Fira de la Carabassa de Muro | El experto Miquel Cloquell: «En la finca experimental de calabazas, todos tienen la oportunidad de aprender»
La finca experimental es una iniciativa en la que el consistorio pone parcelas a disposición de la ciudadanía para la revitalización de la calabaza autóctona

FOTOS | Muro recoge las calabazas sembradas en la finca experimental / AJ
Las raíces de la Fira de la Carabassa de Muro, uno de los eventos otoñales emblemáticos de Mallorca, se está nutriendo de una iniciativa que va más allá de la simple horticultura. Se trata de la finca experimental municipal, una iniciativa en la que el consistorio pone parcelas a disposición de la ciudadanía, para la revitalización de la calabaza autóctona. Los frutos de este proyecto, que cuenta con doce parcelas, se podrán ver el próximo 9 de noviembre con el concurso de la calabaza autóctona, en la feria de la localidad dedicada a la calabaza.
Esta iniciativa ha sido recibida con entusiasmo palpable entre los vecinos y agricultores locales, pues cumple una doble función esencial: fomenta la agricultura tradicional y asegura la calidad y la participación en la competición de la calabaza, uno de los símbolos del municipio.
Muro tiene puesto el foco en potenciar la variedad autóctona. Si bien siguen premiando las variedades por su peso (las calabazas ganadoras han llegado a superar los 500 kilos), el esfuerzo ahora también se centra en revalorizar la calabaza autóctona. Jeroni Perelló es el ganador del concurso de este año de calabaza gigante, con un peso de 219 kilos y medio. Ya está recogida. Las condiciones climatológicas de los últimos años han propiciado que los concursantes recojan antes las calabazas para pesarlas y así no se pudran. La guarda como un tesoro y explica como va mejorando su aspecto. «La máxima ilusión para nosotros es la feria. Que en Muro luzcan buenas calabazas y la gente disfrute». Por otra parte, Miquel Cloquell, que ha ganado 10 años esta categoría explica como funciona el campo experimental: «allí las personas tienen una oportunidad para aprender. Si necesitan un consejo, se les da. Enseñamos lo que sabemos». Desde la organización, Rafel Gelabert, regidor de ferias, señalan que: «valoramos muy positivamente poner al alcance de la ciudadanía estas parcelas con la intención de potenciar la calabaza autóctona y, ¡cómo no!, la feria».
Meses de cuidado
La cita clave será el domingo 9 de noviembre, día central de la Fira de la Tardor, cuando se llevará a cabo el tradicional Concurso de Calabazas, allí se verá el fruto de meses de cuidado, paciencia y dedicación rural.
La competición, con premios que reconocen el esfuerzo y el peso de los frutos, no es solo una exhibición, es la culminación de un proyecto cívico y cultural que reafirma el papel de Muro como la capital balear de la calabaza. La implicación ciudadana, con sus parcelas a punto, garantiza que la edición de este año será una fiesta del orgullo local y de la agricultura bien entendida, en comunidad. El éxito de la finca experimental es una muestra de una iniciativa para la conservación de la biodiversidad agrícola y la dinamización rural.
La dedicación de Muro a su calabaza, tanto la autóctona como la gigante, lo sitúa en el mapa de las grandes tradiciones agrícolas de España. Es una pasión que se vive también en la península, donde la ambición por el máximo peso rompe récords cada temporada.
Otro punto importante en la geografía de la calabaza está en el pueblo navarro de Valtierra. Allí, el vecino Rubén Mendi batió recientemente el récord de España con una calabaza de grandes proporciones. Mendi logró un nuevo hito nacional en el Concurso Internacional de calabazas gigantes celebrado en su localidad, al presentar un ejemplar de 1.187 kilos durante el Día de la Calabaza.
Muro, con sus premios a la dedicación y su apuesta por preservar las semillas autóctonas, demuestra que en la agricultura, el peso de la tradición puede ser tan valioso como el peso en la báscula.
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