Lletra menuda

La saturaciónmás lastimosa

La campaña es una medida parcial para una problemática compleja

Llorenç Riera

Llorenç Riera

El camino será largo y en algunos de sus tramos, arduo y fatigoso. Las condiciones del recorrido transitado hasta ahora permiten confirmar que la meta a alcanzar todavía está muy lejos. Dice el alcalde de Calvià, Juan Antonio Amengual, que su municipio es espacio de ocio seguro que se encamina hacia la excelencia. El historial de explotación turística y divertimentos varios que hoy están bajo su administración municipal le desmiente en parte. Algo se ha avanzado, pero no todo lo deseable y no siempre con los medios adecuados.

De lo contrario no sería necesario emprender ahora la nueva campaña ‘Diviértete con respeto’ con la que el Consell y el ayuntamiento de Calvià se llenan la boca de autocomplacencias. Quizás en ello va el esfuerzo para intentar tapar otra realidad evidente, la de que el turismo de excesos que ahora se necesita erradicar ha prosperado y se instalado con cómoda estabilidad porque ha estado acompañado de un exceso de permisividades por parte de las distintas administraciones que tienen en reposo sus competencias sobre la materia. Y, salvo algunas actuaciones puntuales, no costa que ayuntamientos y demás tengan especial interés en respetar a la ciudadanía trabajando para reducir sus propios excesos de vista gorda y brazos cruzados.

El llamado turismo de excesos, nada nuevo por otra parte, es una de las principales expresiones y lastres de la saturación que aqueja a Mallorca. Las pancartas y rótulos luminosos que ya cuelgan en la Platja de Palma y que ahora se instalan en Magaluf pueden ser un buen efecto dentro de una campaña internacional y multidisciplinar, pero ni mucho menos la panacea para curar un mal que ya es endémico y requiere tratamientos mucho más profundos y complejos para poder hablar, en serio, de turismo sostenible.

Suscríbete para seguir leyendo