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Diario de Mallorca

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Un laboratorio para motivar al alumnado con innovación

El CIFP Pau Casesnoves de Inca es el primero de Balears en contar con un GarageLab, un espacio donde la creatividad de los alumnos va más allá de las aulas y salta a la comunidad

Un laboratorio para motivar al alumnado con innovación |

Motivar al alumnado lo máximo posible. Con esta premisa trabaja el CIFP Pau Casesnoves de Inca, el primer centro de las islas en contar con un GarageLab, es decir, un laboratorio de fabricación que está orientado al mundo digital. En este espacio que han montado los propios alumnos con la ayuda del profesorado uno se encuentra inmerso en un escenario donde la innovación y el componente tecnológico está a la orden del día. Se trata de un proyecto de la Fundación Orange y de la Fundación Empieza por Educar. Sebastià Sastre es junto a Juan Carlos Hurtado el coordinador del GarageLab inquer, que ha empezado a rodar este curso.

«De diciembre a febrero hemos estado montando el espacio y a partir de ahora estamos poniendo en marcha los proyectos», describe Sastre, que reconoce que la iniciativa surge de «la necesidad de motivar lo máximo posible al alumnado». «Empezamos participando en distintos proyectos como presentarnos a concursos de programación o como este año a las olimpiadas de informática de la UIB que hemos ganado. Viendo que funcionaba, que metiendo proyectos como los primeros drones programables se motivaba mucho al alumnado, buscábamos fórmulas para potenciar estas actividades. Así, surgió la posibilidad de optar al GarageLab de la Fundación Orange», desgrana Sastre.

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Fuera de las aulas

«El objetivo como proyecto de centro es que no solo sea una iniciativa que se quede en las aulas, sino que se pueda llevar fuera del centro. La idea es poder transmitir una serie de valores que consideramos importantes que tienen que ver con potenciar la igualdad, la integración y la convivencia dentro de la comunidad, por ello, tenemos planificadas reuniones con entidades inqueres para ver cómo podemos ayudarlas y también queremos llevar el proyecto a distintas escuelas de primaria», adelanta Sastre. «El alumnado llevará la tecnología a estos centros con la idea de que lo expliquen de una forma divertida y amena en edades tempranas para intentar inspirar vocaciones desde la igualdad. No queremos que haya tantos estereotipos o prejuicios», detalla. Y es que «el problema que tenemos en informática es que solo contamos con una alumna o ninguna, en automoción pasa igual y en electrónica... Tenemos dificultades y cuando vienen aquí ya tienen la decisión tomada». «La idea es que vean la tecnología como una cosa accesible para ellos, no como una barrera», resume Toni Garau, director del CIFP Pau Casesnoves. «La base de los proyectos son poder dar un beneficio a la sociedad y poder trabajar en estos niveles es clave para motivar a los alumnos», remarca Garau, que desgrana otros beneficios de dicho proyecto como su capacidad de autoaprendizaje, su motivación, su capacidad de trabajar en equipo, en resumen, «todas estas competencias que al final nos hacen falta para el día a día. Es la manera de promover esta mentalidad».

Un laboratorio para motivar al alumnado con innovación |

«En la Formación Profesional se forman alumnos para entrar en el mundo laboral pero vivimos en un mundo muy tecnificado y es importantísimo que tengan la capacidad de adaptación a las nuevas tecnologías. Todo lo que hacemos va en este sentido para fomentar la emprendeduría en valores ecológicos, en transición energética, en conducciones autónomas, en autonomía personal o en creatividad», defiende Sastre que no duda en sentenciar que «es importante lanzar el mensaje de potenciar la FP Básica porque es clave para dar oportunidades a la juventud en estas edades porque es como logramos una sociedad más igualitaria y más justa». «Debemos dar prestigio a la FP. Hasta ahora se entendía la FP Básica como una puerta de salida del sistema educativo pero debemos conseguir que sea una puerta de continuidad en el sistema educativo. La FP es otra línea para llegar a carreras universitarias», razona Sastre. «La FP Básica es propensa al abandono escolar pero el reto es ofrecer unos mecanismos para seguir su formación», interviene Hurtado.

