Así ha sido la inspección de ocho horas en la granja avícola de Llucmajor
Los técnicos ponen el foco en la falta de limpieza y el exceso de suciedad en la explotación

Entidades ecologistas denuncian la presencia de ratas, cadáveres y suciedad extrema en la polémica granja avícola de Llucmajor / ARDE
La polémica granja avícola de Llucmajor vuelve a estar desde el lunes en el ojo del huracán por las imágenes difundidas por entidades ecologistas que denuncian la presencia de ratas, cadáveres y suciedad extrema. Esta denuncia derivó el martes en una minuciosa inspección a la explotación ganadera Ses Cisternetes por parte de la conselleria de Agricultura en coordinación con el SEPRONA.
La conselleria detalló que la inspección arrancó a las diez de la mañana y concluyó a las seis de la tarde. Los técnicos examinaron todas las naves con gallinas con el objetivo de comprobar que las instalaciones cumplen con la normativa de sanidad y bienestar animal. En concreto, los inspectores pusieron el foco en el exceso de suciedad y la falta de limpieza que era más que evidente en las naves inspeccionadas por parte de la conselleria tras saltar a la luz las imágenes denunciadas por las entidades ecologistas.
En la inspección del martes también se detectó la presencia de cadáveres, unos eras recientes pero otros llevaban varios días sin retirar. Es verdad que en una explotación de más de cien mil gallinas puede ser normal encontrarse con animales que acaban de morir pero, en este caso, había algunos que llevaban tiempo sin retirar y este patrón de falta de control de los llamados residuos SANDACH se repetían en todas las naves inspeccionadas.
Ratas
Aunque no debería haber la presencia de ratas, en dos naves de las siete naves se detectó la presencia de roedores, algunos estaban moribundos por el efecto del raticida mientras que otros estaban vivos. Así las cosas, la inspección dejó pantente la ausencia de limpieza y desinfección ya que en las naves se acumula mucha suciedad y mucho polvo.
Otro de los temas cuestionados que ha sido difícil de acreditar es el de las gallinas camperas, algo que no han podido acreditar los inspectores porque durante su visita las puertas de las naves para que las gallinas salieran al exterior estaban abiertas pero otro tema es que los animales prefieran no salir porque, por ejemplo, en el interior es donde tienen la comida.
Cabe recordar que la explotación avícola ahora mismo cuenta con siete naves y 130.000 gallinas, una cifra que debe reducirse a 39.999 en fecha de 31 de diciembre de 2025 porque es la autorización administrativa que tiene la empresa con la licencia de actividad otorgada por el Ayuntamiento de Llucmajor. Así fuentes cercanas a la investigación determinan que Avícola Son Perot está en proceso de desescalación y dejando de usar estas naves, por lo tanto, no dedica los recursos que tiene que dedicar. La conselleria de Agricultura tendrá este viernes el informe técnico tras la inspección del martes que se prolongó durante ocho horas.
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