Aviación | Christian Volker Llull Piloto de drones y músico
Christian Volker Llull, piloto de drones y músico: «Un dron puede ser crucial para apagar incendios o buscar personas desaparecidas»
Formado como piloto en Estados Unidos, ha cambiado los mandos de la cabina por el pilotaje de drones desde tierra, artefactos con una gran utilidad práctica

Christian Volker Llull, piloto de drones y músico. / S. Sansó

La pasión de Christian Volker Llull (Manacor, 1962) por volar solamente es comparable a la que siente por la música. Formado como piloto en Estados Unidos, durante su trayectoria profesional no solo transportó pasajeros, sino que acumuló una amplia experiencia que lo llevó, por ejemplo, a apagar incendios en California, pilotar aviones-ambulancia o conducir jets privados. Hace unos años cambió los mandos de cabina por el pilotaje de drones desde tierra… pero siempre con la mirada puesta en el cielo.
Tiene imágenes espectaculares en su perfil de Instagram @foskodron. ¿Se necesita mucha técnica para controlar un dron y sacarle todo el partido?
Es una cuestión de práctica y de años de experiencia, está claro. Procuro volar cada día, porque me gusta y porque también veo en ello una vocación de servicio. En el sentido de que, llegado el caso, tiene muchas funciones útiles más allá del entretenimiento o las fotografías aéreas; puede ser crucial para poder encontrar personas desaparecidas o vigilar y controlar incendios, por ejemplo.
¿Cuáles son las principales restricciones a la hora de volar un dron hoy en día?
Principalmente que no puedes hacerlo sobre una concentración de personas si no es una situación muy especial. Es cierto que la ley es un poco extraña en este sentido, porque, por ejemplo, un globo sí puede volar sin permiso y nosotros, en cambio, no… Después hay otros escenarios que dependen del peso y del tipo de proyecto que quieras realizar.
¿En qué influye el peso?
Las mayores diferencias normativas son entre drones pequeños, de hasta 250 gramos, y los de mayor peso. Sobre todo en lo que respecta a la comunicación o la solicitud previa de permisos. A su vez en España, los vuelos con drones se dividen en categorías según el nivel de riesgo que implican y las condiciones en que se llevan a cabo.
¿Cuáles serían?
La primera categoría sería la abierta, destinada a operaciones de bajo riesgo. Es la más habitual, tanto para pilotos aficionados como para profesionales que trabajan en entornos sencillos. No requiere una autorización previa de AESA (la Agencia Estatal de Seguridad Aérea), pero sí estar registrado como operador y contar con la formación necesaria. Al mismo tiempo hay hasta tres subcategorías: la A1, que permite volar con drones pequeños de hasta 250 gramos sobre personas, pero no sobre aglomeraciones, como hemos dicho; la A2, pensada para drones de hasta 4 kilos, que deben mantener una distancia mínima sobre las personas; y la A3, que permite volar con drones de hasta 25 kilos en zonas alejadas de núcleos habitados, manteniendo una distancia mínima de 150 metros de zonas residenciales, comerciales o industriales.
¿Y para quienes ya tienen proyectos más profesionales como usted?
Sería una categoría más específica que se aplica a operaciones que conllevan un mayor riesgo. Para llevarlas a cabo se necesita una autorización previa de AESA y, en algunos casos, avisar al Ministerio del Interior con cinco días de antelación. También es posible operar en esta categoría a través de escenarios estándar europeos, que simplifican los trámites en situaciones concretas. En cualquier caso, los pilotos deben contar con una formación y acreditación más avanzadas.
¿Hasta qué altura y a qué distancia horizontal se puede volar?
Hasta 500 metros de distancia y 120 metros de altura. Si quieres volar más lejos o más alto, ya tienes que solicitar lo que se llama un NOTAM, un requisito para avisar a otros pilotos de lo que vas a hacer.
Para hacerme una idea, ¿cuánto puede llegar a pesar un dron y a qué altura máxima podría elevarse si quisiera?
Pueden llegar a pesar 25 kilos, volar a 6 km de altura y hasta a 30 km en horizontal.
¿Qué podría pasar si volara un dron por una ciudad sin ningún permiso ni notificación?
Todos los drones tienen un punto de identificación remota. Así que la Pegaso (la unidad de la Guardia Civil especializada en el control de la aviación, campos de vuelo, helipuertos y detección de drones) sabe perfectamente dónde estás y qué dron manejas. Podrían inhabilitar su frecuencia y hacerlo caer.
¿Qué utilidades, pues, puede tener un dron?
Además de disfrutar pilotando, hay drones más comerciales diseñados para fotografía o fotometría. Como decíamos antes, pueden servir para encontrar personas que se hayan perdido en la montaña, visualizar y controlar incendios gracias a la cámara térmica… o para inspecciones técnicas, localizar goteras o grietas.
¿Cómo fue que se interesó por ellos?
Era algo que siempre me había llamado la atención y un paso muy natural para alguien a quien siempre le ha gustado volar, de una manera u otra. Hace cinco años que empecé a tomármelo más en serio. Ahora que ya no puedo volar aviones, un dron es una buena opción. También es por esa necesidad y espíritu de querer ayudar a la gente, de vocación de servicio.
Por cierto, ¿Cómo comenzó su vida aérea?
En 1988 empecé como auxiliar de vuelo. Después me fui a Estados Unidos para sacarme la licencia y regresé aquí para convalidarla y trabajar en un avión ambulancia llevando pasajeros de Menorca e Ibiza a Mallorca con un Turbocommander, por ejemplo. Como piloto comercial de pasajeros trabajé para Air Europa.
De hecho, su ayuda en el reciente incendio de Bandrís, en Manacor, fue importante para localizar y atacar los últimos focos activos. Pero… también ha volado aviones antiincendios ‘de verdad’.
Estuve una larga temporada en el Fire Department de San Bernardino, en California, volando un avión apagafuegos de coordinación aérea; dentro de un Cruiser que volaba previamente para indicar a los hidroaviones por dónde debían entrar y salir del fuego. En Estados Unidos transporté pasajeros, mercancías, piloté un avión escuela, de transporte de piezas de repuesto desde el desierto de Mojave… Volábamos sobre todo al aeropuerto John Wayne de Santa Ana y al de San Bernardino. ¡He hecho de todo!.
Ahora también colabora con distintas policías locales, ¿No es así?
Efectivamente. Soy asesor de la Policía Local de Manacor, de Sant Llorenç y de Alcúdia. Y en estos momentos también estoy asesorando a los Bombers de Mallorca con toda la normativa para poder crear su primer grupo de drones, que sería vital a la hora de saber cómo avanza un incendio y así poder guiar a los profesionales con más precisión. El último dron que tengo, por ejemplo, ya lleva incorporada una cámara térmica, que es el que volé en Bandrís.
No puedo evitar hacerle una pregunta sobre MAC. Ustedes trajeron el punk a Mallorca...
En realidad fuimos los primeros en hacer punk… pero con Pillastres. Justo después, también con Toni Nicolau, la banda evolucionó a MAC, el grupo con el que ganamos el concurso del Hotel Don Jaime y grabamos 'En Dissabte'.
¿Habrá reedición de aquel mítico EP de dos canciones?
Estamos intentando hacer una reedición del disco de MAC a partir de la mezcla que hizo Toni Reynés y a través de Matalàs Records. Aún no sabemos si haremos un maxi o será en formato pequeño de 45 rpm. De todas formas será a través de un crowdfunding.
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