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La renuncia de sa Pobla al mar es más antigua de lo que se creía

El escritor e historiador Pere Perelló aporta luz, a través de documentación inédita, aclarando un polémico tema: la pérdida de la zona costera es muy anterior a 1954

Los payeses 'poblers' recogían alga en 'su' costa para abonar los campos.

Los payeses 'poblers' recogían alga en 'su' costa para abonar los campos. / D. M.

Sa Pobla

La llegada o no del término municipal de sa Pobla al mar, así como su delimitación geográfica, siempre ha sido un tema sensible a la historiografía poblera. Un tema contado y escrito con varias versiones más bien equivocadas y poco documentadas. Sin ir más lejos, a través de las páginas de este periódico en algunos reportajes se comentaba que la renuncia a la franja de litoral perteneciente a sa Pobla, se había producido en mayo de 1954, justo unos seis años antes de que eclosionara el boom turístico que revalorizó, y mucho, los terrenos lindantes con la costa mallorquina en general, y que siempre habían carecido de valor dada su falta de productividad agrícola.

Últimamente se ha encontrado en el Archivo Municipal de sa Pobla documentación hasta ahora inédita que ayuda a completar las piezas del puzzle que faltaban para dejar claro que muchos años antes de la comentada fecha de 1954, el término municipal de sa Pobla había dejado de asomarse a la amplia bahía de Alcúdia. Unos datos documentados que, muy satisfecho de hacerlo, nos facilita el escritor e historiador, funcionario del Archivo Municipal de sa Pobla, Pere Perelló i Payeres.

El historiador 'pobler' Pere Perelló, ha documentado que la pérdida de la franja costera es muy anterior al año 1954.

El historiador 'pobler' Pere Perelló, ha documentado que la pérdida de la franja costera es muy anterior al año 1954. / Joan Payeres

Según planos del amillaramiento del año 1862, sa Pobla llegaba al mar. Su franja costera, de unos dos kilómetros y medio, abarcaba desde el punto de la carretera del puerto de Alcúdia a Artà, entre la actual rotonda del ancla, donde había una de las máquinas a vapor para las obras de desecación de la Albufera, y el puente de los Ingleses que atraviesa el gran canal y vierte las aguas de los torrentes de Sant Miquel, Muro y Siurana al mar.

Años más tarde, el 4 de octubre del 1879, el consistorio pobler nombraba una comisión para reunirse con el de Muro, para definir los límites de tierras en la comarca de s’Albufera y del mar. Tres días después, el 7 de octubre, las dos comisiones se reunieron en el lugar conocido como ‘sa màquina’ del puente de Can Blau. En dicha reunión, el secretario del Ayuntamiento de sa Pobla, Pau Domenech, redactó el acta en la que consta que de manera definitiva, el término de sa Pobla renunciaba o quedaba excluido de llegar al mar.

Documento de convocatoria de la reunión en la que sa Pobla renunció a su franja costera.

Documento de convocatoria de la reunión en la que sa Pobla renunció a su franja costera. / D. M.

Por otra parte, la no llegada a la costa del término municipal de sa Pobla, queda reflejada en un documento fechado el 8 de julio del 1884, a través del cual, el alcalde de sa Pobla Joan Serra firma un escrito dirigido al Gobernador de las Islas Baleares diciendo que sa Pobla no tiene que pagar unas tasas de vigilancia a la bahía de Alcúdia, argumentando que su territorio «no linda con el mar», ya que «toda la franja de mar contiguo a s’Albufera pertenece a Muro».

Así, a través de los citados documentos que figuran en el Archivo Municipal de sa Pobla, queda claro que no fue la polémica fecha de mayo de 1954, cuando se produjo la renuncia a los terrenos lindantes con la costa, pues durante los días 17, 22 y 24 de mayo de 1954, se llevaron a cabo las reuniones entre las respectivas comisiones de los ayuntamientos de Alcúdia, sa Pobla y Muro, para fijar definitivamente la demarcación geográfica de sus términos municipales en los terrenos de s’Albufera, con motivo de la elaboración del mapa topográfico nacional por parte del Instituto Geográfico y Catastral (IGC). Sa Pobla tenía pendiente delimitar, con Alcúdia, algunos hitos en la zona de Oriolet. Con Muro tenía pendiente delimitar en la zona de la ermita/oratorio de San Vicenç, cosa que hicieron aquellos días del 1954. En ningún caso trataron de si sa Pobla renunciaba al mar o no, pues hacía más de 75 años que el término municipal de sa Pobla ya no lindaba con la costa marítima. Como queda dicho, desde 1879.

Los 'poblers' se bañaban en lo que consideraban su playa.

Los 'poblers' se bañaban en lo que consideraban su playa. / D. M.

En las III Jornades d’Estudis Locals de sa Pobla (2013), Manuel Espinosa y Francesca Serra presentaron un trabajo muy interesante sobre las delimitaciones de los términos de sa Pobla, Alcúdia y Muro. Con rigurosidad investigadora dicen que «el 17 de mayo de 1954 se reunieron las comisiones de los tres municipios en el hito común denominado ‘sa volta d’Oriolet’» con la presencia de los respectivos alcaldes hasta completar un total de ocho hitos.

En ningún momento se habló ni se trató sobre la llegada al mar del territorio pobler. Hacía mucho tiempo, como queda demostrado, que lo habían perdido. Pero a partir de aquellos trámites efectuados en 1954, nació una leyenda negra que todavía hoy, perdura muy viva dentro del corazón de los poblers.

Aún con todo lo antes expuesto, no es de extrañar que los nativos de sa Pobla pertenecientes a las generaciones anteriores a los años 50 del pasado siglo XX, considerasen suya la referida franja costera, que popularmente llamaban ‘de front’, y que, geográficamente resultaría lógico que su término municipal llegara hasta la misma, cuando sí lo hacen municipios más alejados de la costa, como Muro o Santa Margalida. En aquella franja marítima otrora poblada de intenso pinar, generaciones de poblers acudían a buscar alga para abono de sus tierras de labor, cazaban y pescaban en los terrenos de s’Albufera colindantes con la zona costera, y, durante años, en la década de los cincuenta, aquella playa fue el lugar de veraneo de decenas de familias, en sus ‘casetes’ de lona y cañizo, que cada verano montaban y desmotaban para gozo de mayores y pequeños durante el periodo estival.

A falta de zona costera propia, las familias de sa Pobla con cierta buena posición social o poder adquisitivo, se construían o adquirían su casa de veraneo en las zonas costeras de Alcúdia como es Barcarés, sa Marina o Port de Pollença, y muchos otros en Can Picafort. La que podríamos considerar ‘colonia veraniega’ de sa Pobla, era, como queda dicho ‘Ses Casetes’ levantadas y desmontadas cada verano en aquella zona costera que desde hacía años dejó de pertenecer al término municipal de sa Pobla, y que en aquel entonces poco preocupaba, hasta que llegó el «boom» turístico de los años sesenta. Pero, como bien dice el refrán mallorquín, ‘canten papers i menten barbes’.

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