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Maria Pons Psicóloga

«La salud mental no debería ser un privilegio sino un derecho»

Avisa que «la ola de salud mental es muy real», las consultas atienden muchos más pacientes de lo habitual y el número irá creciendo

La psicóloga Maria Pons. Silis Campins

Maria Pons nació en Binissalem, donde tiene su consulta. Licenciada en Psicología por la UIB, se especializó en psicología clínica, infantil y perinatal. Firme defensora de «una psicología sin barreras», tiene claro que para poder acompañar en un proceso terapéutico, es necesario estar en constante formación.

¿Qué te llevó a la psicología?

La verdad es que fue un poco por casualidad y por la necesidad de trabajar en algo que tuviese relación con el cuidado y el trato con personas. Creo en una psicología sin barreras, en la que queda claro que la salud mental no debería ser un privilegio sino un derecho. Es necesario romper el estigma de la salud mental y empezar a priorizar nuestro bienestar emocional.

Se especializó en psicología infantil, ¿cuáles son las principales diferencias entre la terapia infantil y la terapia para adultos?

Creo que la mayor diferencia está en el terapeuta. Ya que el lenguaje, las estrategias y los recursos que debes adoptar son muy distintos. Es necesaria la creatividad y la sensibilidad. Son pacientes que necesitan mucha sinceridad y transparencia por parte del profesional, es importante que sientan que están en un lugar seguro.

En las terapias con adultos es muy habitual atender situaciones relacionadas con la ansiedad o la depresión, sobre todo estos dos últimos años, en los que la situación de pandemia nos ha llevado al límite.

A medida que crecemos la posibilidad de sufrir algún trastorno psicológico es cada vez mayor. Más que aumentar la probabilidad, es que tenemos menos resistencia o, simplemente, ya no podemos más. También influye que, como adultos, evitamos la exteriorización de nuestro malestar, puesto que suele ser lo que se espera de nosotros. Cuando, en consulta, me preguntan «¿por qué me pasa esto justo ahora?», yo siempre explico lo siguiente: nacemos con una mochila emocional y a medida que vamos creciendo y vamos experimentando la vida, la llenamos con piedras de distinta forma, color y tamaño. Si de vez en cuando no revisamos esa mochila y vaciamos las piedras que no deseamos, llegaremos a nuestro límite y un día nos plantamos con un «ya no puedo más». Seguramente este es el día y por eso estás en terapia. Lo ideal sería llegar con la mochila a la mitad y analizar esas piedras con calma y sin presiones. Es decir, deberíamos ir a terapia mucho antes de llegar a nuestro límite.

¿Cuál es el principal impacto mental de la pandemia en la población general?

La ola de la salud mental es muy real. En las consultas de psicología estamos atendiendo a muchos más pacientes de lo habitual, y me temo que el número seguirá creciendo. Creo que es importante destacar que la mayoría de los motivos de consulta no están relacionados directamente con la pandemia, es decir, con miedos al contagio, duelos o situaciones traumáticas. Suelen ser consecuencias secundarias de estos dos años de pandemia, como situaciones familiares complicadas, inseguridades, miedos personales, situaciones de sobrecarga o emociones no gestionadas.

Y ahora mismo, ¿diría que hay más tristeza, miedo o rabia?

Totalmente, pero sobre todo estamos viendo mucha frustración. Esta pandemia ha pospuesto, roto o modificado los planes de mucha gente. Algunos de ellos eran vitales en la vida de la persona y aceptar esta situación puede resultar más complicado de lo que imaginamos.

¿Se están somatizando los problemas mentales?

Siempre se han somatizado. Está claro que depende mucho de la persona, de la escucha y conexión que tenga con su propio cuerpo. La gente suele pensar que somatizar es algo «malo», pero en realidad es un mecanismo de defensa que tiene el cuerpo para avisarnos de que algo no va bien. Así que, en vez de temer la somatización, debemos escucharla, analizarla y comprenderla, para así poder darle respuesta.

El colectivo se queja del trato discriminatorio en salud mental respecto a otros problemas sanitarios en la salud pública. ¿Faltan psicólogos clínicos?

Faltan psicólogos clínicos y de otras especialidades. En la sanidad pública el psicólogo debe abordar situaciones como duelos, brotes psicóticos, crisis de ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria o traumas perinatales. Todos y cada uno de ellos requiere unos conocimientos específicos, ya no solo para abordarlos con el paciente, sino para gestionarlos como profesional. Si sumamos este factor con el número de plazas PIR por paciente tenemos muy claro que lo único que llegaremos a conseguir es que los pocos psicólogos que trabajan en la sanidad pública lleguen a su límite, perdiendo su autocuidado e impidiendo así el cuidado del paciente.

La depresión es una palabra mayúscula. ¿De qué estamos hablando?

La gente lo define como «una mala época», teniendo un motivo claro y socialmente aceptado para estar mal. Pero para nada es así. La depresión va mucho más allá. Es algo que no escoges, no es cuestión de actitud y ponerle ganas a la vida. No, es una de las situaciones más complicadas, ya que, en la mayoría de ocasiones, el motivo de este malestar es que esa mochila que he comentado con anterioridad está demasiado llena y no tienes fuerza ni valor para empezar a clasificar cada una de las situaciones vividas. Es una situación que requiere intervención especializada. El primer paso es ir a terapia.

Algunas personas expresan una saturación informativa. ¿La presencia constante de noticias puede causar angustia?

Por supuesto. Está claro que debemos estar enterados de lo que pasa en el mundo, pero algo que recomendamos mucho es controlar muy bien la información que entra en casa. Debemos evitar el sensacionalismo y lo catastrófico. Probablemente una de las mejores opciones para estar informados es la prensa escrita, ya que es donde podemos tener mayor control.

¿Un psicólogo acude a consulta psicológica?

Ser psicólogo no te inmuniza. Sentimos ansiedad, podemos padecer depresión, tenemos nuestros propios duelos y traumas. Por todo ello, claro que vamos al psicólogo. Debemos ser nosotros mismos quienes rompamos el estigma de la salud mental.

Es muy activa en redes sociales acumulando más de dos mil seguidores haciendo terapia colectiva...

Lo que publico en redes sociales no es terapia. Mi objetivo es desestigmatizar los problemas de la salud mental y reducir el temor o la vergüenza de acudir a terapia. Sería algo así como transmitir un estilo de vida donde las bases son el respeto, el auto cuidado y el bienestar emocional. El lema es ‘No sin mi salud mental’.

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