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La nueva ley agraria de Baleares, a examen: Los agricultores de Mallorca podrán alojar hasta diez turistas en sus fincas

La nueva normativa, no exenta de polémica, busca brindar a los agricultores otras oportunidades incluyendo turismo y venta directa

Imagen de archivo de una granja.

Imagen de archivo de una granja. / SOPHIE MONO

Palma

¿Cómo debería ser la agricultura del futuro en Mallorca? Actualmente, agricultores, asociaciones y políticos están debatiendo sobre ello. La fase de aportaciones ha concluido y se ha abierto el debate público sobre la nueva ley agraria del Govern balear. El conseller de Agricultura, Joan Simonet, ha logrado reunir al menos a una parte del sector a su favor, tal y como ha afirmado él mismo a los medios. En los últimos meses se ha reunido con las asociaciones de agricultores y, según afirma, incorporó "la mayor parte de las propuestas" al proyecto de ley. En total, 63 organizaciones presentaron nuevas aportaciones en ese período. Desde la conselleria indican que ahora se analizarán estas propuestas para determinar cuáles podrán ser incorporadas.

Algunos representantes de las asociaciones están satisfechas con la nueva ley agraria; en cambio, otras lo están menos e incluso otros profesionales del campo rechazan la gran mayoría de su articulado. La normativa se centra especialmente en actividades complementarias de los agricultores, como la venta directa de productos agrícolas en la finca o la posibilidad de alojar turistas, al estilo de unas vacaciones en el campo. Siguiendo con la tendencia del Govern de Prohens, que bajo el pretexto de reducir la burocracia también desregula la construcción y el uso del suelo. la propuesta de ley en el campo impone menos restricciones a los agricultores. Los trámites administrativos y permisos se simplificarían, dando lugar a que las fincas puedan operar con mayor flexibilidad.

“La ley no plantea una visión clara de futuro para la agricultura”

La nueva ley facilita que los agricultores participen en otras actividades económicas para que sus fincas sean más rentables. Muchos tienen dificultades para mantener la explotación y sostener a sus familias únicamente con los productos agrícolas. En este punto, surge la crítica de la asociación de agricultores Unió de Pagesos. Su presidente, Sebastià Ordines, declara: “Esta no es la ley que habríamos redactado. Pone poco énfasis en las tareas principales de los agricultores y no plantea una visión clara de futuro para la agricultura”.

La crítica no es infundada. Un aspecto central de la ley es ampliar las actividades de los agricultores mediante la creación de las llamadas agroestancias. Este concepto es similar al modelo alemán, austriaco y suizo de “vacaciones en granjas” y ya estaba incluido en la versión de la ley de 2019. Una modificación va a permitir a los agricultores a alojar a más turistas en sus fincas.

Hasta diez turistas por finca

Hasta ahora, el límite era de seis turistas por finca, y solo si se alojaban en la vivienda principal del agricultor. La nueva propuesta permitiría recibir hasta diez turistas, incluso en edificios no utilizados de la finca, como antiguos almacenes o establos. Estas construcciones podrían ampliarse hasta un 20% para facilitar accesos o instalar sistemas de energía renovable.

Además, las fincas que deseen alojar turistas deberán ofrecer actividades complementarias, como degustaciones de productos, venta directa o talleres sobre agricultura. No se permitirá aumentar el número total de camas para huéspedes; en cambio, los consells insulares reservarán un 10% de las camas para estas fincas.

Un trabajador agrícola elimina maleza en un campo de Mallorca.

Un trabajador agrícola elimina maleza en un campo de Mallorca. / Rosa Ferriol

Todavía ninguna finca agrícola aloja a turistas en Mallorca

Según la experiencia, este cupo probablemente no se agotará. Actualmente, solo hay seis fincas en Baleares que alojan turistas: tres en Menorca y tres en Formentera. En Mallorca, las vacaciones en granjas aún no son posibles. Joan Company, presidente de la mayor asociación de agricultores de la isla, Asaja, valora positivamente la ley por ofrecer más posibilidades de diversificación: “Ofrece soluciones para que las fincas puedan existir de manera económicamente sostenible”.

La iniciativa de las agroestancias se enfrenta a la resistencia de hoteleros y de la asociación de hoteles rurales o agroturismos, que temen “competencia desleal”. Critican que las condiciones para los agricultores sean menos estrictas que para los agroturismos: estos últimos deben comprar las camas a precio completo, mientras que los agricultores obtendrían un 60% de descuento. Por ello, los hoteleros piden igualar las condiciones o eliminar la posibilidad de alojar turistas en las fincas.

Venta directa de productos agrícolas en el campo en Ibiza.

Venta directa de productos agrícolas en el campo en Ibiza. / J.A. RIERA

Más venta directa para los agricultores

En cambio, sí reciben el apoyo de la asociación de alquiler vacacional en las islas, Habtur. Su presidenta, María Gibert, considera “justo que los agricultores también puedan ofrecer alquileres” y no espera que muchos se beneficien de ello: “Con la cantidad de camas disponibles en las islas, esto no tendrá un gran impacto”.

Otro aspecto importante de la nueva ley es fortalecer la venta directa en la finca, una fuente adicional de ingresos. Aunque este derecho está reconocido en España desde 1995 y ya estaba incluido en las leyes de 2014 y 2019, la novedad es la superficie disponible para la venta. Hasta ahora, se permitían 110 metros cuadrados sin importar el tipo de explotación. En el futuro, las fincas normales solo podrán disponer de 65 metros cuadrados, mientras que las “explotaciones preferentes” podrán disponer de 150 metros cuadrados. Estas últimas deben cumplir ciertas condiciones, como estar gestionadas por un agricultor profesional y cualificado.

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