Empleo
Inca se transforma: de la ciudad del calzado a la capital de la economía social
Inca sitúa la economía social y de los cuidados como su nueva potencial industria del siglo XXI: Un estudio pionero revela que representa el 12,37% de la actividad económica local y genera más de 1.100 empleos

Presentación del pionero estudio de economía social y de los cuidados en Inca. / R.F.

Un estudio pionero elaborado por el Ayuntamiento de Inca cuantifica por primera vez el peso real de la economía social y de los cuidados en el municipio, que representa ya el 12,37% de la actividad económica local y genera más de 1.100 puestos de trabajo. Así, Inca da un paso adelante en el reconocimiento del nuevo motor económico. El estudio elaborado por Fundació Intercoopera ha puesto cifras al impacto de la economía social en el tejido económico de la capital del Raiguer revelando que este sector —integrado por cooperativas, fundaciones y entidades sin ánimo de lucro— representa el 12,37% de la actividad económica total del municipio, con un volumen de 58,5 millones de euros anuales y 1.168 trabajadores, el 13,75% del total de personas asalariadas de Inca. Se trata del primer informe de estas características que se realiza en Baleares. El objetivo es disponer de datos reales y visibilizar la aportación de un sector que combina actividad económica y compromiso social, y que hasta ahora no contaba con estadísticas oficiales suficientes. Así, podríamos sentenciar que Inca pasa de la popularmente conocida ciudad del calzado a la capital de la economía social.
Y es que durante décadas, Inca se ha identificado con su pasado industrial ligado al calzado y la piel. Sin embargo, el estudio refleja un cambio de paradigma: la economía social y de los cuidados ha adquirido un peso comparable al de sectores como la construcción o la administración pública, y la realidad del estudio deja patente que multiplica por cinco la actividad de la industria del calzado tradicional. Según el INE, en 2024 había en Inca 1.003 empresas activas y 11.026 trabajadores. La construcción sigue siendo el sector con mayor número de empresas (21,2%). Sin embargo, las 32 iniciativas de economía social identificadas en el municipio concentran una media de 36,6 trabajadores por entidad, seis veces más que el sector inmobiliario o la construcción y sus actividades asociadas y casi un 60% más que la industria del calzado.

David Abril, de Fundació Intercoopera, ha sido el encargado de presentar los resultados del estudio. / Aj
Predomina la economía de los cuidados
El informe destaca que el 69% de las entidades que integran la economía social de Inca —fundaciones, asociaciones y cooperativas— se dedican a los cuidados y la atención a personas en situación de vulnerabilidad: salud mental, diversidad funcional, dependencia o inclusión social. Este ámbito, conocido como economía de los cuidados, constituye el núcleo de la economía social local y resulta esencial para el bienestar y la sostenibilidad de la comunidad. El estudio, elaborado a partir de 32 entrevistas a las entidades del sector, incluye organizaciones como Es Garrover, Sant Joan de Déu, Joan XXIII, AMADIBA, Creu Roja, Mater, Deixalles o la Cooperativa Pagesa Inca, entre otras. De todas ellas, Es Garrover, Joan XXIII y Sant Joan de Déu son las tres que superan los 200 trabajadores.
En cuanto al volumen económico de los servicios prestados, el panorama es heterogéneo. Siete entidades superaron en 2024 los1,5 millones de euros en presupuesto o facturación. El resto se mueven en presupuestos más discretos, pese a que nueve de ellas están entre los 120.000 y los 1,5 millones de euros.
El equipo redactor del estudio destaca que la economía social genera un doble retorno: por un lado, emplea a profesionales altamente cualificados; por otro, ofrece oportunidades laborales a personas con especiales dificultades de inserción. Se trata de un modelo económico inclusivo, regulado y sin economía sumergida, que reinvierte sus beneficios en la propia comunidad y promueve un desarrollo sostenible.
Sin ninguna duda, el ecosistema de la economía social y de los cuidados descrito en este informe es una fortaleza que el Ayuntamiento de Inca puede aprovechar en clave de desarrollo local. De hecho, el informe no se limita a hacer una diagnosis, también incluye cinco propuestas para convertir esta realidad en una apuesta estratégica de ciudad. Así, se quiere impulsar una política pública municipal de promoción de la economía social y de los cuidados. También se pretende crear la marca “Inca, ciutat de l’economia social”, reforzando la identidad del sector. Otra iniciativa planteada es fomentar un mercado social local y comarcal, que potencie la cooperación entre entidades. Otra propuesta más ambiciosa e inédita que recoge el informe es poner en marcha un HUB de la Economía Social y de los Cuidados, con sede en Inca. También se pretende desarrollar un plan de formación local en economía social.
Así las cosas, el pionero estudio concluye que la economía social “es la nueva potencial industria de Inca”, con capacidad para generar empleo estable, cohesión social y desarrollo económico sostenible. Como resume David Abril, del equipo técnico de Fundació Intercoopera: “Sabíamos que la economía social tenía un peso importante en Inca, pero gracias a este estudio ahora tenemos datos. Inca ha generado un ecosistema de referencia que puede ser ejemplo para el resto de municipios de Baleares. Ojalá este tipo de estudios se puedan extender al resto de municipios”.
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