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Diario de Mallorca

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Arqueólogo
Entrevista

Tomeu Salvà: «Los arqueólogos debemos ir con cuidado y no pontificar»

"Estamos muy satisfechos porque damos por finalizada la excavación total de una de las múltiples navetas del poblado" de los Closos de Can Gaià

Tomeu Salvà posa para esta entrevista en los Closos de Can Gaià. Pere Estelrich i Massutí

El arqueólogo de Felanitx, director y responsable desde los inicios de la investigación y excavaciones de los Closos de Can Gaià, cerca de Portocolom, hace balance de los trabajos de campo realizados el pasado mes de julio en ese lugar arqueológico.

Terminada la campaña de excavaciones de este año ¿cuál es el balance que usted hace de la misma?

Tanto yo como todo el equipo estamos muy satisfechos. Primero porque es la primera vez en veintisiete años que podemos trabajar durante un mes entero; y eso gracias a las aportaciones institucionales y a las privadas, ya que éstas nos dan comida durante todos los días de trabajo. Hasta este año los trabajos duraban un máximo de tres semanas y esos ocho días más se han notado. Pero también porque podemos dar por finalizada la excavación total de una de las múltiples navetas que constituyen el poblado.

El equipo de arqueólogos durante la campaña de excavación. | P.E.M.

Hablamos de una naveta finalizada, pero ¿de qué porcentaje de excavación estamos hablando?

Mire, siendo optimista, a día de hoy diré que estamos en el diez por ciento de la excavación total. Y eso que cuando empezamos, Manuel Calvo, catedrático de Prehistoria de la UIB y que fue codirector durante los primeros años, y yo mismo, pensábamos que en quince años habríamos acabado totalmente la excavación. Estábamos equivocados: en veintisiete años estamos en el diez por ciento. Como mínimo quedan unas cinco navetas más para excavar, alguna de ellas doble y una triple, y eso sin contar el espacio entre ellas, que da mucha información de cómo vivían, pues realmente la vida la hacían en el exterior, no dentro de las casas. Excavar todo eso conlleva mover toneladas de tierra, cosa que no puede hacerse de un día para otro. Yo no veré el final del trabajo, ni tampoco lo verán los técnicos que lo coordinan ni los jóvenes que cada año se suman a ayudar en los trabajos, a menos que se aumente la inversión, cosa que permitiría excavar durante más meses cada año.

Ustedes fueron pioneros en ese tipo de trabajos.

Sí, fuimos los primeros en excavar un poblado de navetas. Por suerte ahora, en Mallorca, hay otros equipos que también lo hacen. Pero excavar la naveta no es lo complicado, lo realmente importante es excavar el exterior, el espacio que las rodea. Aquí es donde se encuentran elementos que permiten rehacer la historia de esos habitantes.

Estamos hablando de navetas como si estuviera claro el concepto, pero ¿qué es realmente una naveta?

Según la zona geográfica puede significar cosas diferentes, Menorca, por ejemplo, es el único lugar de Balears en el que existen navetas funerarias que están datadas sobre el 1400 a. C., cosa que es exclusiva de aquella isla. En Mallorca y también en Menorca existen otro tipo de navetas, que eran el equivalente a casas, lugares donde se reunían para dormir, ya que la vida la hacían fuera. Las navetas para vivir constaban de unas columnas de base de piedra y que terminaban con un trozo de tronco y un techo de madera y fango. Algunas podían tener hasta dos pisos. Excepcionalmente algunas, en Menorca, tenían el techo de piedra.

Y aquí ¿dónde se enterraba a los muertos?

En Mallorca y también en algunos lugares de Menorca, al menos hasta la llegada de los romanos, las tumbas eran cuevas, naturales o excavadas en la roca. Luego, tapaban la entrada con grandes piedras. Normalmente cada familia tenía su propia cueva.

Hablar del período de las navetas es hablar de ¿qué época?

