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Lletra menuda

Las rivalidades del agua que no llega

Sóller aplicará medidas restrictivas en el uso del agua

Sóller aplicará medidas restrictivas en el uso del agua / Joan Mora

Llorenç Riera

Llorenç Riera

Cualquier pretexto es bueno para alimentar las rivalidades y los celos entre hoteleros y gestores del alquiler vacacional, pero hoy, aquí, conviene orientar la canalización hacia la dimensión original, densa y preocupante de la problemática del riesgo de desabastecimiento de agua y no dejarse perder entre grietas de intereses sectoriales.

La incorporación de Sóller al fatídico club de municipios de Tramuntana con acuíferos exprimidos es grave por distintos motivos, pero sobre todo por su peso demográfico y turístico. Las llamadas al control en el consumo que se han hecho, bajo apercibimiento de restricciones mayores, vienen a confirmar algo más inquietante, si cabe, que la carencia inmediata. Queda ya al descubierto que la falta de agua en Mallorca es generalizada, que la interconexión de redes no responde a la época actual por embrionaria y que nadie ha ejecutado trabajos para avanzar con solvencia hacia la garantía del suministro. En la Mallorca opulenta, lo único que no está sobredimensionado es el agua y por eso no puede desparramarse para demostrar que vivimos entre jardines tropicales en un lugar de arbustos mediterráneos resistentes. Todo falla y nada está previsto. Con este panorama, las alternativas se plantean a largo plazo. En el Pla, camiones cisterna y ampliación de la desalinizadora de Alcúdia. En la Serra, la reversibilidad del transvase de Sa Costera. Llegar a ello comporta obstáculos y cargar con problemas empresariales, económicos y sociales.

Que uno tenga sed no significa que el otro no pueda beber. En esta isla la inercia de las administraciones ha abierto el conflicto de la sed por haberlo confiado todo al cielo avaro y desordenado. Lo que está ocurriendo en Sóller es uno de los primeros exponentes de los desencuentros del agua que se volverán permanentes. Los vecinos llamados al control del consumo se han sentido infravalorados con respecto a los hoteleros y ahora éstos hacen lo mimo en relación al alquiler vacacional. La desconfianza está establecida. Convendrá que alguien ajeno mesure el uso del grifo y arbitre necesidades reales.

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