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Lletra menuda

Estabilidad gabellina a contracorriente

Capdepera

Capdepera

Llorenç Riera

Llorenç Riera

Tenía mal pronóstico, muchos factores en contra y obstáculos, incluidos los domésticos, que parecían insalvables, pero el entente PP-Més en Capdepera ha acabado desmontando los malos augurios que pesaban sobre él y ha aportado una considerable dosis de regeneración a las políticas desgastadas, manoseadas y sobrecargadas de personalismos.

Por supuesto, todo debe interpretarse en clave y condicionante local, pero la insólita experiencia a contracorriente presenta componentes positivos extrapolables a otras demarcaciones territoriales y políticas. La conclusión es que con pragmatismo, decisión y concordia los avances son posibles. Sin embargo, paradójicamente, la estabilidad anómala del Ayuntamiento de Capdepera es fruto también de un gran desencuentro, de una reconciliación imposible que se traduce en la reconducción del conjunto del mandato electoral. Los vetos impuestos por MÉS al socialista Rafael Fernández son de dominio local. Imposibilitaron un lógico pacto de izquierdas que ha acabado mutando en un acuerdo entre los ecosoberanistas, repudiado por su dirección regional y que se ha consolidado sin estridencias. En estas condiciones, el traspaso de alcaldía entre la popular Mireia Ferrer y la nacionalista Núria García se transforma en algo natural. A MÉS per Mallorca no le queda más remedio ahora que conceder crédito a los hechos consumados y normalizados. De ahí la reconciliación en ciernes con sus díscolos gabellins. El mal menor bien entendido. Así ha definido la situación la alcaldesa que ayer tomo posesión del cargo. La expresión le es útil para protegerse de algunas tolerancias y excesos permitidos, sobre todo en materia urbanística. Gobernar también es ceder. Capdepera debía tener en principio un gobierno de izquierdas. Por esas carambolas de la política local y las incompatibilidad personales ahora puede tenerlo con la complicidad del PP y manteniendo al PSOE arrinconado. A El Pi solo le está permitido aspirar a mantener la condición de observador. Será interesante ver la calificación que concede a todo ello un electorado muy diverso dentro de año y medio.

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