Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

AGRICULTURA

“20 euros pueden cambiar Mallorca”: el mensaje de tres mujeres que trabajan en el sector agrario

Pilar Oliver, Esperança Mora y Bàrbara Mesquida participan en la I Jornada de Dones Rurals que ha organizado la Mancomunitat del Pla

"Un payés es un tesoro", sentencian las ponentes que invitan a la ciudadanía a valorar "el patrimonio de foravila"

Bàrbara Mesquida, Pilar Oliver y Esperança Mora.

Bàrbara Mesquida, Pilar Oliver y Esperança Mora. / R.F.

Rosa Ferriol

Rosa Ferriol

Petra

En el corazón del Pla de Mallorca, entre viñas, almendros y albaricoques, tres mujeres explican cómo han construido sus proyectos en un sector que durante décadas fue territorio masculino. Pilar Oliver de Vins Miquel Oliver, Esperança Mora de la Cooperativa Agrícola de Porreres y Bàrbara Mesquida de la bodega Mesquida Mora relatan sus trayectorias con pasión, gratitud y una profunda responsabilidad hacia el paisaje y la tierra. Ellas tres han sido las protagonistas de la I Jornada de Dones Rurals del Pla, un encuentro organizado por la Mancomunitat del Pla que se ha celebrado en la Bodega Miquel Oliver para dar voz al trabajo femenino en el sector primario. La mesa redonda se enmarca en la conmemoración del Día de la Mujer Rural que se celebra cada 15 de octubre pero que por motivos de organización se ha celebrado ahora.

Bàrbara Mesquida.

Bàrbara Mesquida. / R.F.

"Necesitamos relevo"

Bàrbara Mesquida no se muerde la lengua. Reconoce entre risas que le "enfada" que la llamen para mesas redondas solo de mujeres. “Hay que ir más allá”, sentencia. De todas formas, reconoce que le encanta ser “sa madona”. “A la pagesia mallorquina, sa madona era qui duia es maneig”, recuerda entre risas. “Era quien mandaba, en la sombra, pero mandaba. A mi me gustar dur es maneig. Si alguien llama y me pregunta por el gerente, siempre les digo som sa mandona”. Su trayectoria está marcada por un punto de inflexión. “Mi madre siempre me decía estudia lo que quieras sin pensar en el vino ni en tu padre”. Estudió filología catalana pero siempre había soñado en tener una pequeña bodega. Hizo un FP de Enología. Fue en abril de 2004 cuando recibió la llamada de su familia diciéndole "o vienes o tendremos que vender la bodega". “Regresé y cogí las riendas de la bodega con 24 años. Me salió la fuerza interior que surge ante las adversidades”, recuerda. Otro punto de inflexión fue en 2012, cuando cerró la bodega familiar y arrancó de nuevo con las viñas de su madre. Tuvo que enfrentarse al patriarcado. “Fue durísimo. Tuve que reinventarme como persona y encontrar mi espacio en el mundo del vino. La única que me llamó para ofrecer ayuda fue Pilar Oliver. Eso marca la empatía que tenemos las mujeres”.”Los hombres no están tan entrenados en eso de la empatía”, añade desatando las risas del auditorio.

En su día a día, Bàrbara se siente como una directora de orquesta que hace que los instrumentos suenen afinados. "Mi día a día es como ponerse siete u ocho sombreros: el de viticultora, el de enóloga, el de gestora, el de comunicadora… voy cambiando de rol pero manteniendo la esencia". La viticultora confiesa que se encuentra en un momento vital donde sabe que las pequeñas cosas tienen un gran poder transformador. Sin perder su sonrisa, más seria se pone cuando habla de futuro. “Necesitamos relevo, necesitamos gente en el mundo de la payesía”. De hecho, no ha duda en plantear en que llegue un momento en que “tal vez los ciudadanos deban contribuir y pagar por el trabajo que hacemos como conservadores del paisaje de Mallorca”. “No se necesitan grandes políticas para favorecer el consumo de producto local. Para lograrlo bastan pequeños gestos: 20 euros son capaces de cambiar el mundo”. Por ello, ha emplazado a los consumidores a dedicar unos segundos a pararse a leer las etiquetas en los supermercados y apostar por productos de aquí. Preguntada por sus sensaciones a la hora de estar en la viña, la responsable de Mesquida Mora no lo duda: “siento gratitud y responsabilidad”. “Gratitud porque hago lo que me gusta” y "creo que las mujeres en el mundo de la agricultura tenemos la responsabilidad de poner de manifiesto que el sector agrario es el responsable de los alimentos y de la conservación de nuestro paisaje".

