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Diario de Mallorca

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Lletra menuda

Lletra menuda | Un rumbo tortuoso de escaso recorrido

Lo lógico es que un alcalde desautorizado en forma por la corporación que preside se sienta interpelado por la pulcritud democrática y opte por abandonar el cargo.

El socialista Antoni Mir quedó en esta tesitura el jueves pasado pero decidió resistir con escasa voluntad de cambio personal y devolviendo a quienes le reprobaron el paquete de «malas formas» usadas para formalizar la posición de rechazo.

Es un pulso, con algunos objetivos últimos que parecen escondidos, en el que las posiciones de fuerza se modifican con presión política y personal. Quienes reprobaron al alcalde le presentan una moción de censura. De no haber sorpresas de última hora, Estefanía Gonzalvo será la nueva alcaldesa del PP amparada por El Pi y Ciudadanos. El PSOE y Més se van a la oposición.

Los promotores del vuelco dicen perseguir un cambio de rumbo que conduzca a la estabilidad municipal. Dudas hay al respecto porque en todo caso será un nuevo rumbo de recorrido breve, dada la proximidad de las elecciones, y tortuoso a la vista de los trapos sucios que han quedado expuestos cuando se ha confirmado la censura.

El Pi, el partido que habrá estado en el pacto saliente y en el entrante, parece estar en el meollo de la cuestión con la modificación de las Normas Subsidiarias como fondo. El alcalde reprobado desvela que le propusieron nueva estabilidad con Podem y Ciudadanos a cambio de prescindir de los regionalistas.

Planean en el ambiente intereses sobre información privilegiada y presuntas irregularidades urbanísticas. Nada, todo muy opaco para lograr una estabilidad tan breve como necesaria. No se hagan ilusiones.

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