El Consell de Mallorca ha recibido este miércoles las llaves de la antigua central térmica de Alcanada (Alcúdia) en un acto simbólico en el que han participado las presidentas del Govern y del Consell, acompañadas por diversos consellers de ambas instituciones, que han querido escenificar el inicio de una nueva etapa en la central, cerrada desde hace 40 años, como un “centro tecnológico de referencia en la descarbonización del mar”, en palabras de la presidenta Francina Armengol. 

Hace varias semanas, el Consell formalizó la compra del complejo industrial por 300.000 euros después de haber ejercido el derecho de tanteo y retracto para asegurarse la propiedad ante el interés de otros posibles compradores.El próximo paso, según ha explicado la presidenta del Consell, Catalina Cladera, es el de poner en marcha acciones para descontaminar el complejo, en el que abunda el amianto, un proceso en el que invertirán unos 4,5 millones de euros procedentes de los Fondos de Transición Justa aportados por el Estado para compensar a las comunidades afectadas por el cierre de centrales térmicas. Por otra parte, la institución insular completará el expediente iniciado para declarar la vieja central de Alcúdia como Bien de Interés Cultural (BIC) con el objetivo de conservar los elementos más emblemáticos.

El futuro de la central quedará ahora vinculado al proyecto de descarbonización Alcudia Tech Mar, del cual el complejo industrial es la “semilla”, según el director general de Endesa en Balears, Martí Ribas, que ha entregado las llaves a la presidenta del Consell para escenificar el traspaso de la central de Alcanada a todos los mallorquines.

La alcaldesa en funciones de Alcúdia, Bàrbara Rebassa, ha iniciado los parlamentos declarando que el de hoy “es un día muy importante” para Alcúdia, municipio que “tiene un especial aprecio por la central” a pesar de su actual estado de degradación. Por su parte, Martí Ribas ha explicado que la central “apagó las calderas hace 40 años después de 30 años de funcionamiento” alimentada por el lignito que se extraía de las minas de Mallorca para producir electricidad. “Vivimos un momento de cambios: dejamos el carbón y tenemos el importante reto de hacer frente al cambio climático, una tarea enorme y cuantiosa, ya que nuestra dependencia energética del exterior es del 97% y es fósil”, ha añadido.

Cladera se ha referido a la importancia de que la central pase a manos públicas, un proceso para el que “se han juntado los astros”, en referencia al largo periodo que ha pasado desde el cierre del complejo hasta su adquisición por el Consell. La presidenta del Consell ha añadido que el complejo “no podía pasar a manos privadas”. “Tenemos que dar una utilidad pública a la central, con una mirada de futuro que pasa por la transformación energética vinculada a los fondos europeos; ahora empieza una fase de reconversión de esta zona para que sea un lugar envidiable y extraordinario”, ha apuntado Cladera.

Por último, Armengol ha definido el acto como “emocionante” y ha agradecido al Consell la “valentía” para acometer la compra del espacio, “una parte del patrimonio de la isla”. “Vivimos unos tiempos complejos pero que ofrecen muchas oportunidades, y esta central es una de ellas”, ha indicado la presidenta del Govern, que también se ha referido a la “identidad” y al “orgullo” que conserva el espacio por su vinculación a muchas familias del municipio. “Hay que actualizar el espacio a las necesidades del siglo XXI”, ha concluido.

La central de Alcanada fue puesta en marcha en 1957 y generó electricidad a partir del carbón hasta el año 1984, cuando se dio de baja definitivamente. En 2007, el ayuntamiento de Alcúdia, la compañía Endesa y el Govern promovieron un primer proyecto de reconversión que no llegó a ejecutarse. Actualmente, el edificio está en un avanzado proceso de degradación a pesar de su valor patrimonial “indudable” como uno de los elementos más importantes del patrimonio industrial español.