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Mercado inmobiliario

Una Mallorca de contrastes: mansiones vs infraviviendas

La mansión más cara de Mallorca cuesta 65 millones y la finca más barata, 17.000 euros. La isla es un territorio de contrastes donde la pujanza del mercado del lujo coexiste con la proliferación de anuncios de minipisos en portales inmobiliarios, lo que ha puesto en guardia a las administraciones.

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Una Mallorca de contrastes: mansiones vs infraviviendas

Mallorca es una isla de contrastes. Un lugar donde conviven el ruido de Magaluf y la paz del santuario de Lluc. Pueblos de interior donde todavía se vive del campo y localidades de nueva planta que se han comido el campo. Millonarios que cogen un jet privado o un helicóptero como si fuese un taxi, y abuelos que circulan en bicicleta por foravila. Por existir contrastes, existen en la isla hasta defensores de las panades de pasta dulce y los que las prefieren saladas. (Vea aquí la galería).

Hay dos islas en una sola que se miran cara a cara y a duras penas se reconocen, como si fuesen dos realidades opuestas. Como si fuesen Villarriba y Villabajo, utilizando esa metáfora de pueblos dispares que popularizó un anuncio de detergente para lavar los platos en la década de los noventa.

En pocos aspectos se evidencian con más intensidad esos contrastes que en el mercado inmobiliario. Mallorca es el lugar donde el mercado de lujo alcanza las cotas más altas del país. Engel&Völkers comercializa en Son Vida (Palma) una de las propiedades más exclusivas de España, Villa Solitaire, valorada en 65 millones de euros. La casa de cuatro plantas cuenta con más de 2.300 metros cuadrados distribuidos en siete dormitorios, seis baños, dos piscinas y más de 2.000 metros cuadrados de terrazas

El Olimpo inmobiliario se encuentra también en el suroeste. El Port d’Andratx y Calvià rivalizan por ser el Beverly Hills mallorquín, de acuerdo con la información recogida de Idealista. Una mansión en el Port es la más cara a la venta en este portal: 25 millones de euros. Se trata de una propiedad de 96.000 metros cuadrados, con su helipuerto, su gimnasio y su sauna. Nada que ver con la propiedad más barata de la isla: una finca rústica en la carretera de Muro, de 9 metros construidos, sin habitación y sin baños. Su valor: 17.000 euros.

En el suroeste, no es algo extraño que esa cifra se multiplique por mil. Siete de las 10 mansiones a precios más prohibitivos se encuentran en Andratx y Calvià (sólo se cuelan en el top ten dos fincas de Valldemossa y una en Marratxinet), con rangos de precios que van desde los 25 millones de la propiedad antes mencionada a los 15 millones de una villa en Camp de Mar de unos 700 metros cuadrados más otra casa para invitados con terrazas de 320 metros cuadrados. En el municipio calvianer, se sitúan zonas muy cotizadas, como Illetes, Sol de Mallorca, Portals Nous o Calvià vila, donde se vende una finca de 200.000 metros cuadrados por 16,8 millones. La oferta de lujo, sin embargo, convive con una importante bolsa de infraviviendas. Otra vez, el contraste isleño. Como recoge un estudio municipal para la Declaración de Zonas Turísticas Maduras, en Santa Ponça una cuarta parte de las viviendas plurifamiliares no reúne unas condiciones mínimas de habitabilidad.

La mitad de las promociones

En Mallorca, el mercado de alto nivel cotiza al alza, animado por la inversión foránea. Actualmente, aunque no haya una estadística oficial, aproximadamente el 50% de las promociones en marcha aparecen enfocadas al mercado extranjero, «por el tipo de producto y ubicación», según apunta el presidente de la Asociación Empresarial de Promotores Inmobiliarios de Balears (Proinba), Luis Martín. Explica que la costa suroeste de la isla, la que va desde Palma hasta Andratx, tiene mucho atractivo para este segmento de mercado, por su cercanía con Ciutat y su completa dotación de servicios. «Sin olvidar también la zona de Pollença, Alcúdia y, últimamente, sa Ràpita», agrega Martín, quien desgrana las razones de que no haya promociones de gama media enfocadas al mercado local. «Sería estupendo poder atender esta demanda, tendríamos ventas garantizadas porque hay gente que lo quiere. Calculamos que hay más de 17.000 viviendas de demanda local. El problema es que no hay suelo a precio razonable que nos permita poner productos por debajo de 300.000 euros. Esto se aleja de la capacidad adquisitiva de los locales, de los jóvenes, la clase media...», expone. El presidente de Proinba se muestra muy crítico con las políticas que se han llevado a cabo en los últimos años. «Si ya tenemos poco suelo y territorio limitado, y lo quitamos, lo que queda es mucho más caro», dice. 

Mallorca mira al lujo por un lado, pero, por el otro, agudiza el ingenio. Se vende todo como alojamiento. Un terreno rústico con contenedor, una cueva, una cabaña estilo indio (tipi)... «Se venden cosas que no son una vivienda», constata el director general de Vivienda del Govern, Eduardo Robsy, quien esta semana informaba de la tramitación de 26 diligencias por anuncios de infraviviendas, que pueden desembocar en sanciones de hasta 30.000 euros. La mayoría (20) se refiere a pisos de Palma, de los cuales siete fueron denunciados por Cort. Pero también había anuncios que se referían a Campos, Calvià y Llucmajor. Robsy recuerda que la normativa establece que, en edificios preexistentes, la superficie mínima de los pisos debe ser de 24 metros cuadrados (30 metros si es obra nueva). Explica el director general cómo en los dos últimos años se ha ido retocando la normativa para afrontar la lucha contra la comercialización de infraviviendas tanto de alquiler como de compra, reforzando la idea de que en el paraíso isleño conviven el lujo y la picaresca.

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