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Lletra menuda: A la espera de la ordenación pendiente

Barcos fondeados en la bahía de Pollença.

Barcos fondeados en la bahía de Pollença. / JOAN FRAU

Llorenç Riera

Llorenç Riera

La bahía de Pollença convive desde hace tiempo con varios males enquistados concentrados en los vertidos, el descontrol y escasez de plazas de fondeo, la saturación y el peligro que comporta la alta velocidad de determinadas embarcaciones que surcan sus aguas. Pocas novedades hay en la iniciativa municipal de pedir una intervención coordinada con el Govern y Ports de Balears para revertir esta situación y reconducirla hacia posiciones más respetuosas con el medio ambiente y la seguridad. De hecho, en la misma información que se deriva del pleno de actualización de las viejas reivindicaciones y como por otra parte era público, queda claro que existen planes anteriores en la misma dirección que no han llegado a ejecutarse.

Quizás la principal novedad está ahora en que la petición de boyas ecológicas, control de fondeos y mesura en la velocidad, llega en un momento especialmente sensible porque la costa mallorquina está de triste actualidad al haber sido escenario de trágicos accidentes náuticos. Aún así, también parece permanecer asistida por la buena estrella porque han sido constantes también las quejas de abusos y vejaciones con todo tipo de manejos motorizados que invaden la zonas de baño. Y no ha pasado nada. Hasta las autoridades reconocen que es necesario incrementar la inspección y actualizar la normativa. Estamos pues ante un problema particular de Pollença pero extensible a todo el litoral mallorquín.

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