Pilar Oliver.

Pilar Oliver. / R.F.

“La enología me enganchó”

La anfitriona de la jornada, Pilar Oliver, representa la cuarta generación de Vins Miquel Oliver. Su camino hacia el vino empezó casi por insistencia familiar. Ella quería estudiar periodismo, pero su padre insistía tanto que acabó en enología. Y la enganchó. Recuerda con cariño los años de estudiante, cuando llamaba a casa desde la cabina telefónica para resolver problemas de la bodega que había visto en clase. Su padre terminó por comprarle un móvil para facilitarle las cosas. “Sentí que estaba aportando algo en casa. Estaba súper enganchada. Es un trabajo de lunes a domingo sin la posibilidad de tener un mes de vacaciones. Algún día tienes una jornada de mierda pero no es un trabajo, es nuestra vida. Pilar Oliver llegó de forma no prevista a la enología pero le ha enganchado y ahora quiere transmitir esta pasión a la quinta generación de Vins Miquel Oliver que ya ha empezado a trabajar en la bodega. “Cuando entras en la bodega hay elementos del antiguo celler para recordar de dónde venimos. Son fracasos, son éxitos y mucha ilusión. Yo tenía un sueño y lo logré. Mi proyecto es donde estamos ahora. Era unificar los centros de trabajo y tener la bodega al lado de la viña”. Confiesa que su día a día es un “sálvese quien pueda”. “No hay dos días iguales”. Lo más duro, admite, es la burocracia. “Menos mal que el vino la hace más llevadera”, comenta entre risas. Sin ninguna duda, deja claro que su trabajo le ha dado muchas alegrías. “El vino no es beber, el vino son momentos”. En el transcurso de la mesa redonda, Pilar Oliver ha recordado cómo ha cambiado el papel de la mujer en la enología. Lo ha hecho recordando una anécdota de sus inicios. “Es una mujer pero sirve” fue cómo la recomendaron. “Hace 30 años ser mujer era una desventaja; hoy afortunadamente todo ha cambiado y se queda como una anécdota porque no hay ninguna diferencia”.

Esperança Mora.

Esperança Mora. / R.F.

“El payés es un tesoro”

Con 39 años en la Cooperativa Agrícola de Porreres, Esperança Mora habla desde la experiencia. Ha destacado el papel que tienen las mujeres dentro del mundo de las cooperativas: “Llevo 39 años y nunca me he sentido mal”. Nacida en el campo, creció entre huertos y mercados: “En casa se especializaron en la horticultura y se iban a fer mercat. El espíritu comercial me viene de pequeña: el mercado es una gran escuela donde aprendes marketing, economía y a tratar con la gente”, recuerda. Para ella, el mundo agrario tiene un valor que Mallorca no puede permitirse perder. Lo resume con una frase que suena de lo más convincente: “Hay que valorar el patrimonio que tenemos en foravila”. Y también con otra que define toda su filosofía: “Un payés es un tesoro”. Lo dice desde el conocimiento profundo de quienes sostienen la tierra: “Saben muchísimas cosas y he aprendido mucho de nuestros socios”. Mora describe la cooperativa como “un reloj de arena” donde confluyen muchas realidades. “Somos muchos pequeños payeses, y debemos darles fuerza porque son quienes mantienen nuestro entorno”, afirma. Sobre el futuro, Esperança es realista pero no pesimista. Reconoce que “el relevo generacional es pequeño, pero existe”. Son jóvenes con ilusión, emprendedores, que ponen en marcha proyectos modestos pero que diversifican la oferta. “Hay futuro, aunque no sean proyectos de grandes dimensiones”, concluye con una sonrisa serena, la de quien lleva toda una vida cuidando la tierra y a quienes la trabajan.

Un momento de la mesa redonda en la bodega Miquel Oliver.

Un momento de la mesa redonda en la bodega Miquel Oliver. / R.F.

La profesora de la UIB Virginia Ferreiro ha sido la encargada de moderar la mesa redonda que sin ninguna duda ha puesto el foco en la importancia de reforzar el compromiso del consumidor con el producto local y el reto que supone el relevo generacional en el sector agrícola.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents