Un museo tecnológico en busca de ubicación

El electricista y profesor Biel Capó Caimari ha conseguido agrupar una gran cantidad de máquinas, documentación y utensilios históricos relacionados con la electricidad y la tecnología desde sus inicios.

Cuadro eléctrico y motor para extraer agua, una de las piezas del museo tecnológico.

Cuadro eléctrico y motor para extraer agua, una de las piezas del museo tecnológico. / Museu Tecnològic

La llegada de la electricidad a sa Pobla en el verano de 1912, seguro que no hizo imaginar a las personas que fueron testigos de aquel importante acontecimiento, que con el paso de los años, la corriente eléctrica fuera tan significativa y necesaria para el desarrollo y progreso de todos los sectores que determinan la economía de un pueblo, desde la agricultura a la industria, pasando por el comercio, el transporte, o la más alta tecnología.

En sa Pobla, concretamente, tenemos la oportunidad de conocer y palpar la evolución observada durante esta última centuria, movida por la electricidad, gracias a la iniciativa y constancia de Gabriel Capó Caimari, que ha logrado agrupar numerosos utensilios, maquinaria y documentación relacionados con la electricidad y la tecnología, desde sus inicios

Referente a los signos de progreso y concretamente a los que hacen referencia a los adelantos tecnológicos relacionados con la electricidad y la electrónica, desde hace años el instalador electricista y profesor de instituto de Formación Profesional, Gabriel Capó ‘Botilla’, junto con sus dos hijos Tomeu y Josep Joan, iniciaron un interesante proyecto, ya convertido en realidad, con el objetivo de reflejar y dejar constancia de los cambios que se han ido produciendo a lo largo de los siglos XX y XXI en el mundo de la tecnología y de la electricidad en particular. 

Máquina de algodonar cable de cobre, una de las joyas de la corona.

Máquina de algodonar cable de cobre, una de las joyas de la corona. / Museu Tecnològic

Capó ha ido reuniendo y restaurando multitud de piezas, utensilios y aparatos eléctricos, así como un buen puñado de documentos, para dar a conocer a las nuevas generaciones que «la tecnología del pasado nos puede servir como cimiento para el futuro».

La gran pasión que Biel Capó profesa por el fascinante mundo de la electricidad y la electrónica, junto con los amplios conocimientos profesionales que tiene sobre la materia, le llevaron a iniciar la atractiva tarea de crear lo que él denomina un Museo Tecnológico, que además de mostrar las piezas, aparatos y documentos que conforman la historia y el progreso de la electricidad y la electrónica, explica lo que son los mismos elementos y sus funciones y aplicaciones.

De momento buena parte de las piezas que hasta ahora ha conseguido reunir están ubicados en distintas localizaciones, a la espera que fructifiquen las gestiones que desde hace tiempos Capó está llevando a cabo para poder disponer de un espacio en el cual el museo pueda estar instalado de manera permanente y pueda ser visitado por la gente interesada. Se han hecho gestiones con el Ayuntamiento de sa Pobla y también ha tenido ofertas de otras localidades, como Palma e Inca, que, por uno u otro motivo, no han fructificado.

Motor eléctrico AEG.

Motor eléctrico AEG. / Museu Tecnològic

Capó explica que el Museo Tecnológico (www.museu.tecnologic.org), es otro proyecto más amplio y más ambicioso del que inició en un principio, puesto que este abarca varias especialidades como agricultura, mecánica, carpintería, fotografía y otras profesiones de antaño, con sus cimientos en ASEIPRO, una asociación de la cual Capó formaba parte, que se dedicaba a impartir charlas, además de organizar varios actos relacionados con el mundo de la tecnología en general y de la electricidad en particular. Capó intentó en su día empezar el Museo Tecnológico, pero la iniciativa no tuvo demasiado buena acogida. Fue el empujón y espaldarazo de su familia el que hizo que continuara con el proyecto.

El actual Museo Tecnológico Virtual de sa Pobla, permite, desde el apoyo de internet, mostrar, preservar y difundir la tecnología del pasado a través de varios utensilios, piezas y aparatos pertenecientes a distintos campos de la aplicación de la electricidad, como la medicina, la electrónica, la electricidad, informática, mecánica, telegrafía y telefonía.

Gran valor histórico

A lo largo del tiempo, Capó ha conseguido reunir instrumentos de gran valor histórico y tecnológico, gracias a una insistente tarea de investigación, información y documentación y a los muchos contactos personales mantenidos con distintos instaladores y particulares. La mayoría de instrumentos funcionan, a pesar de que muchos llegaran a sus manos en mal estado y que él mismo ha restaurado y dejado en perfecto estado de funcionamiento, constituyendo ello su mayor satisfacción.  

