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Lletra menuda | A la intemperie de la inestabilidad

El inicio del año nuevo no supondrá un avance en forma de estabilidad para los residentes en el edificio Siesta de Costa de la Calma desalojados el 26 de noviembre pasado como consecuencia del derrumbe de un muro de contención. Su reubicación provisional en un apartotel de Palmanova vence ahora. Así lo ha comunicado el ayuntamiento de Calvià a los afectados. Es la confluencia de inestabilidades plasmadas en déficit de seguridad que deja a la intemperie de falta normalidad residencial a los perjudicados, sin que se puedan apuntar cargos de lo ocurrido sobre unas únicas espaldas. El muro se fue abajo probablemente por un déficit estructural achacable a la falta de mantenimiento por parte de la comunidad de vecinos. En casi el mes transcurrido desde el derrumbe no se ha reparado. Los Servicios Sociales municipales comunican que acaba el alojamiento sustitutorio y que estarán al tanto de la cobertura familiar de los afectados para no dejar a nadie sin techo. También se denota bastante improvisación por parte de la Administración en este sentido. ¿Hay plan de choque ante carencias fortuitas o motivadas por descuido de infraestructuras particulares? Por lo que se ve, en el edificio Siesta habitaban bastantes trabajadores de origen peninsular con pocos o nulos vínculos familiares en Mallorca. Muchos de ellos están ahora escasos de recursos para reemprender un alquiler que, incluso en temporada baja, será caro. La desorientación y el desconcierto se ha adueñado de estas familias. En situaciones sobrevenidas como esta también aflora el problema de la vivienda en Mallorca. Conviene tenerlo en cuenta. En la isla hay muchos edificios con carencias y la previsión apunta al aumento de fenómenos meteorológicos acentuados.

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