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Sembrando voces desde Argentina hasta Manacor

«El hecho de vivir la mayor parte del año a 2.500 metros de altitud en las montañas preandinas nos da una cosmovisión muy particular, te sientes parte de la naturaleza»

El dúo ganador del Premi Guillem d’Efak de música, Sembrant Veus. S. S.

Neus Salvà (Palma, 1983) estudiaba psicología y magisterio musical en Barcelona, cuando la necesidad de salir de la sociedad de consumo la empujó a hacer un viaje por América Latina. Transitando por el continente, en el norte de Argentina despejó dos incógnitas que cambiarían su vida: la música de raíz tradicional y a Alejandra Scotto (Buenos Aires, 1975), gran experta en instrumentos indígenas y música autodidacta, y con quien desde 2008 comparte camino. Juntas forman Sembrant Veus, el dúo ganador del primer Premi Guillem d’Efak de música organizado por el ayuntamiento de Manacor.

Yendo y viniendo del pueblo de Tilcara (situado entre montañas cerca de Bolivia) para pasar los veranos en Mallorca, reconocen que su música es una mezcla de bases tradicionales de ambas partes del océano (una indígena americana y la otra claramente mediterránea), pero «sin hacer de ello fanatismo, sino como inspiración para transitar también por otros caminos». Sus actuaciones y su nombre también se adaptan al lugar y a las circunstancias: «En América del Sur somos Sembrando Voces, por ejemplo», sensibilidad que se nota igualmente en los idiomas utilizados para interpretar las canciones: «Tenemos en catalán y castellano, pero también en Quechua, Aimara o Euskera».

El hecho de vivir la mayor parte del año a 2.500 metros de altitud en las montañas preandinas «nos da una cosmovisión muy particular, porque te sientes parte de la naturaleza, de igual a igual. Eres uno más y sigues sus rituales». «Así, el hecho de que el nombre del grupo esté en gerundio, marca que es un camino que no está acabado, que se va haciendo. La idea del proceso de una semilla». «Y ‘veus’ es porque nos gusta mucho jugar con ellas».

Ligada a Manacor y a Cala Morlanda, Salvà formó parte del grupo Espiral d’Embulls a finales de los años 90. Por su parte, Scotto viene de la cultura de la música ceremonial, del cicus, instrumento de cañas sopladas, «aprendido directamente de la gente que me lo transmitía». Además del charango, el clarinete, la quena o el quenacho .

Vencedoras en Manacor

«Del Premio Guillem d’Efak tuvimos conocimiento por las redes sociales y porque tenemos mucha relación con el municipio», recuerda Salvà; «Hemos tocado en Cala Morlanda, en s’Illot o el Ciclo de las Musas del Museo de Historia, por ejemplo». Sembrant Veus acudieron a la gran final llevada a cabo en Porto Cristo con tres canciones: Mediterráneament, Movimient en pausa y otra glosada con percusiones y basada en poemas del propio cantautor y poeta de raíces guineanas.

«Sentimos una gran alegría al saber que habíamos ganado, porque no nos lo esperábamos, ya que el jurado seguro que lo tuvo muy complicado. Éramos muchas propuestas en estilos diferentes e interesantes». Ahora, después de dos discos de autoedición (A l’ànima l’hem d’alimentar, 2011; La vida mar, 2016), «ya estamos en ese momento en que nos apetece delegar más las cosas y emprender un nuevo camino». Sin rehuir, está claro de una sonoridad basada en referentes concretos como Gabo Ferro, Popi Quintero, Sílvia Pérez Cruz o María Arnal, «pero pensándolo todo como una obra de arte donde también cabe la danza o la poesía».

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