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Diario de Mallorca

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Fent i Desfent | El párroco de Campanet, Búger y Moscari cuelga los hábitos por amor

El párroco de Campanet, Búger y Moscari abandona el cargo por sorpresa. Bisbat

Fent | El morbo que crea el amor en las sacristías

Querida. No me dirás que no es romántico eso del sacerdote de Campanet que deja los hábitos porque se ha enamorado de una feligresa. Creía que el romanticismo y el amor ya eran cosas caducas del pasado pero parece que no. Todavía existe y hay que poner en valor el coraje del capellán que se quita la sotana para irse con su chica. Lo que hace el amor. Y lo que da el morbo con esos temas como el reciente culebrón entre Santandreu y Mercant a cuenta de líos parroquiales diversos. Y hablando de líos, hay algo que desde siempre me ha llamado la atención en la Iglesia mallorquina. Supongo que tú, como buena pessemereta que eres, a lo mejor me sabrás aclarar. En muchos pueblos de la Part Forana de Mallorca existe una extraña convivencia entre los que denomino pessemerets y las parroquias, algo que de entrada parece tan incompatible como el agua y el aceite. En fin, ahí te lo dejo para que un día me resuelvas este misterio al que no encuentro explicación. Y por falta de explicación, lo que ocurrió el lunes en el Firó de Sóller. Cuánta educación falta para que el respeto no tenga que ser algo que se haya de pedir. 

Desfent | El amor no entiende de profesiones

Querido antes de entrar en materia, debo reconocer ante nuestros lectores que, cuando quieres, eres cariñoso y amable. Por ello, nuestra comida anual de cada segundo lunes de mayo queda instaurada como cita ineludible. Me dejaste perpleja gratamente. Venía preparada con mi visa oro para invitarte a comer sin miramientos básicamente porque creo que te lo mereces. La sorpresa fue que invitaste tú. Así que gracias. Te debo una comida en la que te aclararé el misterio que me planteas. Y ahora no sé si opinar sobre el multitudinario Firó, las agresiones o si directamente meterme en el morbo de sotanas que ha protagonizado el párroco de Búger, Campanet y Moscari. La realidad es que por muy fiestera que sea, me cortocircuito de pensar que volvemos a las fiestas multitudinarias. Un equilibrio sería lo suyo porque hemos pasado de no tener absolutamente nada a volver a los excesos. Y pese a que la decisión del párroco enamorado haya causado sorpresa entre los feligreses y estupefacción en la Curia Diocesana (por las formas, no por el hecho), la realidad es que el amor no tiene ni edad ni fronteras ni profesiones. Así que si se ha enamorado, viva el amor. 

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