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Gadma exige más vigilancia en Binissalem ante el aumento de vertidos ilegales de residuos

La entidad ecologista denuncia que la falta de persecución contra los infractores por parte del Ayuntamiento fomenta estas prácticas incívicas

Acumulación de residuos en un camino rural de Binissalem, una práctica cada vez más habitual.

Acumulación de residuos en un camino rural de Binissalem, una práctica cada vez más habitual. / Gadma

Joan Frau

Joan Frau

Binissalem

Mallorca sufre una sangría que sigue en aumento en las zonas rústicas en forma de vertidos incontrolados de residuos de todo tipo que constituyen auténticos atentados ambientales y que, en la inmensa mayoría de los casos, quedan impunes. Los infractores aprovechan la falta de vigilancia en los caminos comarcales para dejar cargamentos de escombros sin ningún tipo de respeto por el medio ambiente con el objetivo de ahorrarse el coste del tratamiento de estos residuos que, de forma indirecta, pagan todos los ciudadanos con sus impuestos.

En el municipio de Binissalem han aumentado estas ilegalidades en los últimos tiempos. Por este motivo, el grupo ecologista Gadma reclama al Ayuntamiento de la localidad del Raiguer, gobernado por un pacto entre el independiente Unió per Binissalem y el PSOE, que extreme la vigilancia tanto en las calles del pueblo como en la ‘foravila’ para evitar estos vertidos que degradan los espacios naturales, incluso mediante la instalación de cámaras de vigilancia en determinados enclaves.

Otro vertido ilegal en la 'foravila' del municipio del Raiguer.

Otro vertido ilegal en la 'foravila' del municipio del Raiguer. / Gadma

Y es que Gadma considera que la práctica del Ayuntamiento de Binissalem de retirar “semana tras semana” con un camión particular todas las bolsas sin selección de residuos que se acumulan tanto en las calles de la localidad como en los caminos rústicos ubicados en el entorno del casco urbano, así como en los solares sin edificar, da alas a los infractores. “Esta práctica de recoger los residuos sin intentar buscar a los infractores ha implicado que de cada vez esté más extendida”, lamenta la organización ecologista.

A su entender, los responsables de estos actos incívicos se sienten impunes al ver cómo el Ayuntamiento acaba retirando sin ninguna consecuencia los vertidos depositados sin ningún respeto por las ordenanzas. “Para que la gente lo sepa, todas estas ‘camionadas’ de bolsas de basura sin reciclar acaban en la incineradora, aumentado el coste medioambiental y económico de todos los ‘binissalemers’”, recuerda Gadma, que añade que el municipio del Raiguer “fue uno de los primeros pueblos en los que se instauró la recogida puerta a puerta”, un sistema cuyo “fracaso está asegurado”, apunta.

Residuos depositados en el borde de un camino.

Residuos depositados en el borde de un camino. / Gadma

Gadma también extiende su denuncia a todos los caminos de ‘foravila’ que están repletos de escombros y de basuras. “La lacra ha llegado tan lejos que en el torrente Rafal Garcés hay sacas de escombros y en el camino de Son Roig hay un vertido que fue denunciado hace meses pero sigue allí y además va aumentando”, explica el portavoz de Gadma, Bernat Fiol.

La problemática va a más. La entidad ecologista asegura que últimamente han recibido muchas llamadas de gente avisando que en un desvío del camino del Raiguer se ha generado un vertedero con sacas de escombros y otros tipos de residuos. “Y por descontado, la perla de la suciedad: la última calle del polígono industrial, convertida en un estercolero”, denuncia Gadma.

Por todo ello, la entidad conservacionista “exige de una vez por todas” al Ayuntamiento de Binissalem que tenga un “comportamiento adecuado” con esta cuestión y aplique “todas las medidas tanto materiales como de personal para evitar más suciedad y solucionar el comportamiento incívico” de algunas personas.

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