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Deporte y medicina | Ramon Boqué Médico especialista en medicina física y rehabilitación

Ramon Boqué: «Cuando sepamos qué hormonas o proteínas se activan con el deporte podríamos fabricarlas sintéticamente»

Ramon Boqué (Barcelona, 1975) es un apasionado del deporte y la naturaleza. Es médico especialista en Medicina Física y rehabilitación en el Hospital de Manacor.

El doctor Ramón Boqué.

El doctor Ramón Boqué. / S. Sansó

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Sebastià Sansó

Sebastià Sansó

Manacor

Empecemos por las estadísticas. ¿Existen estudios que hayan seguido a pacientes para ver cómo afecta la práctica deportiva a largo plazo? ¿Alguno ha llegado a conclusiones significativas?

Según el Copenhagen City Heart Study (CCHS), que es un estudio iniciado en 1991 en Dinamarca a través de cuestionarios detallados sobre la participación en diferentes tipos de deportes y actividades físicas durante el tiempo libre, hasta 8.577 participantes fueron seguidos durante un máximo de 25 años hasta el 2017. De estos, 1.042 eran sedentarios y 5.674 practicaban al menos un deporte… y hubo sorpresas interesantes.

¿Cuáles fueron estas sorpresas?

El resultado mostró que las personas que practicaban deportes al menos 2 o 3 veces por semana vivían más años que los sedentarios. Además, se observó que dependiendo del deporte practicado, estos años adicionales variaban. Así se concluyó que los practicantes de tenis vivían casi diez años más en comparación con los que no practicaban ningún deporte, concretamente 9,7 años, seguidos del bádminton (6,2), fútbol (4,7), ciclismo (3,7), natación (3,4) o correr (3,2).

Interesante… Entonces, ¿podemos pensar que el tenis es el deporte que más mejora nuestra circulación, corazón o pulmones?

Sí, sobre la salud cardiovascular, además de fortalecer los músculos y huesos, regular el peso corporal, reducir el estrés y la ansiedad y mejorar la calidad del sueño, entre otros. Pero no solo eso. Hay una clara correlación entre la interacción social, es decir, conectar con los demás y mantener relaciones fuertes, y la longevidad. Además, las exigencias físicas y los retos del tenis y otros deportes de raqueta, junto con los requisitos de equilibrio y estrategia mental, también contribuyen a factores positivos que mejoran la vida. El tenis ha sido conocido como un ‘deporte de toda la vida’ porque fomenta la competencia y la participación en todas las edades. Investigaciones previas sugieren que jugar al tenis se asocia con beneficios generales para la salud, como una mejora en la condición aeróbica, un menor porcentaje de grasa corporal y un menor riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares.

¿Dónde está el secreto?

No hay un único secreto, sino muchos. Actualmente hay muchas líneas de investigación, estudios científicos que abordan el tema del deporte y la salud desde diferentes ángulos. Se ha demostrado que tanto el entrenamiento de fuerza o anaeróbico, como los de resistencia o aeróbico, favorecen la regeneración de tejidos dañados o envejecidos. Esta regeneración inducida por el ejercicio parece ser un enfoque novedoso para combatir lesiones o el envejecimiento, motivando la investigación de moléculas ‘miméticas del ejercicio’. Si lográramos identificar qué hormonas o proteínas se activan durante el ejercicio para proporcionar tantos beneficios, podríamos incluso pensar en fabricarlas sintéticamente como medicamento. Estos fármacos podrían actuar como alternativas frente a enfermedades metabólicas, trastornos neurodegenerativos, tumores o enfermedades cardiovasculares.

¿Puede darme algún ejemplo?

Por ejemplo, la reciente investigación sobre los miméticos del ejercicio terapéutico, aquellos fármacos que imitan los beneficios del ejercicio. Algunos ya existían, como la metformina, un medicamento para la diabetes que no solo regula el azúcar en sangre, sino que también mejora los lípidos y reduce las enfermedades cardiovasculares. Parece que esto está relacionado con la activación de moléculas que también se activan durante el ejercicio físico.

Siempre se ha dicho que algunas enfermedades requieren reposo…

Parece que la medicina actual está cambiando. En el caso del cáncer de mama, por ejemplo, se publicó un análisis en 2022 que concluyó que el entrenamiento de resistencia no solo mejora la supervivencia, sino también la salud y la calidad de vida tras el tratamiento. La caquexia, que causa extrema pérdida de peso, es la causa de muerte de un tercio de los pacientes de cáncer. Se ha visto que las células cancerosas dependen mucho de la glucosa para crecer, y el ejercicio puede evitar que la glucosa alimente el tumor.

¿Hay que dosificar el ejercicio?

Sí, claro. Una vez que una persona toma conciencia, es recomendable que entrene de manera equilibrada, reduciendo riesgos y usando las mejores estrategias para evitar lesiones. Sin embargo, todavía hay mucha gente sedentaria que no es consciente de que se está perjudicando. Cuando se sienten mal o fatigados, deben hacer lo que nunca han hecho: moverse.

¿Cómo se aborda el ejercicio en el Hospital de Manacor?

El hospital no puede actuar como proveedor de ejercicio físico, para eso están los gimnasios, los entrenadores personales, y las actividades al aire libre. En la consulta médica, los doctores debemos promover la actividad física. Actualmente, hemos comenzado un grupo de reacondicionamiento metabólico para personas con obesidad, donde el ejercicio físico es una parte importante.

¿Algún consejo final?

Con los años, nuestro cuerpo se deteriora debido al envejecimiento. Si a eso le sumamos una enfermedad, podemos perder funciones importantes. Por eso debemos entender la importancia del ejercicio a lo largo de toda la vida. Se recomienda combinar ejercicios de resistencia, como levantamiento de pesas, con ejercicios aeróbicos, como correr o nadar.

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