Saturación turística

La presión diaria que sufre el Caló des Moro: 4.000 personas y 50 kilos de arena menos

"Esta enfermedad que hay por el 'caló' es absurda", admite la alcaldesa de Santanyí Maria Pons que sentencia que los vecinos ya no soportan más esta "verdadera invasión"

El Caló des Moro, víctima de la masificación

El Caló des Moro, víctima de la masificación / B. Ramon

Rosa Ferriol

Rosa Ferriol

«La palabra es obsesión». Así ha definido la alcaldesa de Santanyí, Maria Pons, la fiebre que hay por el Caló des Moro, el paraíso santanyiner preferido de los turistas e ‘instagramers’. Un paraíso que, por contra, se convierte en una auténtica tortura para los vecinos, que «sufren una verdadera invasión». Por ello, «necesitan descansar», admite la alcaldesa que reclama que dejen en paz este punto del litoral santanyiner. «Esta enfermedad que hay por el caló es absurda», admite Maria Pons que deja claro que el Ayuntamiento no hará más declaraciones del Caló des Moro en una larga temporada. Y es que cada vez que revistas, prensa, ‘youtubers’ e ‘instagramers’ que publican una foto o una pieza del ‘caló’, se incrementa el número de visitantes. De hecho, las cifras hablan por sí solas: 4.000 personas diarias en una cala que tiene entre 15 y 20 metros de amplitud. «No hay playa», deja claro. Además de los visitantes que llegan al ‘paraíso’ a pie, hay que añadir una presión de vehículos de 1.200 coches diarios. «Es una aberración». Todo ello provoca una inmensa erosión. Precisamente, el Ayuntamiento calcula que la presión de tantos visitantes conlleva que la cala pierda cada día 50 kilos de arena. Además, si habitualmente el ‘boom’ de gente empezaba a finales de mayo, en esta ocasión, los vecinos sufren la presión de visitantes desde principios de abril.

Además de estas cifras que dejan patente la presión turística que sufre la zona, está el gasto que comporta a las arcas municipales. «El coste es muy, muy elevado», ha reiterado la alcaldesa en una rueda de prensa en la sala de plenos que ha servido para zanjar el tema del caló. «Somos un municipio turístico. Vivimos del turismo pero sí nos negamos a que haya una presión brutal en un punto concreto de nuestro municipio». 

La presión diaria del Caló de Moro: 4.000 personas y 50 kilos de arena menos

Maria Pons muestra las publicaciones en redes sociales. / R.F.

El coste para el Ayuntamiento

Acto seguido ha pasado a desgranar el coste que supone para el Ayuntamiento ya que destina unos baños portátiles que retira a diario, mínimo dos policías, tres operarios, los informantes que empiezan el 1 de julio y, además, el Consistorio se debe hacer cargo de la basura que dejan los 4.000 visitantes. Eso sí, hay una fundación que se encarga de limpiar la zona . «Y la competencia es de Demarcación de Costas», critica. «Los residentes de s’Almunia no aguantan más. Los de Cala Llombards, tampoco. Y los de es Llombards también padecen las consecuencias de esta presión», desgrana Maria Pons, que ha criticado que la presencia de 4.000 visitantes diarios conlleva que muchos transiten por zonas no adecuadas, lo que comporta una erosión del terreno. De hecho, ha propuesto que la UIB haga un estudio sobre la erosión que padece la cala. Para que uno se haga una idea de lo que comporta esta avalancha, pone un ejemplo. Y es que los vecinos de s’Almunia se han llegado a encontrar turistas tomando el sol en sus tejados porque se pensaban que formaban parte del entorno del ‘caló’.

VÍDEO Y FOTOS | El Caló des Moro: el paraíso solo para turistas

B. Ramon

Con esta situación, los vecinos dicen basta a este descontrol de visitantes. «Este Ayuntamiento no volverá a hablar del ‘caló’ para no hacer más propaganda». De hecho, Santanyí que puede sacar pecho de tener una de las playas más paradisiacas del mundo renuncia a hablar del Caló des Moro en las ferias turísticas y hace años que no utiliza su imagen como reclamo en sus catálogos municipales. «Es muy triste que un municipio no pueda presumir de su belleza», lamenta la alcaldesa, que pone el foco del control en Demarcación de Costas. «Costas no me llama para pedir qué pasa en el ‘caló’. Conocen la situación», por ello, desde el ayuntamiento de Santanyí exigen al organismo que depende del Gobierno central que se impliquen. «Estamos dispuesto a hablar con quien haga falta», insiste Pons.

«No podemos cortar el camino porque no tenemos potestad y a la gente que va a pie, no la podemos parar. Hay familias con bebés, ancianos e ‘influencers’ con maletas que se cambian hasta cuatro veces para hacer creer que ha estado varias veces en el ‘caló’», describe. «Esta enfermedad por el ‘caló’ es absurda», reitera. «La gente local ya ni va. Algunos vecinos bajan a bañarse a las seis de la mañana, ¿es normal?», se pregunta. «Necesitamos turismo pero que esté controlado». El Govern y el Consell, insiste, conocen la situación pero «no tienen competencias», «quien debe poner límites es Costas» . Y precisamente en las reuniones anteriores, admite Pons, ya les dijo que no pondría «impedimentos» para que la gente acudiera al ‘caló’.

Protesta

Sobre la protesta convocada por el movimiento ciudadano de Ocupemos Nuestras Playas del domingo en el Caló des Moro, la alcaldesa avanza que no podrán más efectivos policiales. «Si la plataforma se hubiera puesto en contacto con el Ayuntamiento, sería otra cosa», admite Pons, que también ha comentado la llamada del cantante de Antònia Font, Pau Debón, a asistir a la protesta. «Me gusta mucho este grupo y me seguirá gustando pero en vez de invitar a poner más presión sobre el ‘caló’ , mejor sería que hiciera una canción para denunciar la presión que sufre», propuso la alcaldesa que pidió «un descanso» para la cala.