Y es que precisamente este GarageLab nace con la voluntad de aumentar las oportunidades de los jóvenes, potenciar sus competencias, aumentar su motivación para aprender, mejorar sus competencias digitales y contribuir a poner fin a las desigualdades educativas. «Es una visión moderna de la FP», defiende Garau.

Un laboratorio para motivar al alumnado con innovación | FOTOS DE ROSA FERRIOL

Una escudería

Para poner en marcha este laboratorio tecnológico que da al alumnado la posibilidad de desarrollar proyectos motivacionales pensados para beneficiar a toda la comunidad era necesario tener un proyecto. El suyo es crear un circuito de coches automatizados que se puedan manejar con un volante o, incluso, con el movimiento de los ojos, un servicio pensado para las personas con movilidad reducida. Así, el alumnado de los ciclos formativos tanto de automoción como de administración, informática, electricidad o electrónica están trabajando en ello. Otra idea es que los prototipos incorporen nuevas tecnologías como la realidad virtual. Y es que Sastre tiene claro que «el proyecto evolucionará para incluir como más ciclos, mejor. El objetivo es tener un hilo conductor que nos ayude en todos los niveles educativos. El reto es llegar a crear escuderías interdisciplinares con alumnos de varios ciclos. Sastre se explica. Por ejemplo, los de administrativo se encargarán del marketing y de buscar patrocinadores, los de informática de la programación, los de automoción del modelaje y de la confección del circuito. Después se hará un día de carreras, además se aprovechará para acercar el proyecto a distintas escuelas y a la comunidad.

Un laboratorio para motivar al alumnado con innovación

Todo ello está asentado en «una base de formación», pero a partir de aquí «el alumnado tiene libertad para innovar y desarrollar» para llevar a cabo el proyecto. «Es un espacio libre de creación y las ideas que surgen en este laboratorio se extrapolan al aula», resume Sastre. Pero sus ideas no solo se extrapolan a las aulas, van más allá.

«Es importante lanzar el mensaje de potenciar la FP Básica porque es clave para dar oportunidades»

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Y es que alumnos del CIPF Pau Casesnoves participarán en mayo en el concurso de robótica organizado por la UIB, que este año trata la protección de la posidonia. «Debemos construir un robot libre que deberá superar un conjunto de retos. Hemos montado equipos interdisciplinares que de forma libre crearán el robot para proteger de forma simulada la posidonia. Es crear en beneficio de la comunidad porque de este concurso pueden surgir ideas efectivas para proteger la posidonia», remarca Sastre.

Un laboratorio para motivar al alumnado con innovación

«Gran motivación»

Y si se da voz a los alumnos y alumnas, la motivación es máxima. «Es un muy buena oportunidad porque nos permite aprender cosas nuevas al mismo tiempo que estamos motivados porque no lo ofrecen todos los centros», explica Marta Mateu. En la misma línea se postula Maria Magdalena Sastre. «Los otros centros deberían pensar en crear un espacio similar», defiende mientras Bernat Sampol alaba los proyectos que están desarrollando como controlar drones a distancia, programarlos e, incluso, montar ellos mismos los drones. También, detalla, «estamos creando coches autónomos para poderlos controlar y programar para llegar a hacer un circuito. Me encanta. Nunca imaginaba tener la posibilidad de acceder a este tipo de tecnología tan pronto. Es una gran motivación». «Aprendemos muchas cosas que no sería posible si no fuera por el GarageLab», reconoce Alejandro Mendoza mientras Ángel Rubio destaca el dinamismo del aprendizaje. Miquel Sansó, por su parte, se queda en las «muchas oportunidades de aprendizaje que no me imaginaba estudiar».

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