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Nada como la naturaleza

La posidonia de Illetes tiene 2.355 años

La posidonia de Illetes tiene 2.355 años Fundación Marilles

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La posidonia de Illetes tiene 2.355 años Llorenç Riera

La técnica ha progresado una barbaridad y el mundo, engreído él, se las da con ello de avanzado y prácticamente autosuficiente, pero el tropiezo con la realidad y la necesidad cotidiana nos hace retroceder a la sabiduría y recurso inigualable de lo natural, sean unas hierbas medicinales o el equilibrio de los ecosistemas.

Hace tiempo que se viene difundiendo la importancia de la posidonia para la salud medioambiental. Un estudio desplegado ahora por El Grupo de Ecología de Macrófitos Acuáticos en la playa de Cala Contesa, en Illetas, y la costa de Portals Nous eleva a esta planta marina a la condición de poco menos que gran panacea natural. En un lugar como Mallorca, la calidad del agua del mar y los niveles de óxido de carbono dependen en buena parte de su capacidad de absorción. Si lo queremos en términos económicos, la calidad de la oferta turística o de la misma pesca puede devaluarse sin posidonia de por medio, porque a nadie le atrae el agua turbia y sucia. Miguel Ángel Mateo, el director del GAME dice, de forma muy gráfica, que este gran regulador de la vegetación marina ejerce la «función de alfombra» sobre la que queda depositado mucho de los restos de nuestras comodidades motorizadas y consumistas.

Las praderas de posidonia no se ven pero resultan imprescindibles dadas las circunstancias actuales. En su misma discreción natural coinciden ventajas y peligros porque de la salud de una planta que es capaz de engullir en cada hectárea el equivalente al dióxido de carbono emitido por mil coches en un año dependen muchas cosas individuales y colectivas. No queda más remedio que respetar a la posidonia y estar al tanto con la proliferación fondeos incontrolados y la abundancia de obras en el litoral.

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