Cooperación

Así es el apoyo colectivo de un pueblo volcado en Son Servera Solidari

Isabel Nebot Ballester suma 17 años dedicados a la ayuda a los más necesitados al frente de la asociación sin animo de lucro Son Servera Solidari. A los 60 años cumplió su deseo de ser cooperante en Honduras. «Cambió mi vida y mis prioridades», recuerda. Fue el inicio de la ONG ‘serverina’

El apoyo colectivo de un pueblo volcado en Son Servera Solidari

El apoyo colectivo de un pueblo volcado en Son Servera Solidari / Biel Capó

Biel Capó

Biel Capó

«Aquellos tres meses de cooperante cambiaron mi vida, mi problema emocional no era nada comparado con lo que allí pude vivir». Con estas palabras iniciaba un nuevo ciclo en su vida de ayuda al prójimo, Isabel Nebot Ballester que acaba de cumplir 17 años dedicados a la ayuda a los más necesitados y al frente de la asociación sin animo de lucro Son Servera Solidari.

Al cumplir los 60 años, coincidiendo con una mala racha emocional en su vida, cumplió un deseo, ir de cooperante a algún país del tercer mundo y así fue. Dejó al frente de su negocio a la dependienta de la tienda y a través de Mallorca Misionera viajó a San Pedro de Sula, en Honduras, donde ejerció sus labores solidarias con la congregación de monjas de la caridad durante tres meses.

El apoyo colectivo de un pueblo volcado en Son Servera Solidari

El apoyo colectivo de un pueblo volcado en Son Servera Solidari / Biel Capó

«Aquella experiencia me hizo olvidar mi problema emocional y aunque fueron momentos muy duros, la recomiendo», esgrime Nebot, que trabajaba atendiendo a niños necesitados en el centro que dispone la congregación y que sobrevive gracias a las donaciones que recibe, muchas llegan, dice, de Mallorca y de su Son Servera natal. Allí, asegura, se atendían unos doscientos niños y muchos días la comida no era suficiente para todos. «Tener que valorar a quiénes necesitan más comida y priorizarlos frente a quienes pueden pasar con menos, fue un trabajo muy duro para mí», asegura la cooperante. Las donaciones les permitían dar de comer a más gente, así recuerda cómo en una donación llegada de su pueblo natal, pudieron repartir por las casas del barrio, un plato de arroz con pollo y pan para cada vecino.

El apoyo colectivo de un pueblo volcado en Son Servera Solidari

El apoyo colectivo de un pueblo volcado en Son Servera Solidari / Biel Capó

Su estancia le llevó de la hambruna de aquellas calles del Barrio de San Pedro de Sula, repletas de miseria y drogas, donde muchas noches se oían disparos que acababan con la vida de jóvenes y ancianos de la zona, hasta su último periplo en plena selva, donde llegó a padecer la falta de agua potable y comida, pero aún así, asegura: Aquellos meses cambiaron mi vida, cambiaron mi prioridades y recibí mucho más en valores que lo que pude aportar con mi cooperación.

A los tres meses regresó a Mallorca, tuvo que quedarse en un hospital de Palma, porque padecía Dengue, era un mes de julio y en octubre ya estaba organizando una comida para recaudar fondos coincidiendo con el viaje a Mallorca de la hermana de la caridad, sor Carmen, con la que había vivido aquellos tres inolvidable meses en Honduras.

A partir de aquí, inició un periplo en su vida de ayuda al más necesitado. Esto era lo que le llenaba su vida, así, fue dejando el negocio en un segundo plano, para seguir trabajando con la gente más necesitada. Es en este momento cuando nace el embrión de su particular ONG, Son Servera Solidari. Con la ayuda del antiguo párroco Pedro Pou, arreglaron el salón parroquial, para convertirlo en centro de ayuda al necesitado, iba vendiendo cosas que le donaban en los mercados que se realizaban en Son Servera y pueblos vecinos, llegó a vender en los mercados hasta en 72 ocasiones en un año, para recaudar fondos que destinaba a las familias necesitadas del pueblo.

El apoyo colectivo de un pueblo volcado en Son Servera Solidari

El apoyo colectivo de un pueblo volcado en Son Servera Solidari / Biel Capó

Con su tesón y su fuerza de voluntad y la ayuda de un grupo de voluntarios que incesantemente colaboran con ella, consiguió ayudar a las personas con riesgo de exclusión social y necesitados del pueblo, sobre todo en la primera crisis económica de siglo o como en la crisis causada por la pandemia del Covid-19, donde sus ayudas jugaron un papel fundamental. Cumplidos, este mes de junio, 17 años, la asociación de ayuda al necesitado que preside, Son Servera Solidari, se ha consolidado como un referente de ayuda cercana al más necesitado. Aquel salón parroquial donde iniciaron su labor se ha convertido en una tienda solidaria, donde adquirir ropa u otros productos a precios módicos. Al él le acompañan dos locales más, uno fruto de la colaboración con el Consistorio serverí y otro por la generosidad de una familia del pueblo. Allí se reciben y catalogan los objetos donados, tanto para atender necesidades familiares, como para su venta, siempre a precios asequibles, pero que son de gran ayuda para canalizar las ayudas a los más necesitados. En esta labor colaboran estrechamente con los servicio sociales municipales.

Reconocimiento

Su gran trabajo de ayuda al más necesitado, le ha valido el reconocimiento de sus vecinos, que en dos ocasiones la han elegido como premio Metge Joan Lliteres, máximo galardón municipal que premia a personas, instituciones o asociaciones que realizan labores humanitarias. Pero también el reconocimiento mayoritario de su pueblo que se lo viene demostrando continuamente, basta contemplar la Església Nova, llena hasta la bandera, en las cenas solidarias que cada mes de agosto organizan para recaudar fondos. Donde la solidaridad es palpable desde las personas que ceden la comida, las que colaboran en la organización y de las que adquieren las entradas, algunas, sin estar, tan solo la adquieren para colaborar. «Todo lo realizado ha sido gracias la solidaridad de un pueblo que lo ha sido al cien por cien», manifiesta Isabel Nebot, que después de 17 años, aún se la puede ver yendo y viniendo por las calles de su pueblo, trabajando codo con codo, con un equipo de colaboradores, que le permiten seguir realizando una función solidaria. Una función que después de sus primeros pasos nadie auguraba muchos años de vida, pero poco a poco y granito a granito ha seguido adelante y ahora prácticamente es incomprensible un pueblo sin Son Servera Solidari. Actualmente su labor solidaria ha traspasado fronteras y les permite colaborar con proyectos internacionales de otras ONGs.