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Diario de Mallorca

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Lletra Menuda | Celebraciones de compromiso

En sentido litúrgico formal y dentro de la práctica religiosa habitual, las completas constituyen la última oración del día. La tradición y la devoción popular han hecho también que, cuando se celebra una fiesta arraigada, se conviertan en canto de vísperas del santo en cuestión. Por eso Sant Antoni es homenajeado con completas de patente propia en tantos pueblos de Mallorca. Hoy son, digámoslo, pretextos festivos para una sociedad secularizada, de práctica religiosa excepcional, que la Iglesia no se ha esforzado en reconducir y la gente tiene poco empeño en reciclar y asimilar. De las completas interesa la plataforma festiva que suponen. Nada más.

Al amparo de estos condicionantes, se entiende la problemática no reconocida que tiene Manacor con sus completas sobredimensionadas para la exhibición. En pocos años han pasado del anonimato a la masificación. Han sido invadidas por un pueblo que necesita afianzarse sobre su carácter colectivo y reconocerse en su necesidad de fiesta colectiva.

En tiempos de pandemia y restricciones sanitarias esta situación es difícil de administrar. En Manacor ensayan ahora soluciones de compromiso, una especie de fiesta con calzador, que persigue contentar a todos y se teje con fragilidades. Para asistir a las Completes se deberán superar dos ensayos con identificación previa. La iglesia de Els Dolors podrá admitir el 30% de los 1.700 fieles aceptados antes. Prevalece el número de asistentes frente a la vivencia religiosa del acto. Los ensayos son disuasorios antes que pedagógicos.

«El pueblo de Manacor necesita ser encomendado a la protección de Sant Antoni, sanador de enfermedades», dice el rector Antoni Amorós. Buen amparo, pero para ser efectivo necesita depurar y adaptar las completas más allá de la pandemia actual.

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