Análisis
OPINIÓN | Confinar a las gallinas como si fueran los gallinas, por Matías Vallés
La gripe aviar se presenta con ecos de la covid, el conseller se marca un Mazón y la recibe refugiado bajo una de sus placas solares
La legendaria gripe aviar, pues se remonta al siglo XIX, estaba destinada a convertirse en la gran pandemia que exterminaría a la especie humana, pero se le adelantó la covid. Los caprichosos flujos epidémicos no permiten concluir si el coronavirus era más nocivo que la Influenza A, o si la propagación del recién llegado aplacó paradójicamente a su predecesor. Le aventajó desde luego en los mecanismos de difusión mediática imprescindibles para consolidar una enfermedad global.
En marzo de 2020, el presidente Sánchez ordena el encierro carcelario de todos los españoles, para proteger de la covid a los mayores de setenta años. En aquella comparecencia, improvisa sin sustento legal que los padres pueden sacar a pasear a sus perros, pero no a sus hijos. Deben quedar claras las prioridades y predilecciones, da más miedo un animalista que un humanista.
Con la crueldad de confinar a las gallinas como si fueran los gallinas que se dejaron encerrar sin rechistar, la gripe aviar se presenta con ecos de la covid. También en Balears, desde la presunción orgullosa de la insularidad protectora, cuando cualquier suecoalemán puede importar el virus al igual que sucedió con algas y plantas asesinas, geranios incluidos. El primer caso de coronavirus también era extranjero, por mucho que procediera de Ischl, la Ibiza de los Alpes.
La excepcionalidad gallinácea de que presume hoy Balears también supuso un efecto balsámico en las primeras oleadas de la covid. Por desgracia, la pandemia duró lo suficiente para que el Govern dejara de presumir de su gestión curativa. Hablando de políticos amenazados por el virus del descrédito, mueve como mínimo a perplejidad que el conseller del ramo agrícola no haya presentado la estrategia en primera línea de combate.
Joan Simonet se marcó un Mazón, y delegó en el alto cargo que sirve tanto para un Podemos como para un PP/Vox. El conseller debió refugiarse bajo de una de sus placas solares, pese a que ni los negacionistas sustentarían esta línea de protección vírica. El exalcalde de Alaró se reserva para tareas exigentes, como la entrega de premios a los melones más gordos de la temporada. Una gripe aviar es poca cosa para este Govern, los gallinas hemos de rezar para no correr la suerte de las gallinas.
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