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Diario de Mallorca

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Joan Sunyer Maestro artesano

«El producto artesano debe apuntar hacia la calidad»

El Consell le ha otorgado el Premi de Artesania Sostenible por ‘d’A’, una lámpara de techo elaborada a partir de un residuo, en concreto, una botella de vidrio. Este creador inquieto tiene claro que el sector vive un momento «de auge» pero avisa que la clave para ser competitivo está en ofrecer la máxima calidad

«El producto artesano debe apuntar hacia la calidad»

El vidrio es un material que ha cautivado a Joan Sunyer, el maestro artesano de Santanyí que ha conquistado el Premi d’Artesania Sostenible por su lámpara d’A creada a partir de un residuo, en concreto, una botella de agua. Se define como un «eterno aprendiz». Le gustan los retos y, precisamente, confiesa que trabajar el vidrio es un reto constante porque «es un material bellamente frustrante. Nunca puedes tener la certeza de que saldrá aquello que quieres hacer». 

¿Qué historia esconde d’A?

Hace diez o doce años, desde la pasada crisis, empezamos a utilizar envases para crear productos de mercado, ya que el coste era cero y el precio era más asequible, pero sobre todo influyó la ideología ya que apostamos por el reciclaje y somos ecologistas. Al principio, nos ocurría que a simple vista el público veía una botella de ron, de agua... y luego se daba cuenta que era una lámpara. Por ello, el reto era continuar reciclando pero en vez de utilizar el envase, transformarlo. En palabras del cocinero Ferran Adrià, sería deconstruir el envase para construir una pieza a partir de este material. Cuando decidimos presentarnos a este premio, optamos por mezclar los dos conceptos. Utilizar el envase pero también utilizar frita, es decir, como grava de vidrio para crear la lámpara.

«El producto artesano debe apuntar hacia la calidad»

Es la primera vez que se otorga esta categoría de premio. ¿Qué supone para un maestro artesano este reconocimiento?

Nos sentimos empujados a participar cuando se creó este categoría. Era la manera de contribuir a que el premio tuviera continuidad. El hecho de ganarlo es un reconocimiento a los años de trabajo, a la calidad que queremos que tenga nuestro trabajo y es un premio que recibimos pensando en toda la gente que lleva años y años apoyándonos. 

¿Cómo surgió la inquietud de experimentar con envases?

Soy mecánico de nacimiento, diseñador de formación y artesano de profesión. Es una cosa muy extraña. Diseñé el primer horno de vidrio y luego hice cursos en Barcelona. El vidrio es un material que me enganchó hace 20 años. Es una droga. Es un material bellamente frustrante. Nunca puedes tener la certeza de que saldrá aquello que quieres hacer. Es un reto constante. Me divierto mucho trabajando. Se establece un diálogo con el material. 

«El vidrio es un material bellamente frustrante porque nunca puedes tener la certeza de que saldrá aquello que quieres hacer. Es un reto constante»

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¿Cómo ha afectado la pandemia al sector?

El primer año de pandemia tuvimos que tomárnoslo con mucha paciencia y tirar del rincón que teníamos para nuestra jubilación. Este 2021, hemos hecho el mercado de verano y el de Navidad. De todas maneras, nuestro producto no es un producto de primera necesidad y estamos muy agradecidos a los clientes que vienen a comprarnos cosas. Pero creo que los que trabajamos con nuestras manos somos los que podemos sobrevivir a cualquier circunstancia.

¿Dónde podemos encontrar sus productos?

Hacemos dos líneas. Uno más de batalla que lo llevamos al mercado de Santanyí y en el mercado de Navidad en Palma. Y en primavera en Es Taller tendremos un escaparate con piezas de gama más alta. Además, siempre hemos hecho trabajos por encargo desde lámparas a piezas de decoración o muebles.

«El producto artesano debe apuntar hacia la calidad»

¿Qué valor aporta un maestro artesano a la sociedad?

Cada uno de los artesanos aportamos un trocito de nosotros mismos. Nos hemos acostumbrado a comprar a bajo precio porque queremos tener de todo. Es una cuestión de economía, lo entiendo pero nosotros no podemos competir en precio. Lo que debemos hacer los artesanos es competir en calidad, debemos ofrecer la máxima calidad y evidentemente, lo tenemos que vender un poco más caro. ¿Qué aportamos? El valor añadido es obvio: tienes una pieza hecha a mano que es única.

El Consell ha otorgado 71 cartas artesanas y una de maestro artesano. ¿Qué momento vive el sector?

El sector está en auge pero está subiendo gracias a la gente de fuera y, a poco a poco, los locales nos damos cuenta que los extranjeros valoran estos productos y nos animamos a comprar. La gente creo que empieza a darse cuenta del valor que tienen los oficios.

¿Qué puede hacer un taller o un producto artesano para ser competitivo?

Sin ninguna duda debe apuntar hacia la calidad, ya debería venir de serie en los artesanos. Las cartas artesanas no deberían ser un carnet para pedir subvenciones. Un carnet artesano debería ser una cosa de la que uno se sienta orgulloso, realmente es lo que tiene valor. Hay que ir con la cara bien alta y defender el producto artesano. Lo que sí tengo claro es que debemos apostar por el producto kilómetro 0. Es cierto que aún compro vidrio en Italia, en Murano, pero de cada vez menos, es un material de una altísima calidad y lo compro a una familia que lo hace pero me pondré a trabajar en material Kilómetro 0, el reto será darle color con pigmento natural pero debo aprender las técnicas. Soy maestro artesano pero me considero un aprendiz eterno. Soy un culo inquieto y siempre me gusta aprender. Es poco rentable económicamente porque el periodo de aprendizaje no se cobra pero es muy divertido.

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