'Mallorca en festa'
Sant Roc: la tradición e identidad de Alaró
Las fiestes de Sant Roc siguen con sus tradiciones más emblemáticas en Alaró. Joan Guasp y Biel Guasp repasan cómo han vivido la celebración desde su infancia hasta hoy
Entre el estruendo de los dimonis, el ritmo de los cossiers y el bullicio de las carrozas, Alaró vuelve a latir con las Festes de Sant Roc. Para Joan Guasp y Biel Guasp, es también un viaje a los veranos de su infancia, cuando la plaza aún no estaba empedrada y un castillo hinchable era el centro del universo.
Alaró volvió a vestirse de gala para celebrar las Festes de Sant Roc. Durante dos semanas, las calles del municipio se llenan de música, danzas tradicionales, actividades populares y momentos de recogimiento religioso.
Origen de la fiesta
El origen de la festividad se remonta al siglo XVII, cuando, según la tradición, Sant Roc intercedió para liberar al pueblo de la peste. Desde entonces, cada mes de agosto, Alaró renueva su promesa con un calendario repleto de actos: la danza de los Cossiers, los desfiles de carrozas, el veinticinco aniversario de los gegants Cabrit i Bassa, verbenas y la solemne procesión.
Entre la multitud que llena plazas y calles, dos vecinos conocen estas fiestas como parte inseparable de su vida: Joan Guasp y Biel Guasp, ambos de 37 años. Joan es el actual propietario del Acros, y Biel, quien fue pregonero por su trayectoria futbolística, han pasado de vivirlas como niños expectantes a participar como adultos conscientes de la importancia de mantener viva la tradición. «Ser pregonero de las fiestas de Sant Roc fue un orgullo y un recuerdo que siempre tendré presente», afirma Biel.
«El primer recuerdo que tengo de Sant Roc es el correfoc del grupo Iguana, escondidos en el balcón viendo ese espectáculo que era de otro mundo, cuando corría como si no hubiera un mañana delante del dimoni dels Cossiers o haciendo carroza en Cas Casats», recuerda Joan con una sonrisa. Biel, en cambio, sitúa su memoria más temprana en las carrozas: «Los primeros recuerdos son vestido de forner en el veinticinco aniversario. Aunque para nosotros, las fiestas de Sant Roc eran sinónimo de castillo hinchable y de esperar a que llegara Tano con el chiringuito ambulante para comprarle el juguete como premio de fiestas».
Las vivencias de infancia se completan con la «mítica pintada de carrers» alrededor de la plaza de la Vila, cuando aún no estaba empedrada, y con el tradicional concurs de dibuix, «que ni calcando gané», bromea Joan. También recuerdan la festa del bou en Son Pol, que volvió a celebrarse años después no exenta de polémica.
Sant Roc es también el momento en que comienza el sopar de carrer y el paperí en la plaza. «Sinceramente, para mí es cuando veo las barras del bar que rodean la plaza y ahora soy yo la que estoy detrás de ella», explica Joan.
Somos conscientes de que Alaró no dispone de efectivos suficientes para tanta aglomeración
Como adolescentes, recuerdan la mítica Flower Power que se celebraba cada 14 de agosto: «Había tanta gente… lo que más nos gustaba es que fuera como un sello de identidad del pueblo, eclipsaba las carrozas y hasta los cossiers, y hubo años en que Sant Roc era sinónimo de Flower Power». La masificación también puso punto final a varias festividades, como el Estudio 54 de Sa Pobla. «No tenía que pararse, sino que debía controlarse. Al final, la gente quiere gente y a todos nos gusta ir de verbena a otros pueblos. Somos conscientes de que Alaró no dispone de efectivos suficientes para tanta aglomeración», explican los dos jóvenes.
Nos pasábamos veinticuatro horas haciendo carrozas en el solar, a cuarenta grados
Entre las verbenas inolvidables, citan el concierto de Lax’n’Busto en la plaza de la Vila o el año en que el grupo Extremoduro no apareció.
Carrozas, un emblema de la festividad
Las carrozas, que este año cumplen más de cincuenta años de tradición, son «el símbolo de las fiestas patronales». Recuerdan una época en que todos los jóvenes participaban en una misma carroza, aunque reconocen que la división entre ellas ha favorecido una mayor diversidad: «Nos pasábamos veinticuatro horas haciendo carrozas en el solar, a cuarenta grados, y es muy bonito que se siga haciendo generación tras generación». Los dos coinciden en que la carroza Àfrica fue la mejor en la que participaron, pero que resultó inolvidable la ganadora del año anterior, en el cincuenta aniversario de la festividad, De Penya a Penya o D’Alaró a Sa Lluna.

Joan Guasp y Biel Guasp en el 25 aniversario de las carrozas / DM
La celebración de Sant Roc en Alaró no solo tiene un componente festivo, sino también un fuerte valor como elemento de cohesión social. Tanto Joan como Biel coinciden en que el reto de las próximas ediciones será mantener la esencia de las fiestas ante los cambios generacionales y el aumento de visitantes. Consideran que el relevo en la organización y la incorporación de nuevas ideas son claves para garantizar que Sant Roc siga siendo un punto de encuentro intergeneracional. «La fiesta es de todos y para todos; lo importante es que cada año, el día 16 de agosto, Alaró vuelva a sentirse como una gran familia», resume Biel.
Cossiers y correfoc
Sant Roc culmina con el tradicional baile dels cossiers y el Correfoc, uno de los elementos más representativos de Sant Roc. «La admiración por los Cossiers no nos viene desde pequeños, de hecho, hace pocos años que vuelven a convertirse en uno de los puntos más álgidos de Sant Roc. Gracias a la participación de los jóvenes en las partes más solemnes se ha logrado que tengan tanta fuerza», afirma Biel.
«Sant Roc es, ante todo, sa jugueta den Tano»
«Para mí, el día 17 de agosto se termina el verano; de hecho, es como si de repente ya no hiciera tanto calor», afirma Joan entre risas. Sant Roc, para Joan y Biel, es sinónimo de «tradición y festividad, pero ante todo de sa jugueta den Tano», concluyen.
Ganadores de las carrozas de Sant Roc 2025
Anoche, entre el estruendo de los dimonis, el ritmo incansable de los cossiers y la alegría desbordante de vecinos y visitantes, Alaró vivió uno de los momentos más esperados de las Festes de Sant Roc: el desfile de carrozas. La tradición, que ya supera el medio siglo de historia, volvió a llenar las calles de color, ingenio y emoción. Tras la deliberación del jurado, el veredicto quedó así: tercer clasificado, Cors en Joc; segundo clasificado, Alè de Drac; y el primer clasificado, El Ram, que se alzó con el máximo galardón de la noche.
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