Los grupos políticos municipales de Calvià se enzarzaron ayer en un debate ideológico recurrente en las últimas legislaturas sobre los modelos fiscales de la izquierda y de la derecha. El PP y Vox instaron al gobierno municipal a realizar de una vez por todas una «rebaja fiscal» que aligere el bolsillo de los ciudadanos. El equipo de gobierno progresista recordó que, desde que entró a gobernar en 2015, «no ha subido ni un euro» los impuestos, tasas o precios públicos, pese a que, en este tiempo, ha aumentado las inversiones y las ayudas sociales.

El debate se escenificó en un pleno extraordinario convocado para aprobar una serie de modificaciones de ordenanzas fiscales, entre las cuales figura la que regula el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), que a partir de ahora bonificará a los inmuebles que instalen placas solares. También se ratificaron unos cambios para agilizar los trámites burocráticos a los que se enfrentan los vecinos a la hora de pagar.

La portavoz del PP, Luisa Jiménez, lamentó que las modificaciones fuesen sólo «estéticas». «Echamos de menos una bajada general de impuestos. Estas ordenanzas hubiesen podido servir para aplicar más bonificaciones y bajadas de impuestos, y más en esta época de crisis», argumentó Jiménez, quien dijo que, cuando gobierna la izquierda, «se dispara el IPC, el precio de la luz, el desempleo y el intervencionismo». «Son unas modificaciones insuficientes en plena crisis económica. Una de las prioridades hubiese sido rebajar la presión fiscal», se limitó a decir la edil de Vox Joana Maria Prats.

La rebaja fiscal fue también reclamada posteriormente por los comerciantes turísticos agrupados en Acotur. Su presidente, Pepe Tirado, recordó que ésta era una demanda que le había trasladado recientemente al Ayuntamiento, tras otro año «catastrófico» en que la mayoría de pequeños propietarios de negocios habían vuelto a sufrir la merma de ingresos en una temporada turística aún a medio gas por la pandemia.

En el debate en el pleno, el teniente de alcalde de Servicios Económicos, Marcos Pecos (PSOE), respondió: «En siete años no hemos tocado ningún impuesto, tasa o precio público. Eso es bajar la presión fiscal: cuando no les pedimos ni un euro más a los ciudadanos. Entendemos que ideológicamente no les encaje». En alusión al comentario de modificaciones «sólo estéticas», Pecos aseguró que son «éticas, morales», porque ayudarán a «muchos ciudadanos».

Por su parte, el alcalde de Calvià, Alfonso Rodríguez Badal (PSOE), recriminó al PP que pidiese una rebaja de la tasa de basuras. «Lo primero que hicieron en 2011, cuando gobernaban, fue subir las basuras un 44% a viviendas medianas, un 60% a las grandes. Y a los hoteles, un 17%», argumentó.