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Lletra menuda | El disfrute privado de la playa pública

Es Caló d’es Moro.

No podemos adentrarnos en los problemas reales de la Mallorca interior porque las batallitas que se libran en su litoral vetan el paso. Pero estas mismas disputas playeras son fiel reflejo de la situación que atraviesa esa isla alegre, despreocupada y obsesionada con el negocio de lo inmediato y divertido.

Es Caló d’es Moro no puede romper amarres con la saturación de absurda espera, la costa de Manacor busca el equilibrio y la organización a distancia y en Can Picafort hamaqueros y bañistas de toalla libre entran en conflicto por una porción de arena. Todo se libra en la playa. En este concurrido y desordenado perímetro insular ya vemos que el control, la prevención y la previsión no atraviesan su mejor momento. No solo eso, que la misma convivencia está en horas bajas y que va abriendo una peligrosa brecha entre turista y residente que, de no sellarse bien, acabará perjudicando a unos y otros.

Es cuestión de equilibrio en todos los sentidos, material, humano, económico y medioambiental.

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