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Diario de Mallorca

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El Calvià más tradicional se entrega al arte urbano

Esta semana ha finalizado una nueva edición de BetArt, que en esta ocasión se ha centrado en Calvià vila y es Capdellà, ampliando el «museo al aire libre» del municipio

Lateral del campo de fútbol de Calvià Vila.

El edificio de un almacén, por lo general, es una estructura anodina. Gris, cuadriculada, sosa. No hay más. Pero los empleados municipales que trabajan en la nave de Ses Quarterades -delante del colegio público del mismo nombre- se encuentran desde hace unos días con un cambio notable en su habitual sede. Ha abandonado sus tradicionales tonos grises y aburridos por un enorme mural de temática marina, cuyo espacio central lo ocupa un gran pez. Un pez de colores vivos, con tonos amarillo, naranja, blanco, rojo y, por supuesto, azul.

Este cambio de fisonomía es sólo uno de los que se han materializado esta semana no sólo en Calvià vila, sino también en es Capdellà, los dos núcleos más tradicionales de un municipio como Calvià, construido en su mayor parte a partir del boom turístico del siglo pasado. El arte urbano se ha adueñado de ambas localidades, gracias a una nueva edición de BetArt, una iniciativa del Ayuntamiento y de la Fundació Calvià 2004 para realizar intervenciones artísticas en espacios urbanos del término.

Ésta es la sexta edición del BetArt, que ya prácticamente ha cubierto todo el municipio, con el objetivo final de configurar un gran museo al aire libre de arte urbano.

Lateral del campo de fútbol de Calvià Vila.

«Uso y disfrute de vecinos»

«La intención es que sea un museo de uso y disfrute para los residentes y visitantes del municipio, de manera que plazas y calles se conviertan en un espacio más atractivo para pasear y que los proyectos artísticos que se lleven a cabo acerquen el arte urbano a la ciudadanía en un entorno más cotidiano que el conocido tradicionalmente, sin puertas ni horarios», explica la teniente de alcalde de Cohesión Social, Nati Francés, la regidora responsable de un equipo formado por la jefa de servicio de Cultura, Catalina Caldentey, la técnica de Cultura y Fundación Calvià, Natalia Ranieri y la gestora cultural Cristina Sancho. Joan Cabrer (Palma, 1983) es uno de los cinco artistas que han participado en la convocatoria de este año.

Plaça de les collidores d'oliva.

Su intervención se ha centrado en otro espacio hasta ahora plano, sin vida: la fachada del campo de fútbol de Calvià vila, transformada ahora en una singular reflexión sobre el mundo digital en que la sociedad está sumergida. Su título: ‘Paisaje digital’. «Yo soy pintor también en mi taller, en mi estudio. Soy pintor de cuadros y hago obra gráfica. Lo que intento es llevar mi discurso, mi lenguaje, al ámbito público. Es una composición abstracta. Está basada en referentes de tecnología, en todo este lenguaje más contemporáneo de pantallas, de lo digital. Mi pintura habla un poco de cómo se construye una realidad alternativa a través de las imágenes», manifiesta Cabrer, que es el único artista mallorquín presente en la convocatoria de este año. El resto son Dafne Tree (Jaén, 1988), Sabek (Madrid, 1985), Manolo Mesa (Cádiz, 1989) y el colectivo Goce&Kouba formado por César Goce (1994) y Pedro Kouba (1991). Desde su primera edición en 2012, BetArt ha servido para borrar el estigma de los grafitis como algo que ensucia una ciudad, al mostrar cómo el arte urbano constituye una disciplina artística como cualquier otra, que requiere de complicados trabajos de preparación, composición y ejecución. Y, si no, que le pregunten a Cabrer, quien en el caso de la fachada del campo de fútbol se encontró con volúmenes arquitectónicos complicados.

Almacén municipal de ses Quarterades.

«La obra consta de dos partes. Una primera parte a la izquierda que es una pared plana, un mural corriente con forma alargada. La segunda parte, que es un todo, consta de la rampa de acceso, para gente con movilidad reducida. Éste fue el reto más diferente. Estamos acostumbrados a pintar en dos dimensiones un cuadro, un mural… Y esto era una estructura que consta de cinco paredes, lo que me hizo que hiciese un punto de vista y hacer la composición con este tipo de volumen. Es más trabajo», apunta.

La gracia en su caso, afirma, es ver la intervención artística en el contexto de un espacio «algo abandonado», un lugar al que «le das la vuelta y le cambias el significado».

Procedente de Madrid, Sabek, le dio la vuelta y le cambió también el significado al almacén municipal de Ses Quarterades, presidido ahora por un mural marino. Su objetivo, explican los representantes municipales, es «indagar, plantear y visibilizar a través del reino animal y la naturaleza problemas comunes a todos, pero desde el impacto positivo y la energía creadora».

El diálogo con el entorno que plantean los artistas del BetArt se manifiesta también en obras como la elaborada por Manolo Mesa, que se caracteriza por acercarse a la cultura local de la localidad donde va a trabajar.

Fachada del campo de fútbol de Calvià Vila.

Episodio histórico

Su mural en la Plaça de les Collidores d’Oliva, en Calvià vila, constituye un ejemplo de ello: un bodegón donde la escena la preside un plato de cerámica con olives. Cabe recordar que esta plaza debe su nombre a un episodio histórico ocurrido en 1932, cuando 70 mujeres que recogían aceitunas en el municipio convocaron una huelga de una semana.

El resultado de la actuación de Manolo Mesa es una obra de tintes clásicos, con la presencia de objetos cotidianos de la tradición popular, que representan una de las constantes de su trayectoria artística.

Carrer Platges de es Capdellà.

El equipo municipal impulsor del BetArt destaca que, en otras actuaciones, lo que se ha buscado es «dar relevancia a lugares del municipio que no tienen valor o que pasan desapercibidos».

La definición encaja con el lugar donde actuó Dafne Tree: un lateral del campo de fútbol de Calvià vila, en el que, en condiciones normales, nadie se fijaría por lo anodino del sitio. Dafne Tree juega con la fisonomía de la fachada para que forme parte de su obra, «desdibujando límites» entre la arquitectura y la pintura.

En el núcleo vecino de Calvià vila, es Capdellà, el BetArt ha dejado en el Carrer Platges otra obra singular, firmada en este caso por el colectivo Goce&Kouba, que forman César Goce y Pedro Kouba. Dos artistas que destacan, como apuntan desde el Consistorio, por utilizar «escenas cotidianas» como ésta de es Capdellà para «profundizar en conceptos como la nostalgia por la naturaleza y el traspaso del muro como elemento limítrofe».

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