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La campaña de matanzas de Mallorca arranca el lunes libre de las limitaciones impuestas en 2020

El tradicional sacrificio del cerdo recuperará este año el ambiente festivo y lúdico que siempre lo ha caracterizado El departamento de Salud Pública llama a la «responsabilidad» para llevar a cabo el obligatorio control de la triquinosis

Dos mujeres limpian los ‘budells’ durante unas ‘matances’ celebradas el pasado año. | DM

La temporada de matances empieza el próximo lunes 1 de noviembre y se prolongará hasta el 31 de marzo de 2022 sin ninguna de las limitaciones obligatorias por la pandemia sanitaria que estuvieron en vigor durante la campaña del pasado año y que descafeinaron una tradición que siempre ha estado vinculada al ambiente festivo y lúdico. Tanto la conselleria de Agricultura como el departamento de Salud Pública confirmaron ayer que el sacrificio del cerdo, una práctica muy extendida a nivel doméstico en la Part Forana mallorquina, no tendrá ninguna limitación específica a partir de ahora, más allá de las restricciones generales que actualmente ya son prácticamente inexistentes en cuanto a la reunión de personas.

Cabe recordar que durante el pasado año, con la crisis del coronavirus todavía en vigor y con la campaña de vacunación sin empezar, el Govern limitó el número de personas que podían participar en unas matances a un máximo de seis, aunque posteriormente rectificó y permitió que el grupo de matancers fuera de diez participantes debido a las reacciones contrarias que tuvo la primera limitación, ya que un máximo de seis personas se consideró insuficiente para llevar a cabo la gran cantidad de trabajo que conlleva la matanza del cerdo si los participantes no son profesionales, tal y como ocurre en la mayoría de matanzas domésticas. Los almuerzos y comidas multitudinarias vinculadas a esta práctica ancestral quedaron totalmente prohibidos.

A partir de ahora, las matances domésticas podrán regresar a sus orígenes y recuperar los aspectos lúdicos que siempre han acompañado a esta tradición tan arraigada en la isla desde tiempos inmemoriales. Los ayuntamientos han empezado a divulgar en las redes sociales las instrucciones relativas a la matanza del cerdo, principalmente relacionadas con la obligación de someter a los cerdos destinados al sacrificio al análisis de la triquinosis, una enfermedad parasitaria que se transmite a través de la carne cruda o poco cocinada.

En este sentido, fuentes del departamento de Salud Pública hicieron ayer un llamamiento a la «responsabilidad» dirigida a las personas que organicen matances en sus domicilios para que respeten el control sanitario obligatorio encaminado a prevenir la triquinosis, un trámite que no llevan a cabo todos los matancers pero que las autoridades sanitarias consideran muy importante para evitar brotes de esta enfermedad que puede afectar a las personas en forma de vómitos, diarreas, náuseas o escalofríos intestinales, además de dolores musculares o fiebre.

La crisis de la covid causó un descenso significativo de sacrificios domésticos controlados en 2020

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Desde la Conselleria son conscientes de que no podrán inspeccionar todas las matances que se lleven a cabo en Mallorca en los próximos meses, aunque avisaron que se producirán inspecciones aleatorias por parte de la Guardia Civil para comprobar si los organizadores han seguido los trámites obligatorios en relación a la triquinosis.

Las fuentes del departamento de Salud explicaron que los análisis son imprescindibles para descartar que el cerdo a sacrificar sea portador del parásito y advirtieron de que en caso de que se genere algún brote de triquinosis y se demuestre que no se ha realizado el control sanitario obligatorio, el responsable podría enfrentarse a duras sanciones económicas, además de las consecuencias sobre la salud.

Descenso acusado de sacrificios

La crisis del coronavirus provocó el pasado año un gran impacto sobre la tradición de las matances. Según Salud Pública, se produjo un «descenso muy acusado» de sacrificios controlados, con una disminución de cien muestras de triquinosis con respecto a 2019. El año 2020 fue el que menos muestras registró desde 2010, lo que el Govern atribuye a la pandemia y a las restricciones de aforo y reunión que estaban vigentes. Los datos solo recogen las matances que solicitaron muestras, pero no las que se celebraron sin cumplir el trámite.

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