Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Lletra menuda

Tonterías de cemento y desbroce

Una imagen del tramo de vía y la rampa que se ha construido en la parte de la playa donde se ubica el chiringuito, difundida por la plataforma Salvem Portocolom.

Una imagen del tramo de vía y la rampa que se ha construido en la parte de la playa donde se ubica el chiringuito, difundida por la plataforma Salvem Portocolom. / Salvem Portocolom

llorenç riera

Caso de llegar a plasmarse en realidad, el día en que una obra o infraestructura pública de dimensión mediana deje de ocasionar controversia en Portocolom, la jornada deberá ser amarrada con fuerza en el calendario y a partir de ahí, conmemorar sus aniversarios a modo de fiesta local. La efemérides será digna de celebración porque significará que este día las autoridades han establecido al fin sintonía con la realidad de un lugar bien definido, sensible y demasiado tentado de derivar hacia lo sobredimensionado. Mientras se espera la ocasión del encuentro entre Administración y administrados, Portocolom seguirá sujeto a los temporales de la obra exagerada y la transformación innecesaria.

Solo el proyecto de conservación de los escars parece disponer de capacidad para resguardarse de la polémica total. Ha habido intentos fallidos de paseo peatonal cimentado, repuestos de muelle disonantes, permisividad de estacionamientos, podas y desbroces hechos aniquilamiento vegetal y algunos desaguisados más. Ahora, Salvem Portocolom vuelve a arremeter contra las obras de s’Arenal Gran bajo la convicción de que se está frenando la recuperación de las dunas y de que la actuación no se ajusta al plan inicial de regeneración ambiental. El enfado es de tal dimensión que se están evaluando fórmulas para plantear una denuncia ante la Unión Europea, puesto que la financiación va a cargo de los fondos Next Generatión.

El hecho de que la alcaldesa, Catalina Soler, haya rebajado la contestación a la condición de «dois», traducibles por tonterías, no contribuye a templar los ánimos ni a animar el consenso. Es posible que haya parte de trasfondo político en el rechazo, como apunta la visión de gafas nuevas de la alcaldesa, pero esto no es pretexto suficiente para discernir si en realidad se está favoreciendo a un empresario, como se ha repetido una vez y otra vez, o si se concede más valor a las hamacas y sombrillas que a la recuperación del ecosistema propio de Portocolom. La discrepancia no puede menospreciarse como falta de entendimiento de lo que se hace.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents