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Lletra menuda | El éxito y la riqueza se pagan con honores

Rafa Nadal, nombrado hijo adoptivo y tendrá una calle en Sant Llorenç

Rafa Nadal, nombrado hijo adoptivo y tendrá una calle en Sant Llorenç

El triunfo ejerce el mismo efecto que la miel. A todos nos atrapa igual que a moscas golosas y, si va acompañado de potencial económico, también todos quedamos presos de patas en él. Rafel Nadal se enfangó en la torrentada de hace tres años en Sant Llorenç y aportó un millón de euros a través de su fundación para aliviar a los perjudicados. Nadie ha dado más, se destaca, pero es probable que tampoco nadie haya podido dar más.

El ayuntamiento de la localidad le recompensa con el título de hijo adoptivo, Mateu Puigròs se despide de la alcaldía con buen sabor de boca y el tenista cobra intereses en forma de imagen y prestigio.

Sobre el festejo y las bambalinas de ayer flota una duda: ¿tiene más mérito el millón desembolsado por el rico tenista o los cien euros anónimos y sacrificados, pongamos por caso, de un autónomo o asalariado?

¿Y qué decir del ejército de voluntarios que acudieron de forma torrencial a Sant Llorenç despreciando su propio tiempo y descanso y a cambio solo han recibido una vaga mención genérica?

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