En esto los arqueólogos estamos prácticamente de acuerdo: entre 1600 y 1100 a. C. A partir de ahí la cosa cambia y se construyen otro tipo de elementos arquitectónicos, como túmulos o talayots, muchos de ellos encima de las propias navetas. Como los mayas que edificaban pirámides una encima de la otra. Querían perpetuar el espacio modificándolo según las nuevas tendencias. En Son Oms, debajo del aeropuerto había una naveta intacta de más de dos metros de altura, en la que encima se construyó un túmulo.

¿Cuántas personas podrían vivir en el poblado de los Closos?

Hoy puedo decir una cifra, pero el año que viene cambiarla por otra, ya que esa es una respuesta que cambia a medida que encontramos elementos nuevos. Hicimos un estudio de capacidades de las navetas y encontramos una horquilla que va de las tres a las quince personas, que no es mucho concretar. Pero ese dato, a día de hoy, parece seguro: en cada naveta vivían entre tres y quince personas. Entiendo que no es mucho decir, pero es lo que tenemos hoy.

¿Cuál era el día a día de esos habitantes?

Sabemos o, mejor, intuimos su manera de vivir. Según las últimas hipótesis, parece que los niños por la mañana se dedicaban al pastoreo, llevándose las cabras y los bueyes hasta las faldas de Sant Salvador o del Castell de Santueri, para volver caída la tarde. Los adultos se dedicaban al campo, ya que consta que sembraban algunos cereales como el trigo o legumbres como las habas. Otros se acercaban al mar para coger mariscos para comer. Así que podemos decir que se movían, pero no muy lejos de su espacio habitual. Pero por otra parte consta que también tenían una vida espiritual y social muy rica. No todo era trabajar para comer, también tenían su tiempo libre, su tiempo de ocio, de diversiones, de baile, de contar historias alrededor del fuego, de practicar sexo, etc.

¿Y la pesca?

Hemos encontrado algunas cosas como anzuelos, pero ya en el mundo talayótico, que es posterior; hablamos del siglo III a. C. Pero en el tiempo de las navetas no tenemos documentada la pesca como parte del trabajo diario normal. Pero que no lo tengamos constatado no quiere decir que no se hiciera. Los arqueólogos debemos ir con cuidado y no pontificar, pues lo que hoy parece una cosa, con un nuevo descubrimiento se puede demostrar lo contrario. Así que puedo decir, hoy, que no hay indicios de pesca en los Closos de Can Gaià, pero quizás sea porque cuando bajaban a Portocolom a pescar, comían el pescado en la misma orilla, en el mismo momento. Ahora bien, en la misma época sí hay constancia de pesca en Formentera.

¿Cuántos años podía vivir una persona de aquella época?

Las enfermedades que no podían curarse como ahora y las infecciones hacían que muchas personas murieran pronto, ahora bien, otras llegaban hasta los setenta años; pocas, pero las había.

¿Cómo era la relación entre poblados?

Sobre esto sí que hemos avanzado mucho en los últimos veinte años. Podemos constatar que no solamente se relacionaban entre los de la misma isla, sino que también con los de las demás. Y eso es evidente cuando vemos que vivían en espacios similares, utilizaban las mismas herramientas de metal, cocinaban con los mismos utensilios y las mismas cerámicas, comían prácticamente lo mismo. Seguramente se encontraban para festejar algo de forma común, con intercambio de personas entre un poblado y otro. De esas relaciones no tenemos ninguna duda. Todas las islas estaban comunicadas. De hecho, una tesis sobre fauna que ha realizado recientemente Lua Valenzuela demuestra que había espacios en los que se reunían, para celebrar fiestas, personas venidas de todas las islas. Y no para comerciar, que eso del comercio es mucho más moderno, sino para socializar, para que pudieran mezclarse y aparejarse entre sí.

No había pues conflictos violentos o de poder.

En una escala remarcable, no. Quizás puntualmente podía haber algún poblado que se sintiera con ansias de dominar, pero si así fue, no era lo habitual. En cambio, la rivalidad era constante en la época talayótica, donde se constata que había riñas entre poblados de forma habitual. En Son Real se han encontrado cadáveres con lanzas clavadas. Pero en la época de las navetas los habitantes eran muy pacíficos; no hemos encontrado ni armas ni restos de fortificaciones. Otra cosa que va por ese camino es que las navetas son visibles desde lejos, no están nada escondidas, así que los habitantes no tenían miedo a ser atacados.

