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Diario de Mallorca

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Política municipal

La oposición de Binissalem descarta una moción de censura contra el alcalde Martí

El PSOE es el único partido que se muestra abierto a una negociación, mientras que Més califica el acuerdo de «poco viable» y el PP evita pronunciarse

Una imagen del pleno del lunes, en el que el alcalde perdió la cuestión de confianza. Jaume Canut

Los partidos de la oposición en el ayuntamiento de Binissalem, PP, PSOE y Més, no están por la labor de negociar una moción de censura contra el alcalde Víctor Martí después de que las tres formaciones votaran el lunes en contra de la cuestión de confianza planteada por Martí, que ha optado por recurrir por segunda vez en la actual legislatura a esta figura legal como estrategia para aprobar los presupuestos de 2022, tumbados por la oposición el pasado 2 de mayo

Si en un mes, plazo que otorga la Ley Orgánica de Régimen Electoral General para pactar una moción de censura cuando se pierde una cuestión de confianza, la oposición no es capaz de llegar a un acuerdo para desbancar al actual equipo de gobierno en minoría de Unió per Binissalem (UxB), los presupuestos de 2022 quedarán aprobados de forma automática, por lo que la jugada le habrá vuelto a salir perfecta al alcalde. Martí conoce las dificultades que tiene la oposición, con partidos antagónicos desde el punto de vista ideológico, para alcanzar un acuerdo, tal y como ya se ha demostrado en esta legislatura, cuando los tres partidos fueron incapaces de consensuar un acuerdo de mínimos para apartarle del poder municipal en el momento en el que el alcalde, investigado por la justicia por presunta malversación, era más débil políticamente.

Solo el PSOE se mostrado este martes abierto a una posible negociación con los otros dos partidos, mientras que Més admite la poca «viabilidad» de pactar un «gobierno alternativo» cuando falta un año para la celebración de unas nuevas elecciones. El PP, por su parte, no ha contestado las llamadas de este diario, siguiendo con la táctica del silencio que ya ha puesto en práctica en los dos últimos plenos, en los que ha optado por no utilizar los turnos de palabra que le correspondían.

La portavoz socialista, Pepa Ramis, señala que su partido es partidario de «dejar los personalismos y los colores políticos a un lado para centrarnos en Binissalem», lo que se interpreta como una invitación a Més y PP para sentarse en una mesa de negociación. Ramis añade que la oposición debería «dar un paso al frente» para desbloquear la situación política y económica del municipio, aunque admite que «el escenario ha cambiado con respecto a 2020», año en el que los tres partidos intentaron sin éxito un acuerdo, porque en esta ocasión no toda la oposición ha votado en contra de los presupuestos (Més se abstuvo) y porque ahora el alcalde «está inmerso en un proceso judicial por presunta malversación de fondos».

El PSOE insiste en que no podía votar a favor de unas cuentas que «no se han consensuado, no tienen en cuenta a las asociaciones del pueblo, usan el dinero para inversiones en pagar facturas que no se pagaron en su día y son claramente electoralistas».

Por su parte, el regidor de Més César Moreno explica que, a su entender, es «muy poco viable» pactar una moción de censura cuando solo queda un año para que finalice la legislatura. «Nosotros tenemos la intención de demostrar que tenemos una alternativa y otro modelo de pueblo», añade. Més optó por la abstención en la votación de las cuentas porque había presentado unas enmiendas que fueron aceptadas. «Así podemos ejercer un mayor control económico», apunta Moreno.

Un mandato en minoría marcado por la polémica

El alcalde Víctor Martí ha pasado los tres primeros años de la actual legislatura igual que como finalizó la anterior: en minoría y envuelto en la polémica. Hasta la fecha solo ha conseguido aprobar los presupuestos de 2020 gracias a una cuestión de confianza que no superó. La falta de acuerdo de PSOE, Més y PP para pactar una moción de censura le dio aire para seguir y ahora ha recurrido a la misma fórmula para aprobar las cuentas de 2022, en las que destacan unos 729.000 euros en facturas impagadas de los años precedentes.

Martí ha tenido que declarar en los juzgados a raíz de una investigación iniciada por la fiscalía Anticorrupción por una presunta malversación de fondos. Se investigan determinados gastos de la institución y el pago de facturas a pesar de los informes desfavorables por parte de Intervención. El caso sigue abierto.

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