La importancia de la agricultura regenerativa en Mallorca

Una experta de la entidad catalana L’Era visita diez fincas de socios de APAEMA para ofrecer consejos que permitan mejorar sus técnicas. El objetivo es promover esta agricultura en la isla

Redacción

El objetivo es claro: promover la agricultura regenerativa en Mallorca. Por ello, la técnica especializada en diagnóstico de fincas mediante plantas bioindicadoras de la asociación L’Era (Espai de Recursos Agroecològics), Neus Vinyals, ha viajado a la isla para ofrecer asesoramiento a una decena de fincas de socios de APAEMA para mejorar algunas prácticas. Se trata de una iniciativa que forma parte del apoyo proporcionado por la Fundació Mallorca Preservation para promover la agricultura regenerativa en Mallorca. De hecho, antes de recibir la visita de la técnica catalana, 23 socios de APAEMA pudieron hacer un viaje, también promocionado por MPF, a fincas en Cataluña con experiencias destacadas en este ámbito. Cabe remarcar que de siempre los agricultores ecológicos han utilizado estiércol y materiales orgánicos pero el viaje a Cataluña complementado con las visitas de la experta «contribuyen a reforzar la importancia de mantener y mejorar la fertilidad de nuestra tierra, con especial interés en aprovechar al máximo el recurso del agua». Y es que, durante estas visitas, Neus Vinyals ha destacado la necesidad de adaptarse a los extremos climáticos mediante técnicas imaginativas, subrayando la importancia de regenerar los suelos y las fincas para enfrentar estos cambios.

La importancia de la agricultura regenerativa |

La importancia de la agricultura regenerativa | / redacción. Porreres

Vinyals reconoce que el nombre de agricultura regenerativa es una palabra que está muy en boga pero que en realidad hace años que desde la producción ecológica y la agroecología hay esta visión del suelo como recurso capital como base productiva de los ecosistemas agrarios. «Últimamente con la entrada de las técnicas regenerativas se le ha dado más importancia al hecho de que tenemos que regenerar porque la mayoría de los suelos agrícolas están muy degradados», reconoce. Los factores de esta degradación son varios, enumera, desde la sobreexplotación de las fincas a la pérdida de la vegetación que no es productiva, tenemos suelos descubiertos muchos meses al año o por el trabajo intensivo que se hace del suelo . Todo ello, desgrana, provoca la degradación del suelo, la pérdida de la biodiversidad y un aprovechamiento de los recursos poco eficiente porque para que los cultivos produzcan, cada vez se deben invertir más insumos.

Reducir al mínimo

Partiendo de esta base, la experta asegura que la dirección en la que debería ir toda la agricultura debería ser en reducir al mínimos los trabajos de la tierra, pero evidentemente, reconoce que esto no es fácil. «Nos han enseñado que trabajamos la tierra, sembramos y luego recolectamos. Hay que ver cómo hacemos esta transición sin morir en el intento», admite.

Neus Vinyals explica, tras su visita a las fincas mallorquinas, que no existe una receta general. Los consejos varían en función del sector pero se podría decir que la base es siempre la misma, es decir, cómo reducimos el trabajo del suelo porque cada vez que trabajamos la tierra lo que hacemos es oxidar materia orgánica y eso lo que implica es una pérdida de este elemento base que es el parámetro de valoración de la fertilidad del suelo que sería la materia orgánica y, al oxidar esta materia orgánica, perdemos este puntal.

En cuanto a la importancia de adaptarse a los extremos climáticos, Vinyals admite que esta transición se hace más complicada con las olas de calor que estamos sufriendo. «En el pastoreo se habla de que estos extremos climáticos de calor y de falta de pluviometría perdemos un 30% de las reservas de materia orgánica solo por mineralización por calor, sin hacer nada se pierde. Eso significa que el reto es más grande. Sin ninguna duda, reconoce, «la investigación y el hecho de atreverse forma parte de este nuevo ADN que es necesario para transitar hacia esta nueva agricultura, tenemos que ir con mucha capacidad creativa, formarnos e informarnos con otra gente que ya ha dado pasos aunque no sea en nuestro mismo escenarios. Hay que atreverse a probar y ser consciente que muchas veces las pruebas no salen a la primera».

Preguntada por si la agricultura regenerativa es clave ahora que tenemos este déficit de agua, responde que «es clave en todo momento pero con el déficit de agua aún es más importante». Remarca que «es urgente» incrementar el nivel de materia orgánica en el suelo porque con cada porcentaje que se sube de materia orgánica, se duplica la cantidad de agua que se puede acumular en el suelo. «Si tenemos el depósito más grande, podremos resistir mejor los problemas de falta de agua», señala. «Aumentar los niveles de materia orgánica cuando el clima nos está empujando al revés, es dar un paso mucho más grande pero que sea difícil no significa que no tengamos que empezar porque cuanto antes comencemos, antes llegaremos», defiende.

Reafirmarse

Joan Oliver, que se dedica al cultivo de la viña, ha sido uno de los socios que ha recibido la visita de la técnica. Admite que su visita les ha servido para «reafirmarnos en la idea de apostar por la agricultura regenerativa para aumentar la materia orgánica en la tierra, como más materia orgánica hay, más retención de agua habrá». «Es clave para aprovechar el recurso del agua», remarca Oliver.

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