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Diario de Mallorca

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Vecinos de urbanizaciones de Llucmajor se quejan del mal olor de la granja avícola

Residentes explican que llevan sufriendo el hedor desde hace años, pero que este verano el problema se ha agravado El Consistorio dice que no hay irregularidades en la instalación, donde los trabajos «sólo se hacen de lunes a miércoles»

Los vecinos ya se manifestaron en 2020 contra los malos olores que sufren en sus casas. A.G.

Vecinos de urbanizaciones de Llucmajor denuncian los malos olores que sufren este verano por la actividad de una granja avícola. La situación, aseguran, les obliga a no abrir las ventanas en pleno verano. «Sales al balcón y te dan arcadas», afirma uno de los afectados.

El ayuntamiento de Llucmajor ha informado de que, junto al Seprona, han realizado inspecciones en esa instalación avícola sin que se hayan detectado irregularidades. En todo caso, el Consistorio ha llegado a un acuerdo con la empresa para que «los trabajos que está realizando en su propiedad se realicen sólo de lunes a miércoles». Agregó la administración que, para septiembre, está previsto que esos trabajos hayan acabado.

Los residentes afectados señalan que el problema de los malos olores no ha empezado este verano, sino que llevan años conviviendo con el hedor. Lo que pasa, precisan, es que ahora el problema se ha agravado, en un contexto de temperaturas muy elevadas.

«El mal olor es diario. Antes era algún día. Es un olor nauseabundo, como un olor a purines, que son los líquidos que dejan las granjas. Siempre estamos con la ventana cerrada. Tampoco podemos estar en la terraza», indica otro afectado.

A través de las redes sociales, diferentes plataformas vecinales están organizando la recogida de denuncias para trasladarlas al Ayuntamiento por los malos olores de la granja de Avícola Ballester. De hecho, para el próximo día 15, lunes, se ha convocado una protesta delante de las oficinas municipales de Badia Gran, a partir de las 19 horas. Están convocados vecinos de las zonas afectadas por el mal olor, desde Tolleric a Maioris, pasando por Badia Gran, Badia Blava o sa Torre. «El otro día, me tiré a la piscina de mi casa y me dio la sensación de estar bañándome en una cloaca por la peste que había», se queja un vecino. Otro residente explica que ya no puede dejar la colada en la terraza: «Te dan arcadas. No puedes tener la ropa tendida, la tienes que volver a lavar cuando llegas. Huele a podredumbre. El olor se pega a la ropa».

Desde la oposición política municipal, Llibertat Llucmajor denunció que «otro año más las Urbanizaciones de Tolleric, Bahía Grande, Bahía Azul y Sa Torre tienen que sufrir olores fétidos y nauseabundos». «Este problema lleva dándose desde hace ya unos cuantos años, en los cuales la formación vecinal llegó a tramitar una denuncia ante la conselleria de Medio Ambiente pidiendo una investigación de los procedimientos que se realizan en la granja», señaló Llibertat, que reclamó que la administración verifique si se cumplen los procesos de tratamiento de residuos.

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