La calidad del agua marina en Baleares empeora desde el año 2006

El Informe Mar Balear constata que sólo el 57% de las masas analizadas presenta un estado muy bueno frente al 100% de hace 16 años 

Plásticos y artes de pesca fantasma matan a las tortugas

Una de las imágenes incluidas en el Informe Mar Balear.

Una de las imágenes incluidas en el Informe Mar Balear. / Néstor Carda

Joan Frau

Joan Frau

La calidad del agua del mar balear empeora de forma progresiva desde el año 2006, según se desprende del Informe Mar Balear 2022 que ha sido actualizado para incorporar nuevos datos relacionados con las situación de los hábitats protegidos y las especies emblemáticas de nuestras aguas. La primera conclusión es la degradación del estado ambiental del mar que rodea al archipiélago balear, según la metodología Carlit, “uno de los índices bióticos que se utilizan para determinar el estado de las masas de aguas costeras”, según subraya el informe que se ha hecho público este viernes.

Así, de acuerdo con este indicador, se ha reducido de forma significativa el porcentaje de las masas de agua que presentan un estado ambiental bueno o muy bueno, que entre los años 2006 y 2009 eran la totalidad y en actualidad apenas cubre el 57 por ciento. Según el Informe Mar Balear, en el año 2006 el 94 por ciento de las masas de agua mantenían una calidad muy buena, mientras que el 6% restante era buena. Tres años más tarde, en 2009, el porcentaje había caído ligeramente al 92%. No obstante, es a partir de los años 2020-2021 cuando solo el 57% de las masas de agua analizadas siguen siendo de calidad muy buena, mientras que el 31,4% son simplemente buenas. Además, se constató que tres masas de agua ubicadas en la bahía de Palma (dos) y en la bahía de Alcúdia presentan un estado ecológico “moderado”. Por contra, al contrario que en Mallorca, en las Pitiüses el estado ecológico sigue siendo muy bueno en toda la costa.

Imagen de la suelta de una tortug marina.

Imagen de la suelta de una tortug marina. / Néstor Carda

Además de la calidad ecológica de las aguas, el informe también diagnostica el estado que presentan diversas especies marinas como las tortugas o los cachalotes. En el caso de las tortugas, se han localizado seis nidos de la especie ‘caretta caretta’ en playas de Balears durante los últimos cinco años, destacando el descubierto el pasado mes en la playa de Can Pere Antoni de Palma.

Entre los años 1993 y 2022 se han localizado un total de 1.206 tortugas marinas encalladas, de las cuales 597 todavía vivían y 609 habían fallecido. La principal causa del encallamiento entre los años 2015 y 2022 ha sido como consecuencia de haber quedado inmovilizadas en el interior de plásticos o en artes de pesca fantasma. “Un total de 144 tortugas se han recuperado y devuelto al medio marino entre los años 2015 y 2022”, destaca el informe.

Por su parte, durante el pasado año 2022 se detectó en el norte de Menorca la zona del mar balear con más densidad de grupos de cachalotes con crías. Se trata de una zona calificada como Área Importante de Mamíferos Marinos que, sin embargo, ha quedado fuera de la zona de protección propuesta por la Organización Marítima Internacional para regular la navegación.

Un buzo pasa junto a un emisario submarino.

Un buzo pasa junto a un emisario submarino. / Marilles

El informe analiza también el estado que presentan diferentes especies submarinas como los corales y las gorgonias que se encuentran en un estado “vulnerable” y “no todas están protegidas por una normativa”, subraya el documento. En lo que se refiere a Mallorca, destaca la presencia de colonias maduras y extensas de coral bambú, en grave peligro de extinción, en la zona del noroeste de la isla.

La nacra, el molusco más grande del Mediterráneo, sufrió una mortalidad masiva a partir de 2016 como consecuencia de un parásito. “Desde entonces, más del 90% de los ejemplares supervivientes se han localizado gracias a la colaboración ciudadana”, destaca el informe. Actualmente viven una decena de nacras vivas en Balears. No obstante, la llamada nacra de roca no se vio afectada por el parásito y presenta una de las mayores densidades mundiales en Cabrera, con siete individuos por cada 100 metros cuadrados.

El Informe Mar Balear destaca que en Mallorca, la producción de agua desalada “se ha quintuplicado en los últimos diez años” y en el total de las islas se ha multiplicado por 19 entre 1994 y 2022. Así, en 2022 se vertieron al mar balear 33,19 hectómetros cúbicos (33.193 millones de litros) de salmuera. En 2016, debido a un periodo de sequía, llegaron a tirarse al mar 36,40 hectómetros cúbicos de salmuera, agua con elevadas concentraciones de sal que es muy perjudicial para el medio marino.