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Dijous Bo 2025

Un Dijous Bo plácido y soleado atrae a miles de visitantes que coinciden en una única queja: "Quina calorada"

La gran feria de Inca no defrauda las expectativas y ofrece un sinfín de atractivos para todas las edades. La recepción de autoridades ha sido protagonizada por la protesta de los trabajadores de IB3 a favor de la internalización

Quina calorada’. Tal vez ha sido la frase más escuchada por las calles de Inca a lo largo de este Dijous Bo soleado, caluroso y muy masificado. Las altas temperaturas, que ya empiezan a ser habituales en épocas del año que históricamente eran frías, han funcionado de reclamo para que miles de personas procedentes de toda la isla hayan visitado una de las ferias más concurridas de los últimos años y que será recordada precisamente por el ambiente cálido que ha reinado durante toda la jornada.

Después de una larga noche de fiesta con motivo del Dimecres Bo, la capital del Raiguer se ha sacudido la resaca para ejercer de anfitriona y ofrecer su mejor cara social y comercial. Y lo ha vuelto a conseguir, porque la experiencia es un grado.

Eran las 10 de la mañana cuando el foco mediático, un año más, se ha concentrado en la Plaça d’Espanya, sede del Ayuntamiento, donde se ha llevado a cabo la tradicional recepción de autoridades. Sobre el cadafal de la plaza, IB3 radio había montado un estudio improvisado desde el que se entrevistaba a la presidenta del Govern, Margalida Prohens. Mientras, iban llegando los cargos políticos, no tan prolíficos como en otras ocasiones.

Además de Prohens, han acudido el presidente del Parlament, Gabriel Le Senne; la secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez; y el delegado del gobierno, Alfonso Rodríguez Badal. El alcalde de Inca, Virgilio Moreno, y la práctica totalidad de la corporación municipal ejercían de anfitriones. También han asistido algunos alcaldes como Martí March (Pollença), Miquel Porquer (Muro) o Guillem Rosselló (Campanet), así como portavoces de grupos parlamentarios como Sebastià Sagreras (PP) o Iago Negueruela (PSOE).

La recepción de este año ha estado marcada por la protesta de trabajadores de IB3, que han acudido vestidos de negro y con pancartas a favor del proceso de internalización que parece estancado y de la defensa del periodismo como garante de la democracia. Los profesionales del ente público han exhibido sus reivindicaciones en silencio mientras los políticos posaban para la foto, a pesar de los intentos de los jefes de IB3, el director general Josep Codony y el gerente Biel Tauler, de convencerlos para que aparcasen las protestas. “La habéis cagado”, habría dicho Codony al grupo de manifestantes, según la versión de estos.

Durante los parlamentos, el alcalde Moreno ha destacado la ausencia de “incidentes destacados” durante la larga noche del Dimecres Bo, a pesar de que había mucha más gente que otros años, y se ha felicitado por el buen tiempo reinante: “Inca ‘batega’ más fuerte que nunca”, ha dicho antes de destacar el gran despliegue de seguridad, con más de 240 efectivos, para garantizar la normalidad en la ‘Fira de fires’. Por su parte, la presidenta Prohens ha dicho que estos días Inca “es la capital de Balears” y ha agradecido a la ciudad la organización de “esta feria que nos une con las raíces payesas e industriales”. “Visca el Dijous Bo i visca Inca!”, ha rematado Prohens.

Seguidamente, la comitiva de autoridades ha visitado el mercado payés que ocupa el centro de la ciudad, y se ha dirigido a la Plaça del Bestiar, centro de las exposiciones de animales, y posteriormente a la Plaça Mallorca, epicentro de la Mostra de Comerç, donde DIARIO de MALLORCA ha vuelto a estar presente con un estand propio.

A medida que avanzaba la mañana, las calles de Inca se iban llenando más y más de visitantes, hasta el punto de dificultar la movilidad en determinados sectores del centro. Todos los aparcamientos habilitados por el Ayuntamiento se han llenado completamente, a pesar de que muchos visitantes han llegado a Inca en el tren, el medio de transporte más adecuado para visitar la feria ‘inquera’ porque deja a los viajeros a las puertas del mercado payés.

Una vez en la capital del Raiguer, el Dijous Bo ofrece numerosos atractivos a elegir. Los aficionados al mundo del motor se concentran en el polígono industrial, donde es tal la cantidad de coches y camiones que se exponen que se hace difícil verlos a todos con tranquilidad. La Gran Via Colom estaba monopolizada por la maquinaria agrícola, cuya presencia de empresas ha sido un 20 por ciento superior este año con respecto a 2024, y las embarcaciones, aunque en este último caso la oferta no ha sido muy amplia, si bien cabe destacar que la náutica había desaparecido del Dijous Bo desde hacía ocho años.

Sin duda, las muestras ganaderas son la joya de la corona de la feria de Inca y es allí donde se dirigen todos los visitantes, antes o después. En la Plaça del Bestiar se ha podido disfrutar de exposiciones de ‘porcs negres’, caballos, perros de raza mallorquina y aves, esquivando el confinamiento al que están obligadas las aves de todo el Estado como medida para frenar la expansión de la gripe aviar. En la explanada junto a los juzgados se han llevado a cabo demostraciones de doma de caballos a cargo del Club Hípic Es Raiguer que durante toda la mañana han contado con mucho público.

Otro destino ineludible es el Mercat Tradicional Pagès que ocupa el eje principal del centro de Inca, desde la Plaça del Bestiar hasta la estación ferroviaria. Los aromas de la gastronomía local y los colores de los productos del campo invaden todo este territorio. Los visitantes han podido pasear entre paradas de ‘esclata-sangs’, embutidos mallorquines y de más allá, frutas y verduras, productos de repostería, puestos de aceitunas...Todo lo que uno pueda imaginar.

La Plaça d’Espanya, como siempre, está reservada a las plantas y las flores, y por ello siempre está llena de visitantes en busca de algún colorista y aromático recuerdo para llevarse a casa. También ha sido muy visitado el Mercat Cobert, donde Opmallorcamar y Peix Can Mateu han ofrecido una degustación gratuita de ‘fideuada’ de pescado fresco. La enorme cola de comensales atestiguaba la calidad del producto, cuyas existencias se han acabado con rapidez.

En definitiva, el Dijous Bo ha desplegado todos sus encantos, los mismos que año tras año atraen a miles de visitantes, y por ello no ha defraudado a nadie. “El Dijous Bo és lo més gran de Mallorca”, decía un vecino de Inca con el orgullo de quienes abren la puerta de su casa cuando saben que esta cumplirá las expectativas de los invitados.

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