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Identidad y uso a buen resguardo

FOTOS | Las imágenes de la visita a las obras de las barracas de Portocolom

FOTOS | Las imágenes de la visita a las obras de las barracas de Portocolom / R.F.

Llorenç Riera

Llorenç Riera

Ha costado, pero al fin parece que se está logrando. Conseguirlo ha supuesto un largo preámbulo de denuncias públicas, reivindicaciones y lamentos profesionales sobre el avanzado estado de deterioro, y en algunos casos derrumbe, que corrían los escars de Portocolom. También se han sucedido los intentos fallidos de rehabilitación y algún amago de obra cuestionado. Hasta la alcaldesa de Felanitx, Catalina Soler, lo ha reconocido: «Demasiadas veces hemos venido a ver dibujos y fotografías de cómo debían ser los escars».

A resguardo del plan global, Illes en Transformació, del que la presidenta Marga Prohens destaca su potencial inversor, se inicia la recuperación de las casetas varadero de Portocolom y de su entorno. Son dos fases, separadas por un verano y a merced de temporales, naturales y políticos, porque ya se sabe que el mar castiga y los gestores públicos, como se ha demostrado en las barracas de Portocolom, tienen especial habilidad para trabarse con las redes de la eficacia. Eso, por si acaso faltaran dificultades intrínsecas del lugar. Lo ha dicho la directora de obra, Laura Muñoz: «Es una obra compleja porque hay mucho trabajo de rehabilitación».

Este es el quid de la cuestión, rehabilitar, porque entre los escars de Portocolom está en juego no solo unas construcciones habilidosas y singulares para proteger embarcaciones, sino la propia identidad que da carácter único al lugar. Portocolom sin los escars no es Portocolom, por eso tiene especial valor el acuerdo alcanzado entre Govern y el Ayuntamiento para añadir 700.000 euros a los 9,6 millones iniciales y de este modo poder adecuar el pavimento de la zona peatonal, consolidar la cubierta de las casetas como paseo y crear zonas de juego infantil. No está mal conocer y asimilar el patrimonio etnográfico y arquitectónico propio por la vía de la diversión inocente.

El incremento de costes y las dificultades técnicas tienen mucho que ver con la tardanza en la ejecución de la reforma, pero parece que una parte esencial de la identidad de Portocolom queda a buen resguardo en buena, aunque tardía, hora.

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