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Fent i desfent | Aglomeraciones en fiestas y mercados de la part forana

Otra vez vendrá la Navidad en distancia, por Joan Mora

Querida. Desde que me llamo Juan Molla veo la vida de otra manera. Amor mío, me he cambiado el nombre pero la esencia sigue siendo la misma. Nuestro salseo seguirá igual o mejor ahora que me han rebautizado con un nombre un tanto extraño para un sulleric de pura cepa como yo. Pero desde que te has hecho amiga coral de nuestro conseller de cabecera cualquier cosa ya me la puedo creer viniendo de ti. Como que el Govern nos diga por un lado que respetemos las medidas sanitarias para contener el avance del coronavirus y, por otra, que a diario se organicen fiestas y mercados en la Part Forana donde lo único que no hay es, precisamente, el distanciamiento social. Mucho me temo que en las Navidades que se nos están acercado a paso ligero tendremos que cenar otra vez en la distancia porque la cosa se nos está yendo de las manos. Mucha rabia me da porque entonces no sabré cómo hacerte llegar ese magnífico regalo que te estoy preparando a base de ejercer mi cleptomanía enfermiza. Por cierto, espero que el tuyo esté a la misma altura. Mi deseo está en que seas una jefa ejemplar y que además de darme órdenes sepas quedar bé. ¡Desde Sóller con amor!

‘Seny’ para poder garantizar la «normalidad», por Rosa Ferriol

Este «amor mío» que me has dedicado es sinónimo de que algo quieres. No penséis que el espíritu navideño se haya apoderado de mi querido Joan. Ni de coña. Busca algo, en concreto, que tire de mi literatura para redactarle un precioso reportaje navideño porque su cerebro se cortocircuita solo de pensarlo. Así que, «cariño» quien debe quedar bé eres tu. Y no es por reprocharte nada pero me lo has puesto a tiro. Yo sí me lo curré las pasadas Navidades y tú mismo admitiste un «m’has fet quedar com un porc». Sí, queridos seguidores de esta sección, acertáis al pensar que el tándem Mora-Ferri se basa en el puro «por interés te quiero Andrés» pero ¿y lo felices que somos? Dicho esto, tengo que confesar que he vuelto a romper mis principios y me he metido en aglomeraciones. Ahora con el Dijous Bo cuando hacía 20 años que no lo pisaba. Confieso que las pasadas Navidades encerrados no lo pasé nada mal, más que nada porque soy de las que quieren que llegue esta época tan mágica del año precisamente porque después viene Sant Antoni, la única aglomeración que tolero. Así que, por favor, prudencia, responsabilidad, seny y mascarilla puesta que esta relativa normalidad es todo un soplo de aire fresco que debemos mantener entre todos. Ai, Joan, espero que no me quiten la ilusión de Sant Antoni. 

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