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Un nuevo club deportivo en Manacor con mucho olfato

La iniciativa nace de la necesidad de contar con un espacio canino de aprendizaje

Un momento del entrenamiento. | S.SANSÓ

Aida Vives y Aida Mateu comparten nombre y afición. Son las impulsoras del primer club de Agility que se constituye en Manacor. Una iniciativa pionera que nace de las inquietudes y la necesidad de poder contar con un espacio canino de aprendizaje y socialización. Además de la práctica de un deporte que puede ser tan rápido como adictivo. «Nos conocimos en el club de Artà porque compartíamos entrenador», explica Margalida Cortès, miembro activo del nuevo club con sede en el campo de fútbol Andreu Pascual Frau, y que arrancó oficialmente hace unas semanas.

El agility es una modalidad competitiva de deporte donde un guía dirige un perro sobre una serie de obstáculos. «La pareja debe seguir el orden de la manera más precisa posible y a contrarreloj. El control del guía es a través de la voz, señales manuales y corporales, por lo que los perros deben estar entrenados de manera particular», explican sus impulsoras a pie de pista, situada a menos de medio kilómetro del pueblo.

En estos momentos en Mallorca, y con la incorporación del club manacorí, son seis los que se dedican a enseñar y a participar con regularidad en las competiciones que la delegación balear (perteneciente a la Federación de Caza) organiza semanalmente de octubre a mayo: Artà, Mitjanit (Llucmajor), Auba’s Can (Son Castelló), Top Can (Son Ferriol) y Son Gual (Algaida). Además de los que están constituidos fuera de la isla, en Menorca y Eivissa.

«La idea inicial era montar una pista particular en foravila, aprovechando que uno de los clubes vendía sus obstáculos de segunda mano hace un poco más de un año», recuerda Aida Vives, que efectivamente instaló la pista en el campo, «hasta que el ayuntamiento de Manacor la vio y el concejal Carles Grimalt nos propuso el proyecto de coger medio campo de fútbol de tierra y empezar aquí». El antiguo terreno de juego de la liga de peñas (que tuvo que ser limpiado a fondo de hierbas y cristales de fiestas y botellones), reúne todas las condiciones para poder entrenar y acoger competiciones de la liga, con vestuarios, aparcamiento, iluminación artificial o grada.

El equipo del Club de Agility de Manacor. | S.SANSÓ

Este nuevo Club de Agility Manacor tendrá un doble funcionamiento: cada socio podrá decidir entre competir o simplemente aprender el deporte y disfrutar del espacio. Vives y Mateu serán directoras y entrenadoras de un club que espera «formar parte de la agenda deportiva de Manacor, que sea un espacio abierto al municipio para mejorar la convivencia disfrutando de las mascotas. Así como también a todos los clubes de agility de Balears». De hecho la Federación ya ha confirmado en su nuevo calendario que Manacor acogerá, los días 23 y 24 de abril de 2022, la XII Copa de Balears. «A pesar de los años que tiene de historia, el agility todavía no es un deporte demasiado conocido en Mallorca», apunta Cortès. Y es que aunque la agilidad canina fue creada por el adiestrador inglés Peter Meanwell en la primera mitad de los años 70, no fue hasta ocho años después cuando dos equipos compitieron formalmente y hasta una década más tarde, en 1980, cuando fue una actividad reconocida de forma oficial como deporte por el Kennel Club del Reino Unido.

«Al ser una combinación entre precisión para hacer bien los obstáculos (y en orden correcto) y la velocidad, realmente se debe tratar de conseguir la mejor mezcla entre las dos cosas». «Tampoco se puede decir que haya perros que sean mejores o peores para competir, es la constancia en los entrenamientos y el hecho de que al perro que tengas le guste y emocione al ver la pista que la raza. De hecho el mío, Kenna (una border collie) era para concursos de belleza y ahora ha demostrado que puede competir en agility. Este deporte crea un vínculo muy fuerte con la mascota», dice Mateu.

En cuanto a los entrenamientos, coinciden en que deben ser «cortos y explosivos», para hacer que el perro esté siempre motivado y no se canse en exceso. Esto significa que una periodicidad de dos o tres a la semana sería lo ideal para que siempre tengan ganas de saltar a la pista. «Además lo que se trabaja, de una u otra manera, también se puede aplicar al día a día para tener un animal más disciplinado».

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