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Ganadería

La muestra ganadera del Dijous Bo se exhibe con normalidad pese a la crisis de gripe aviar: “Por si acaso, no pasaré cerca de las gallinas”

La 'fira de les fires' ha echado a andar con una gran afluencia de público y unas temperaturas más propias del verano que del otoño

Muestra ganadera del Dijous Bo

Muestra ganadera del Dijous Bo / MANU MIELNIEZUK

El gran evento anual de Inca, el Dijous Bo, ha echado a andar con una gran afluencia de público y en medio de un tiempo más veraniego que otoñal. Además del vasto despliegue comercial, artesanal y gastronómico habitual de la ‘fira de les fires’, este año la mirada ha estado puesta en el desarrollo de la muestra ganadera, cuya celebración coincide con la gran crisis de la gripe aviar a nivel estatal, que este jueves ha obligado a mover ficha al Gobierno central decretando un confinamiento generalizado de las aves de corral, con la excepción de Balears.

En la Plaça del Bestiar, como cada año, se encontraban búhos, gallinas, ocas, patos, pavos, palomas, además de cerdos, conejos y un amplio universo animal. Como recordó este miércoles la conselleria de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Inca podía acoger esta muestra al no ser uno de los municipios considerados como zonas críticas por riesgo de gripe aviar.

En esta situación sí se encuentran los municipios de Santa Margalida, Muro, Sa Pobla, Pollença y Alcúdia (zonas de especial riesgo), y Felanitx, Campos, Formentera, Ibiza, Sant Josep de Sa Talaia, Santa Eulària des Riu, Maó, Es Mercadal y Ses Salines (zonas de especial vigilancia).

Los transeúntes curioseaban sin aparente preocupación entre todas las especies avícolas. Una pareja de abuelos sí que bromeaba entre ellos: “Yo, por si acaso, no me pasearé muy cerca de las gallinas”, le decía la mujer al hombre.

Lo cierto es que, como explicaba esta semana el director general de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Fernando Fernández, la gripe aviar es una zoonosis —una enfermedad transmisible a humanos— aunque el riesgo de contagio es bajo y se limita, sobre todo, a trabajadores expuestos de forma continuada a los desechos de las aves.

En España no se han registrado casos de contagio en humanos, pero Fernández ha advertido que el virus “sigue mutando desde 2004 y cada vez se complica más”, por lo que la UE mantiene una vigilancia extrema.

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