Lletra menuda: Un avance para el equilibrio

Así de concurrida luce la playa del Port de Sóller estos días otoñales.

Así de concurrida luce la playa del Port de Sóller estos días otoñales. / Joan Mora

Llorenç Riera

Llorenç Riera

El mar es amplio, con sobrado espacio para todo. Es así aunque predomine la tendencia a otorgar mayor relieve a lo que acontece en el litoral. La proximidad y el efecto de los usos humanos tiene esas cosas. De todos modos, conviene no desmerecer ni devaluar lo que ocurre en el perímetro costero, por lo que está en juego en ello, sobre todo en un territorio insular como el que nos afecta.

En los últimos tiempos han surgido bastantes litigios entre bañistas y usuarios de embarcaciones de recreo, unos desencuentros que salpican de lleno a las praderas de posidonia, una vez que la Administración y una parte de la sociedad han adquirido conciencia de su importancia medioambiental.

Més per Sóller se fija ahora en la zona de baño del Port y halla desajustes entre la legalidad y los usos que se hacen de ella. Esta es su motivación para reclamar la ampliación de la zona de baño hasta el máximo legal de 200 metros. Con ello se podrían ganar 36.000 metros de espejo de agua y preservar una pradera de posidonia de 14.000. Es verdad que de este modo también desaparecerían 26 puntos de amarre cuando, de cara a la próxima temporada, se instalen las boyas ecológicas, pero la situación que se plantea debe contemplarse desde el conjunto del lugar y su entorno sin olvidar otra cosa fundamental, la seguridad de los bañistas y de las embarcaciones. Mucho mejor si a ello se suma la regulación insinuada para la playa de Can Repic.

La reorganización planteada por Més adquirirá su pleno sentido en la medida que sea capaz de traducirse en un avance para el equilibrio de la zona más sensible y frágil del Port de Sóller. Debe hacerlo garantizando la seguridad y la convivencia de los usuarios de la playa en sus distintas formas.

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