Tomeu Ripoll y Joana Maria Antich, portavoces de la plataforma Macrogranges No de Sineu
«No aceptaremos la macrogranja ni con una reducción del proyecto, será una lucha larga»
La amenaza de una macrogranja para 750.000 gallinas a un solo kilómetro de distancia de Sineu ha despertado a la población, organizada en un colectivo muy activo que no piensa parar hasta que el proyecto quede descartado definitivamente.

Tomeu Ripoll y Joana Maria Antich posan para esta entrevista en la biblioteca pública de Sineu. / J. Frau

¿Recuerdan una movilización social tan importante como la que se ha generado contra la macrogranja?¿Es equiparable a la lucha contra la autovía proyectada por Matas y Munar en 2003?
—Joana Maria Antich: El nombre de la plataforma, Macrogranges No, viene de la lucha contra la autovía (plataforma Autovia No), un proyecto que finalmente pudo pararse.
—Tomeu Ripoll: La macrogranja solo podrá pararse a través de la presión social. Ya hemos solicitado cita con la presidenta Prohens. También estamos preparando una asamblea a nivel local para concienciar todavía más a la gente, para que vea el peligro que comporta este tipo de industria. En el territorio español, todas las industrias de este tipo, a pesar de que se han instalado en lugares con densidades demográficas bajas, han cerrado. Hay denuncias constantes por parte de las personas afectadas. Nosotros ya tenemos las denuncias redactadas por si la instalan. Desde el minuto 1 habrá denuncias. Este es el proceso natural.
¿No confían en las instituciones para parar el proyecto?
—T.R.: Confiamos en la fuerza de la gente. El alcalde de Sineu, que representa a una institución, en la primera reunión que tuvimos ya nos pidió el auxilio de la parte social. Quedamos sorprendidos.
—J.M.A: Las instituciones nos han dado una de cal y otra de arena. El alcalde ha dicho muchas veces que él no quiere la macrogranja, y no tenemos ninguna duda de ello. Ha ido al Consell, que ha votado a favor de instar al Govern a aprobar una moratoria. Pero el Govern no quiere oír hablar de moratorias. Estamos en este punto. No podemos confiar en las instituciones porque entre ellas hay incongruencias de este tipo. Es realmente preocupante. Han dejado la puerta abierta. El conseller Simonet dijo que ‘de momento’ el proyecto no cumple la ley. Este ‘de momento’ es muy significativo.
De momento, la macrogranja sólo acumula informes desfavorables. ¿Se fían de ellos?
—J.M.A.: Ya estamos hartos de tantos informes. Es engañoso para la población, que se ha desentendido de este tema porque cree que ya está resuelto, cuando realmente es una trampa. El promotor podrá solucionar las deficiencias que se plasman en los informes, algo que sabemos todos quienes nos movemos por la administración, pero no la gente de la calle. No nos es nada favorable. Ya llevamos cuatro informes y esto es engañar a la gente. Si seguimos por este camino, tendremos macrogranja. No son cuatro informes negativos, son cuatro informes con deficiencias que se subsanarán.
—T.R.: La empresa promotora tiene toda la razón cuando denuncia que ellos deben recibir los informes antes que los medios, ya que se han filtrado de forma totalmente intencionada.
¿Se conformarían con una reducción importante del proyecto o su negativa es innegociable?
—J.M.A.: No, de ninguna manera. A este promotor no le puedes dar permiso para poner una gallina porque te pone un millón.
—T.R.: No, esto es una lucha larga. Necesitamos concienciar más a las personas. Ahora esperamos que se manifiesten los vecinos de Llucmajor afectados, que trabajan en una vertiente más jurídica. Ellos están cansados de denunciar, hasta que alguien ha empezado a hacerles caso y ha tirado del hilo. El objetivo es cerrar aquella macrogranja porque tiene defectos que no son subsanables.
El caso de Llucmajor no supone un buen precedente...
—J.M.A.: La macrogranja empezó a dar problemas en 2019, cuando ampliaron naves sin licencia, con un mayor número de aves. También empezaron a transportar hasta allí los residuos de Manacor. En Sineu también está previsto, seremos el estercolero del Pla.
—T.R.: Es una empresa cuyo único objetivo es ganar dinero, y esto se consigue aumentando producción y reduciendo gasto. Toda inversión en seguridad requiere mucho gasto que debes compensar aumentando la producción. Si los antecedentes de la empresa son los de Llucmajor, es una preocupación muy grande para el Pla. Se ha dicho que las propiedades de la zona se devaluarán en un 50% a partir de ahora, cuando todavía no hay macrogranja. Si se hace, perderán todo su valor. Nadie quiere vivir en un lugar lleno de moscas. En Llucmajor, el dueño de un hotel ubicado a un kilómetro de la granja nos dijo que instaló un tirador de cervezas para reducir vidrio y ha tenido que quitarlo porque estaba negro, lleno de moscas.
