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Las «extraordinarias» propiedades de la lana como aislante para la construcción

Poraxa está en la fase final de su proyecto para lograr dar una salida a este producto que ahora tiene «escaso valor» en el sector de la construcción

Lavado de la lana sucia en Poraxa. Poraxa

La lana como aislante para el sector de la construcción es una opción de lo más viable para los ganaderos de Baleares para dar salida a un producto que ahora mismo cuenta con un escaso valor. De hecho, un 47% de la lana que se genera en la isla no entra en el canal comercial. Ello podría cambiar. Y es que ahora mismo hay en marcha iniciativas a escala local para potenciar su uso en sectores de la construcción, pero también en la agricultura. Precisamente en Porreres la empresa Poraxa está liderando un prometedor proyecto para utilizar la lana de oveja como aislante que ya está acariciando su fase final. De hecho, si todos los ensayos finales que se están practicando en estos momentos «llegan a buen puerto», la próxima primavera ya podrían asumir lana del esquilado de las ovejas para utilizarlo como aislante. Evidentemente, el primer año empezarían «a poco a poco» para tantear cómo «reacciona el mercado». Así lo explica el gerente y también presidente de la asociación Construïm, Toni Garí, que desvela el dificultoso camino de obstáculos, sobre todo, relacionados con la administración que han tenido que superar para impulsar este proyecto «que nos apasiona y nos ilusiona». La idea inicial surgió porque estaban viendo que en Mallorca había una materia prima muy interesante, que estaba siendo un problema para los ganaderos. «Lo vimos como una oportunidad» porque sabíamos que «las propiedades de la lana de oveja como aislante son extraordinarias tanto en términos térmicos como acústicos. Además es un gran regulador de la humedad», desgrana. «No hay ningún aislante hoy en día que tenga estas propiedades reguladoras de la humedad», añade.

Toni Garí, en la sede de la empresa con distintas muestras de lana. | R.F. rosa ferriol. Porreres

El gran desafío

En estos momentos, el proyecto está centrado en superar uno de los grandes retos que se les ha planteado. Se trata del problema que suponen los parásitos. «La gran pega que tiene la lana de oveja es la polilla. La larva se alimenta de una proteína que tiene la piel de la lana. Hay empresas de la península que han puesto en marcha iniciativas y lo han querido solucionar con sales bóricas pero estos productos duran cinco o seis años. Ha habido un conjunto de demandas judiciales contra los arquitectos. El caso que tuvo más repercusión fue una vivienda de Cataluña que la aislaron con lana y a los cinco años la casa estaba llena de mariposas y gusanos. Los propietarios demandaron a los arquitectos y la demanda fue elevadísima. Nosotros no hemos querido hacer nada sin tener este tema solucionado», explica.

«Podríamos absorber toda la lana que se genera en Balears. Pero claro el primer año deberíamos ver cómo reacciona el mercado al hecho de apostar por la lana como aislante para la construcción"

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Lana sucia de sudor, grasa y tierra. | PORAXA

«Ahora estamos en la fase final, estamos trabajando con un laboratorio francés que hace los ensayos con larvas y un centro tecnológico que también está trabajando en dos vías, en ozono y en nanopartículas para que sea efectivo», adelantan desde Poraxa. No quieren generar ilusiones porque el proyecto no ha llegado a puerto pero todo apunta que las noticias son buenas. Así, si uno le pone una mirada optimista se podría decir que es probable que en la próxima primavera el problema de la larva esté solucionado. Entonces, Poraxa lavaría una parte de la lana esquilada por los ganaderos en las instalaciones de Porreres y el resto lo mandarían a la península. «Podríamos absorber toda la lana que se genera en Baleares. Pero claro el primer año deberíamos ver cómo reacciona el mercado al hecho de apostar por la lana como aislante para la construcción. No nos podemos arriesgar en absorber 200 toneladas», matiza Garí, que recuerda que la parte positiva es que Poraxa suma 33 años dedicándose al mundo de los aislantes. Toda la cadena de valor del sector de la construcción nos conocen e introducir el producto sería fácil porque ya tenemos los canales abiertos», reconoce pero «debemos ser prudentes porque aún estamos en la fase final del proyecto».

Lana a punto de cortar para usar como aislante. | PORAXA

Esta iniciativa empezó como un plan piloto junto a las cooperativas pero fracasó por las trabas administrativas. Así, Poraxa continuó su aventura en solitario. Primero visitaron lavaderos y empresas de cardado en la península y se asesoraron con distintos expertos. Llegaron las primeras pruebas de lavado y fueron «desastrosas» pero no desistieron. Adaptaron las lavadoras a un sistema menos agresivo y el lavado mejoró. Ahora pueden asumir el lavado de 50 o 60 toneladas. «Si damos el salto a nivel industrial tendríamos que lavar 300 o 400 toneladas de lana. Se debería hacer una inversión de un lavadero a medida de la realidad de Baleares. Estamos mirando si encontramos una empresa que nos lo haga a medida», desvela. Pero el problema no acaba aquí. Luego viene el cardado, tras el lavado se deben orientar las fibras y una cardadora moderna cuesta un millón de euros. «Deberíamos optar por una de segunda mano», admite. «Ahora lo hacemos a pequeña escala pero si queremos dar el salto a nivel industrial, necesitamos hacer una inversión grande», explica Garí que se muestra muy crítico con el Govern. Y es que además de prometerles «el oro y el moro» que «quedó en nada», han tenido que toparse con muchos «no tenemos presupuesto» en distintas consellerias. «Estamos frustrados. Vemos como el Govern continúa favoreciendo el modelo de monocultivo económico. Por ello, «pedimos al Ejecutivo balear que apueste por la I+D+I productiva». «Lo que quiere nuestra asociación es apostar por la industria local, verde, sostenible e innovadora». «Si se quiere potenciar la industria, se debe incentivar la innovación», avisa Garí.

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