¿Qué tipo de herramientas utilizaban?

De madera, seguro, pues hemos encontrado muchos objetos hechos a partir de ramas y troncos de árboles, incluso una especie de camillas para transportar a una persona enferma. También utilizaban algo de metal, no mucho, como cuchillos o herramientas con punta. Y la piedra, eso era básico. Con el Sílex, que hay mucho cerca de Sencelles y Felanitx, fabricaban objetos cortantes, más eficientes incluso que los de metal. También trozos de roca marina.

Y el transporte ¿cómo se realizaba?

Caballos, en concreto, no. Estos animales llegan a la isla mucho más tarde. Bueyes sí, los usaban como animales de carga y para arrastrar piedras y otras cosas pesadas. La rueda no se utiliza en esa época. Y el mar. No hemos encontrado restos de barcas, pero seguro que las tenían para ir a las otras islas e incluso para ir a otros lugares costeros de Mallorca. Seguro que había una cierta ruta costera que conectaba diferentes poblados. El mar era como una autopista, ya que permitía desplazarse con más rapidez que por tierra.

Y si no utilizaban la rueda, ¿cómo podían transportar esas piedras para construir las navetas?

Pues con fuerza bruta, con espaldas castigadas y, casi seguro, con bueyes, que no eran como los de ahora, sino que eran más pequeños. Utilizaban palancas, poleas, cuerdas…

¿Esclavitud?

No lo podemos afirmar, ya que no hay constancia. Ahora bien, esclavitud masiva y que fuera importante para la economía, seguro que no.

¿Se formaban jerarquías de poder en esos poblados?

Seguramente se organizaban de forma algo jerárquica, pues va con el ser humano, ahora bien, no había un jefe claro que dominara, todo se decidía de forma común. No hemos encontrado ninguna tumba especial, ni ninguna naveta mejor que las demás. De todas maneras, ese es un campo abierto en el que estamos trabajando en este momento.

¿Son, los habitantes de las navetas, los más antiguos pobladores de Mallorca?

Hay una gran polémica científica el respecto. Sin ser un experto en el tema diré que en el 2500 a. C. ya hay habitantes en las islas Balears. Y ¿antes? Esa es la gran polémica, pues una cosa es que vinieran de forma puntual a pescar o a cazar, por ejemplo, y otra es que se instalaran aquí de forma permanente.

Y ¿dónde metemos a Nuredduna?

En un período mucho más tardío, cuando los tataranietos (es un decir) de los habitantes de las navetas deciden ir a ver otros mundos, navegando y luchando en otros frentes del Mediterráneo como Sicilia, combatiendo junto a griegos, siracusanos o púnicos.

¿Cómo era el papel de la mujer?

Poca cosa podemos decir con certeza, pero una tesis de Cristina Rihuete documenta que las niñas padecen más anemias y se mueren más que los niños, en cambio en la edad adulta esas diferencias desaparecen y todo se iguala. Así que existía una selección a la hora de alimentar a los pequeños, primero los niños machos y luego las niñas, hasta que éstas podían ser madres. Es solamente una pista que indica que la desigualdad, en los adultos, no existía, pero sí en las edades infantiles.

Y ¿qué podemos decir de sus ropas?

Debo ser honrado y decir que no lo sabemos con certeza. Ni yo ni nadie lo sabe. Ahora bien, los romanos, cuando llegan, los describen vestidos con túnicas hechas de pieles en invierno y totalmente desnudos en verano. Esa es la hipótesis dominante. Se han encontrado agujas, por lo tanto, cosían. ¿Pieles? Quizás, pero también podían utilizar algún tejido vegetal.

Para el intercambio ¿utilizaban moneda?

Monedas no, pero seguro que había algún elemento con más valor que otro y que servía para el intercambio de bienes.

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