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Una nueva vida para la destilería de Feliciano Fuster

La antigua fábrica de licores que había fundado el abuelo del que fuera presidente de Gesa, hoy en ruinas, será restaurada por el Ayuntamiento de Santa Margalida, que se ha hecho con la propiedad de todo el complejo industrial

Joan Frau

Joan Frau

Santa Margalida

La alta chimenea de la antigua fábrica de Destilerías Fuster es uno de los elementos arquitectónicos que más destacan en Santa Margalida. Visible desde gran parte del pueblo, todavía se conserva en pie, aunque una gran grieta amenaza la estabilidad del conjunto. El resto del complejo industrial construido a principios del siglo XX por Feliciano Fuster Molinas, abuelo del ingeniero industrial que presidió la empresa eléctrica Gesa entre 1973 y 1997, no está en mejores condiciones. De hecho, todo el conjunto, desde que cesó la actividad industrial en la década de los años 60, inició una larga etapa de descomposición y hoy está prácticamente en ruinas

Se trata de una extensa finca de casi 7.000 metros cuadrados que alberga diversas edificaciones entre las que destacan la fábrica central y la vivienda, construcciones catalogadas y protegidas. La antigua factoría de licores incluye la chimenea y una torre central y tiene un grado de protección ambiental que permite la reforma interior, pero obliga a conservar la estructura externa. La vivienda de los señores tiene un nivel de protección integral, aunque sus elementos modernistas están en un avanzado estado de degradación.

Ahora, el Ayuntamiento de Santa Margalida, propietario de todo el complejo, se ha marcado el objetivo de reformar el conjunto industrial para darle una nueva función y revertir el proceso de descomposición que afecta a la fábrica y sus edificios anexos. La Vila ganaría de esta forma un espacio extenso para ubicar dependencias municipales. La idea es la de habilitar la escuela municipal de música y disponer de diversos locales para las entidades. Su ubicación en el extrarradio de Santa Margalida y las facilidades de estacionamiento en una finca anexa adquirida recientemente por el Consistorio para tal fin convierten el conjunto industrial en un lugar con muchas posibilidades para ampliar los servicios municipales.

No será un proceso rápido. El pésimo estado de conservación que presenta el conjunto indican que se precisará mucho dinero y tiempo para completar la rehabilitación. Todavía no existe proyecto y, a primera vista, se ha calculado el coste de la reforma en unos 2,5 millones de euros. «Se tendrá que hacer por fases y pasarán años, pero si no se empieza ahora no se acabará nunca», señala el alcalde de Santa Margalida, Joan Monjo, consciente de la ambiciosa empresa que supone poner al día este inmenso patrimonio industrial abandonado desde hace más de seis décadas.

Propiedad municipal

El primer paso para acometer la reforma era el de hacerse con la propiedad total del complejo. Y ya se ha conseguido. El Ayuntamiento de Santa Margalida compró a mediados del pasado año el 20 por ciento que le faltaba por registrar a su nombre toda la finca. Pagó unos 205.000 euros a las propietarias, familiares de Feliciano Fuster, a quienes el fundador de la empresa había legado este porcentaje. 

El 80 por ciento restante fue heredado por el expresidente de Endesa, quien a su muerte, en marzo de 2012, legó la propiedad a la entidad Amadiba con la condición de crear un centro de discapacitados. Sin embargo, esta asociación finalmente no pudo asumir la herencia por falta de recursos para su rehabilitación y porque, además, estaba en pleno proceso de adquisición y reforma del casal de Ca na Marona de Santa Margalida, donde ha habilitado una residencia para sus pacientes, afectados por una discapacidad intelectual.

La no aceptación de la herencia por parte de Amadiba provocó una acumulación de cargas impositivas que ascendían a 30.000 euros, cantidad por la que el Ayuntamiento se adjudicó la propiedad en una subasta que había quedado desierta. 

El reto mayúsculo, a partir de ahora, es el de recuperar la antigua factoría para que Can Feliciano tenga una nueva vida.

El ‘Benedetto’, la joya de la corona de la destilería

Muchas familias de Santa Margalida todavía conservan botellas del licor ‘Benedetto, la joya de la corona de la antigua destilería Fuster. Una especie de licor estomacal que, finalmente, tuvo que retirarse del mercado debido a una querella interpuesta por los frailes que fabricaban el ‘Benedictine al considerar que la empresa ‘margalidana’ les había copiado la idea. Además de este licor, la fábrica elaboraba palo, caña, ron, brandy, ginebra y anís, entre otros destilados.

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