Han reclamado al Ayuntamiento que ponga en marcha los mecanismos que tiene a su alcance contra el proyecto. ¿Cuáles son?
—T.R.: Hemos pedido una reunión para actuar de forma conjunta con el Ayuntamiento. El principal mecanismo que tiene son las Normas Subsidiarias, para regular una serie de temas mediante modificaciones puntuales.
El Plan Territorial está por encima de la normativa municipal.
—T.R.: Hemos estudiado lo que han hecho otras localidades para parar macrogranjas en sus territorios. El camino que marcamos es el que se ha aplicado en otras partes del territorio español. Por ejemplo, con las NNSS se puede regular el número de animales en zonas concretas, cuantificar parámetros indefinidos que tiene la normativa.
—J.M.A.: Estaría bien que se modificase el PTM, pero el Consell debería estar dispuesto. Esta sería la situación óptima, porque nosotros no queremos macrogranjas en Sineu ni en ningún otro sitio de Mallorca. La moratoria nos iría muy bien porque garantizaría un plazo de dos años para cambiar las normativas necesarias.
También han exigido al alcalde Tomeu Mulet que presione a su partido en Palma para frenar el proyecto. ¿Confían en esta vía?
—J.M.A.: En el escrito que hemos registrado en el Ayuntamiento no solo hablamos del alcalde. Tenemos tres personas de Sineu como representantes en el Govern y el Consell. Están bien situados para que presionen.
—T.R.: Está Pedro Álvarez, diputado del PP, a quien pedimos que rompa la disciplina de partido y esté presente siempre que se vote algo relacionado con Sineu. Que no le duela la barriga ese día. Además, también están Maribel Arnau, que es la nueva directora insular de Patrimonio del Consell, y Marc Álvarez, hermano de Pedro, que precisamente es el jefe de gabinete de la conselleria de Agricultura. Esta gente tiene la oportunidad de demostrar si se posiciona con la ciudadanía o con sus intereses. Lo más triste es que el PP por ahora no ha presentado ninguna propuesta, como sí han hecho los otros, tanto PSOE como Més. Esto es lo que genera desconfianza.
¿Hasta dónde están dispuestos a llegar con la lucha?
—J.M.A.: Hasta donde haga falta. Si tenemos que ir a Madrid o a Bruselas, iremos.
—T.R.: En la plataforma hay gente que se encarga únicamente de estudiar la parte jurídica, para conocer la jurisprudencia. Todo nuestro trabajo ahora tiene el objetivo de evitar que se autorice la macrogranja. Si la construyen, empieza otro camino jurídico. En el momento actual de lucha, si es necesario, hay que llegar ante el Consolat de Mar con una protesta sonada. Estamos en el momento inicial, y por ello agradeceríamos al Govern que se limite a la ley y no filtre informaciones engañosas y, por otra parte, que actúe en consecuencia si realmente está preocupado por la masificación turística y la calidad de vida de los mallorquines. ¿Qué hacemos, sustituir turistas por gallinas? La base de esta industria es que gane una persona, con pocos trabajadores y mucho consumo de recursos naturales.
La presión popular ha respondido presentando una avalancha de alegaciones, y varios ayuntamientos han aprobado mociones.
—J.M.A.: En Sineu se presentaron 1.270 en una semana. Desconocemos cuántas se han registrado en otros pueblos como Llubí o Maria. Tampoco las presentadas en el Govern directamente. Respecto a las mociones, sabemos que no tienen efectos, son una declaración de intenciones, un posicionamiento que debería tener continuidad llamando a la puerta de quien realmente puede parar el proyecto.
—T.R.: Después de las alegaciones llegaron las mociones para que los partidos se definiesen, y ahora ya hay que dar el siguiente paso.
¿Cuál es el próximo paso?
—T.R.: Estamos en un momento en el que necesitamos difusión y que se posicione el PP en el Parlament. Buscamos las estrategias para confrontar el PP de un lado y el PP del otro. Después intentaremos presentar más mociones, como en Palma, municipio que aún no se ha manifestado y será uno de los más perjudicados por el tema del agua. No son conscientes de ello. Nosotros no tenemos nada que perder. Si se hace la macrogranja lo perdemos todo. Esta empresa nos ha puesto un cuchillo en la espalda y si retrocedemos, morimos. Todos los precedentes de la península han fallado: no hay una regulación de la emisión de gases, ni una cuantificación de la cantidad de insectos...Tampoco entendemos que el Govern quiera comprar las minas de Sineu. ¿Por qué? Si será un lugar putrefacto debido a la macrogranja. ¿Qué inversión hay que hacer para mejorar el agua de Sineu cuando los puntos de extracción estarán contaminados?
—J.M.A.: Condiciona todo el día a día. El sector de la restauración de Sineu todavía no es consciente de lo que se nos viene encima. Los hoteles que se han abierto aquí en los últimos años no son conscientes. En Llucmajor, los hoteles han perdido reservas porque huele a amoníaco y a residuos, y está lleno de moscas.
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