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Lletra menuda: La comodidad de aumentar el recibo

Vilafranca

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Llorenç Riera

Llorenç Riera

La Mancomunidad Pla de Mallorca tiene una fría relación de distancia con las comunidades a las que debe servir. Fría y cada vez más cara para el teórico beneficiario. No es una agrupación de esfuerzos municipales para incrementar la creatividad y la calidad de los servicios difíciles de manejar para los ayuntamientos pequeños, el ente es un entramado administrativo, nacido sin reivindicación ni convicción local, que un día se inventaron las administraciones superiores y que se concreta, básicamente, en la recogida de basuras y los servicios sociales.

Así sigue y, cuando necesita dinero, lo rasga en el bolsillo de los habitantes más desamparados de Mallorca. Una cosa es que la Mancomunitat enjuague su déficit y otra que el cobro que aplica se corresponda con la eficacia de las prestaciones. La práctica diaria demuestra que ambas cosas no están en consonancia.

Hace días que se anunciaba con la boca pequeña, pero ahora, a medida que los ayuntamientos van incrementando su tasa de basuras, crece el malestar. Vilafranca aumentará el recibo un 60%, Petra tiene previsto hacerlo hoy en un 40%. No es solo consecuencia de incrementos demográficos. Han aumentado los costes, la Mancomunitat necesita dinero y hay que aumentar precios. Así de fácil y cómodo.

Mientras, no se vislumbra compromiso de adecuar los servicios sociales a realidad sociológica de la comarca y la recogida de basuras es manifiestamente mejorable. La recogida selectiva, la inspección y el reciclaje que un día fueron pioneros permanecen estancados.

El aumento del recibo sería más dócil si la gente percibiera mayor y mejor servicio, pero nada, cobrando serás feliz.

Nos referimos a la Mancomunitat, claro.

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