Entre las piezas que conforman el Museo Tecnológico, Capó tiene un especial aprecio por aquellas piezas que, de alguna manera, contribuyeron en su momento a un significativo adelanto en el progreso, ya fuera industrial, agrícola o, incluso social. Y menciona, por ejemplo, el equipo generador de corriente continua del que fuera popular cine de Can Palut, de la casa La Electricidad de Barcelona, y otros cuadros eléctricos de empresas locales, así como de motores aplicados a sistemas de extracción de agua de sa Pobla, como también de instrumentación del equipo de rayos X, como son un kilovoltímetro y un miliamperímetro de la casa Gaiffe-Gallot te Pillon, que estaba instalado en la clínica local ‘des metge Duet’, el recordado por los poblers de su época, doctor Miquel Serra Siquier.

Igualmente procedió a la restauración de cuadros eléctricos de otros lugares, como por ejemplo el cuadro general del santuario de Lluc. Otros aparatos muy interesantes y que tienen relación con personajes de nuestra comunidad, es la explosor Breguet, un aparato para detonar minas en aplicaciones militares del que encontramos su explicación detallada en el libro de Martí Costa i Llobera publicado en Palma en 1903. Interesante es, también, el equipo de sincronización de generadores de 5Kvolts parecido al de la central de la Propagadora Balear de alumbrado de Inca, que consta de un doble frecuencímetro, un doble kilo-voltímetro y un voltímetro para determinar el desfase.  

A la pregunta de cuál es su principal objetivo a conseguir a través del Museo Tecnológico, Biel Capó no duda: «La intención no es otra que transmitir a la sociedad, y a las nuevas generaciones en concreto, la importancia que tiene para el presente todo aquello que en materia tecnológica se desarrolló en el pasado, siendo parte imprescindible y fundamental del que se hace para el futuro.» 

Gabriel Capó Caimari «Botilla»

Nacido en sa Pobla en 1948, de Biel Capó muy bien se puede decir que es un apasionado acérrimo a todo lo que rodea el fascinante mundo de la electricidad y la electrónica. Una pasión que siente desde muchos años atrás. Primero como operario electricista, después como empresario del sector, para más tarde dedicarse a la docencia. Ejerció de profesor en la Escuela Industrial de Inca y en el Instituto Politécnico de Palma. El curso escolar 1981-82 se trasladó al Centro de Formación Profesional Joan Taix de sa Pobla, donde ejerció hasta su jubilación, en 2013.

Biel Capó Caimari, promotor de la iniciativa.

Biel Capó Caimari, promotor de la iniciativa. / J. Payeras

Precisamente algunas de las piezas de su colección se guardaron un tiempo en el mencionado centro escolar al que llegaron con motivo de formar parte de la exposición que se hizo con motivo de la celebración del centenario de la llegada de la electricidad en sa Pobla en 2012. Allá permanecieron hasta que por necesidad de espacio, fueron trasladadas. Capó ha hecho reiteradas gestiones con el Ayuntamiento de sa Pobla para estudiar la posibilidad de ubicar el museo en un espacio municipal donde poder ser visitado por las personas interesadas. Se trata de piezas recogidas a lo largo de cuarenta años, muchas de las cuales tienen que ver con la historia reciente de sa Pobla, y a las que Capó considera como elementos históricos.

Los últimos hallazgos

Cuenta Gabriel Capó, que, «últimamente y después de más de diez años de intensas gestiones para visitar uno de los antiguos talleres de electricidad de sa Pobla que lleva años cerrado, “al fin gracias a la familia Torrandel “Siulet pude visitar el taller de “Can Miquel de Forn”. Desafortunadamente, el paso del tiempo había provocado el deterioro de la mayoría de los componentes eléctricos que allí se quedaron. “A pesar de la mala situación, la suerte nos acompañó y tuvimos la oportunidad de ver la pieza, que personalmente, considero la joya de la corona de todo el que yo había visto hasta la actualidad, a pesar de que instaladores mayores me habían hablado de ella pero que nunca tuve la oportunidad de ver. Se trata de una máquina de aislar hilo de cobre con algodón, sus orígenes se remontan a los años 1930–40 aproximadamente. La dificultad de conseguir, en aquellos momentos, hilo de cobre para bobinar motores, a causa de la utilización del cobre por su aplicación con la fabricación de munición, obligó a los bobinadores a fabricar la mencionada máquina para poder reutilizar el cobre que tenía el aislamiento quemado», comenta Capó con satisfacción.

Otros aparatos localizados en el mencionado taller fueron los correspondientes para la imantación de núcleos de magnetos y comprobación de componentes eléctricos de automoción.